
jueves, 20 de enero de 2011
Confesiones insomnes:

viernes, 10 de septiembre de 2010
Demonioss!!
Deja de dejarme pedazos de tí por todas partes... me duelen los pies de tropezarme con fotos, miradas, palabras, momentos, recuerdos y muchos mañanas que andan rondando. No los quiero, en serio.
No digo ya que me quiero despedir, porque eso duele mucho y prefiero simplemente sucumbir como siempre.
Maldita adicción, que llegó a mi vida vestido de paño hace ya demasiado tiempo y no ha querido irse.
Ya no te ruego más, no más... quédate y destroza el mundo para crear el que quieres.
Me rindo.
He leído el manual para dejarte. Un paquete gigante de papeles inservibles, como las demandas que lees. He seguido al pie de la letra cada una de las reglas, con la esperanza de que por fin te vayas, de que pueda ser normal y feliz, y ¿Para qué? Para encontrarme nuevamente con los pedazos de tí que estratégicamente has dejado para que me hechicen.
Apelo al cero que es tu cordura para que seas tú el que determine esto. Estoy cansada de caminar en círculos. Ahora soy tan diferente, pero tan igual contigo. Eres el último resquicio de locura que no está bajo mi control. Necesito, te ruego, que me la entregues completa.
Te soy sincera: siempre fue divertido jugar este juego. Un poco tú, un poco yo, tire y afloje, dando y recibiendo, sonriendo sin sonreir, amando sin amar, tocando sin tocar y luego tocando. Ya no me divierte, ha dejado de ser un juego, desde tus propias palabras y yo sólo quería jugar; así que si te vas a poner serio, al menos no juegues con mi mente.
¿Por qué un poco sí y luego un poco no? Yo no quiero un poco sí, quiero un no, rotundo y sublime, porque yo ya no puedo decirlo. Simplemente no puedo. Tu eres mi único sí y lo sabes, así que piénsatelo y vete, ya que puedes.
He cambiado y eliminado todo lo que te gustaba de mí, todo lo que hace un tiempo dijiste que querías... todo. He llevado este cambio hasta la más extrema mutilación y allí sigues, adicto como yo, dopado como yo, riéndote de mis pasos del manual inútil. Tienes razón, como siempre, maldito seas, no sirve, no lucho más. Ganaste o perdimos, lo que te vaya mejor.
Ahora camino tus caminos, porque así lo planeé cuando me gustaba el juego. De eso no tengo salida. Y tú aprovechas para buscarme como siempre, con excusas, con juegos, con risas. Tu mismo has dicho que no es un juego, has dicho que me relaje y que espere. No, chinito querido, no te espero, no quiero, no me interesa. No busques lo que no llegará, porque seguramente cuando cumplas tu palabra seguiré adicta a tí, pero no encontrarás lo que buscas y ya tienes.
¿Sabías que hay otras historias paralelas a la nuestra? ¿que giran otros en nuestras órbitas y que esos dos que sonríen cada vez que veo esa maldita foto no son los mismos? Despierta, reacciona y deja de decir que me quieres, te lo suplico. Deja de reventar todos los globos de esta fiesta, no más palabras de amor, ni seriedades a medias, ni dejarme la batuta en mi mesita de noche para que yo dirija la orquesta.
Ya no sé qué es peor, esa indiferencia loca de hace unos años o la atención que me tienes ahora. Esta es una jugada culpable, la anterior al menos era egoista y solitaria. Ahora todo me sabe a tí, antes eras un rayo que me dejaba petrificada en la mitad de la nada. Ahora te conviertes en humo y andas a mi lado caminando, antes eras el fuego en la mitad del invierno.
Deja de ser mis días de lluvia, mi música, mi trueno en la tarde.
Aleja de mí el sonido de tu voz
Déjame perder a mi musa
Camina solo un rato... miente y dime que en un rato vuelves.
Jo
domingo, 10 de mayo de 2009
Creo que he purgado de mirones estas letras, así que compartiré para mi y aquellos que me importan un listado que me he forzado a hacer, a partir de los últimos acontecimientos:
Cosas buenas que persisten...
- El amor de 4 personas tan fundamentales como casi incondicionales: mi mamá, mi amore, mis hermanitos, y mi primo.
- Los olores que más me gustan
- Mi portatil
- Mi cuerpo (no es excelente, pero me consta que me fue entregado nuevecito y listo para todo)
- Mi colección de libros
- Mis capacidades innatas: análisis, lógica, expresión oral y escrita, ternura, humor (aunque negro), investigación, conducción, mecanografía, idiomas y dos otras más.
Por el momento la lista no crece mucho más, pero es un comienzo. Te voy a escuchar, amor de mi vida; no repetiré lugares macabros conocidos; ya conocí mi lado oscuro y no me gustó, pero al menos ya reconozco el camino y puero virar mi barco. Lo dirigiré a tí y a ella... no les voy a fallar. Espero que esto me sostenga mientras puedo levantarme por mis propios pies.
Gracias amore y este tema no se repetirá más.
JO
viernes, 16 de enero de 2009
Estoy enamorada del olor de la noche fría, temblorosa y juguetona.
De esa noche verde y chocolate, de las estrellas que se unen en puntos.
Vuelo en las alas de la noche.
Cuando el sol calienta mis entrañas, mis pasos son lentos y ansiosos,
con la noche me entrego al placer de contestar las preguntas del deseo,
a escuchar su sabiduría y a ser luna llena de detalles.
Amada noche, no te vayas nunca... quédate con tu olor en mi piel,
no permitas que el día te eclipse, recuéstate del lado de quienes clamamos por tí.
Te busqué de día y te encontré, noche, para saborearte
y vestirme de frenesí por la forma en que te mueves entre tus constelaciones.
Vuelve a mí siempre, noche, como la primera vez que te ví
y me marqué en tu memoria.
No olvides el trato milenario que tenemos
y que no se rompe con el amanecer.
Confío en tí, noche bendita, néctar precioso, pecado infame.
Jamás me dejarás y seremos uno mientras pasen tus horas,
escaparé del cielo azul para llenarme de negro,
manteniendo el equilibrio que con tanto esmero deseas enseñarme.
Gracias
JO
sábado, 4 de octubre de 2008
Volviendo al colegio, se me ha pedido publicar un poema viejo y raido... ahí va:
Tengo nostalgia de tus zapatos,
instalados debajo de mis sueños,
caminando por entre mis letras.
Todo tú eres una maraña de sílabas sin decir,
y mi piel pide el polvo de tus pasos, pintado con el verde de tus ojos.
Vuelve a recorrer los parajes de mi risa desvordada,
corrige este mundo para mí, mientras me tientas a desarmarlo.
Extraño el cobijo de tu rostro nacarado,
recordatorio de sonrisas a escondidas,
y de motivos que conocemos cuando no somos nosotros,
sino la continuación de un deseo original.
Pero te avecinas,
vuelves por la esquina del vacío feliz,
vuelves para no pertenecer a mis labios,
sino para tomarlos por derecho.
Te quedas porque la tormenta te lo pide,
me quedo para liberarme de la nostalgia
que tus zapatos dejaron
al momento de acostumbrarme a tí.
JO de Bergerac
domingo, 24 de agosto de 2008
La vida me ha puesto frente a una pared dificil de sobrepasar.
Ayer pude ver las caras felices de quienes confían ciegamente en lo que vendrá, su alegría futura, su confianza en la prosperidad. Recordaba que hace unos años a algunos de ellos no se les habría ocurrido que todo ocurriría como ocurrió y que ahora estarían felices, enamorados y con sus vidas organizadas. Los envidio y temo por ellos.
No niego que la felicidad es una droga dopamínica que hace que todo se vea maravilloso y que no se te ocurra que algo pueda salir mal; lo que no acabo de entender es por qué para mí es tan dificil creer en un futuro feliz y prefiero malgastar mis neuronas pensando en las tristezas posibles y no en las felicidades, si para unas y otras hay un 50/50 de probabilidades.
Los seres humanos siempre han buscado la manera de predecir el futuro, para evitarse sorpresas desagradables y buscar fuentes de felicidad alternas a las que se presentan. Yo soy una de las más afiebradas humanas a este tipo de momentos, pero por un miedo enfermizo y punzante a que todo puede salir muy mal.
Hoy tuve un momento de quietud para pensar en eso y el miedo me sobrepasa. Cada momento feliz se nubla por mi pánico al fracaso, la soledad y el dolor y mi espíritu está llegando a un punto nulo en donde no quiere avanzar por miedo a retardarse, lo cual es ilógico y pendejo.
Quiero pulir ese punto completo, reinventarme nuevamente y aprenderme. La vida es un sinfin de descubrimientos personales, de viajes a la mente. Es la idea simple de dejarme llevar por mi éxito imaginario y no mi fracaso previsto.
Dicen que un optimista es un pesimista mal informado y quiero desinformarme un poco, si pasar por ingenua, pero sin pensarlo todo tanto como para perder el rumbo nuevamente. "Nunca más" decía el cuervo, y "nunca más" digo yo.
JO
miércoles, 30 de julio de 2008
Verán. La vida está llena de momentos rarísimos. Estoy bien, me siento bien y todo debería andar bien, pero la verdad es que el curso de los acontecimientos demuestra que entre más se da más se exige (lo cual no creo que esté mal) y eso quiere decir que en los mejores momentos la tranquilidad desaparece.
Se han abierto ante mí dos rutas distintas que mueven diferentes sombras de mi caverna (si no entiende, diríjase a una biblioteca de confianza y averigue sobre la alegoría de la caverna de Platón): la primera me lleva a las nubes y la otra me regresa.
En esta marejada de contradicciones cotidianas, he conseguido un nuevo empleo y he abierto la compuerta a una nave que me podría llevar tan lejos como pueda imaginar... lejos de mi hogar, de mi país y de los que conozco. Esa compuerta maravillosa podría encender un montón de luces en el horizonte y permitirme crecer a niveles insospechados, pero implica sacrificios y un nivel mental que desconozco tener (no quiere decir que no lo tenga, sino que no sé si lo tenga). Por lo tanto, estoy realmente aterrada y maravillada.
Ahora, en la compuerta dos está una decisión de vida que implica también muchos sacrificios, pero sobretodo del "ser" , porque implica pensar en plural y dejar de lado comportamientos funestos pero cómodos para entrar en una nueva dimensión cuyas reglas desconozco y cuyas referencias me angustian... aterran y todos los verbos relacionados. Es más una determinación del alma, sumado a un convencimiento irracional que, a juzgar por mi pasado, rompe con lo que yo consideraba mi "ser". Obviamente estoy maravillada y aterrada.
Me preguntaban ayer qué hacía que estos días estuviera más sensible y creo que todo se reduce a dos palabras: inmediatez y control. La decisión (cualquiera que esta sea) debe ser de caracter inmediato y rotundo. No hay reversa; además, cualquiera de las dos situaciones me hará perder el control sobre mi entorno, cosa demasiado importante para alguien de mi personalidad caótica.
Sin embargo, esta inmediatez no es tan inmediata, y aún tengo algún tiempo para observar y evaluar todas las variables. Las sombras están inquietas y la luz se hace visible... debe ser por eso que me duelen los ojos.
Lo divertido de esta marejada es que una compuerta me lleva al egoismo y la otra a compartir. Esa es la clara dicotomía que siempre persigue a nosotros, los pobres hijos únicos, el saber hasta dónde se da y hasta dónde es mejor no dar. En mí ese siempre ha sido un lío extremo y en esta ocasión no ha sido la excepción. Pero como esta vez no se trata de decidir entre dar más o menos dulces o tonterías similares, la cosa es como compleja.
Para darle un espacio para la reflexión, estoy poniendo esto en palabras. El saber que tantos han salido del universo blogger me dice que poco a poco estoy escribiendo sólo para mí. Sin embargo, si hay alguna persona que aún lea, le pido que me dedique sus oraciones para que la vida me siga premiando con retos como este, que pone mi cabeza a prueba, aunque me incomode.
JO
