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jueves, 7 de julio de 2011

Las cosas simples que definen el mundo

Un 30 de noviembre de 2001 (año recordado por la caída de las Torres Gemelas y cosas como esa, de suma importancia) dos amigas de 21 años fueron a cine a la película equivocada. Una de ellas pensaba que vería la película de una serie de libros de terror que le gustaba, la otra iba a acompañar a su amiga porque no tenía nada mejor qué hacer.

Al iniciar la película, notaron que entraban en terreno desconocido, pero al salir, no podían hablar de otra cosa. De ahí en adelante, Harry Potter se convirtió en una búsqueda incesante de libros llenos de la fantasía que el día a día de la Universidad les había robado.

Con el tiempo, mi amiga se aburrió de buscar... yo seguí. Casi cada año empezaba nuevamente la búsqueda del siguiente capítulo de la historia, y se me fue haciendo normal pensar en hechizos que habrían sido útiles para resolver mis múltiples torpezas de la vida diaria. Sin embargo, esto había pasado con otros libros y sagas, así que nunca me preparé para que algo tan simple como una historia de niños, cambiara completamente la perspectiva que tengo del mundo y las personas que me rodean.

Han pasado ya 10 años casi desde el día en que fuí a ver a Potter por equivocación y me enfrento al inevitable adiós a una era que marcó todo. Son tantos los recuerdos que me asaltan que he decidido escribirlos, con la esperanza de que pueda retenerlos un poco más y maravillarme de las cosas pequeñas que me han hecho lo que soy ahora... una nerd con dos nombres, un vocabulario alternativo y una túnica en el armario.

Recuerdo por ejemplo, que por Harry aprendí las ventajas de tener papás divorciados, porque pude pedir el libro 3 y el libro 4 en una misma navidad sin que el uno y el otro se enterara que había pedido lo mismo (año 2001)

Recuerdo que para el lanzamiento del quinto libro (2003) obligué a mi primo muggle a hacer fila en una librería en Londres toda una noche y una mañana, rodeado de gente en túnica, para tenerlo antes que nadie.

Recuerdo que en 2006 era novia de un librero y él me llevó a Panamericana a inventar trivias de Harry para los lectores. Allí un par de personas con cara de dementes me dijeron que si quería recibir información de Potter por correo, dije que sí (porque me pareció inofensivo... tonta de mí) y luego de un tiempo me llegó una invitación a una "Ceremonia de Selección", de la cual me reí como una semana.

Sin embargo, un 10 de junio iba por el centro en mi carro acercándome al lugar de esta ceremonia, muerta más de pena que de susto y rogando que nadie conocido me reconociera. Allí llegué y conocí a 2 personas que darían un giro de 180 grados a mi vida. Me dijeron que se llamaban Miyuki y Hikary... no supe más.

Recuerdo que empecé a cambiar mis horarios de fin de semana con el novio a fin de semana con gente en túnica, con sombreros seleccionadores, con revisiones de cuestionarios, y luego con reuniones de casa y así, tras 2 o 3 meses, mi nombre ya no era el mío y andaba en túnica por la calle como si fuera lo más normal del mundo; absolutamente dichosa y orgullosa de los miembros de mi Casa... sí, porque mi casa ya no eran 4 paredes, era un grupo y unos colores y un tejón.

Recuerdo en especial un 10 de septiembre de 2006, y que en la reunión de casa aparecieron 2 grandes personas que han hecho de mi mundo un mundo feliz. El primero, un flaco larguirucho que tiene la espantosa capacidad de comerse 2 tamales de un golpe y decía ser cuentero; el segundo, el ser con el humor más fino que he conocido en mi vida. Realmente no hizo falta mucho para convertirnos en amigos... tal vez unos 10 minutos.

Recuerdo salir de reuniones de Wizengamot y quedarme horas en mi carro hablando con Hikary, recuerdo escapadas con el Sumo Inquisidor y peleas con todos y cada uno de los jefes que ha tenido Ravenclaw, recuerdo el grado de Hik, las conversaciones inteligentes de Chrono, el exnovio espantoso de Marie, el paseo tibio a Villeta, ver crecer hasta el infinito a Fenrir y a Felipe, el juego Hufflepuff-Gryffindor que parecía de rugby extremo, recuerdo haber ganado la Copa de las Casas, la sonrisa de mis tejones, el convertirme en madre sin quererlo, pero disfrutándolo; las comilonas inmensas, los planes que salían de la nada, las múltiples excusas para vernos todos los días, la larga conversación en mi carro con Remus que lo llevó a ser el estudiante que es hoy.

Lo feo ya no quiero recordarlo. Eso no vale. Siempre se queda lo lindo.

Sin embargo, uno de los recuerdos más lindos que tengo sucedió en 2007, a pocos días de la entrega del último libro. El día que ví a un hombre altísimo con una cámara y que con el tiempo llamaría mi Amore.

Todo esto en 1 año... y han pasado 4 más. Ahora puedo verlos crecer a todos y convertirse en profesionales, ciudadanos del mundo, esposos, soñadores, amigos y hermanos... me siento orgullosa de cada uno de sus logros sin ser míos y me importan más a veces que mi propia familia. Porque equivocarme de película y dar mi correo han sido las dos decisiones más simples que han tenido el impacto más inmenso para mí.

Hoy empieza el final de la saga en las películas (otra cosa simple y cotidiana) y me sorprendí a mí misma llorando desconsolada por la era que se va... porque esa excusa que nos unía ya no va a existir más, con esa vehemencia y pasión de otros años. Sin embargo, entre lágrimas pienso que desde hace años no hemos necesitado esa excusa y ya somos un ser viviente independiente...

Así que brindo por las cosas simples que cambian el mundo... por ustedes, mis amigos, mis hermanos. Porque no habrá cerveza de mantequilla suficiente para brindar por haberlos conocido



Jo Granger

jueves, 10 de marzo de 2011

Tejiendo sin rueca

Cuando pequeña siempre jugaba a lo mismo: iba en una máquina del tiempo y caía sin querer en una época específica; a veces, era una gran dama medieval (viuda, claro, para que pudiera hacer algo) y hacía una fiesta de máscaras; en otras ocasiones era una aldeana de la época de la ilustración que tenía acceso a una gran biblioteca. Cuando tenía vestidos suficientes, invitaba amigas a jugar, pero en su mayoría (y como buena hija única) jugaba con seres sacados de mi imaginación. Sacaba el candelabro, le ponía velas y PUM, había aterrizado en un nuevo lugar.

Sin embargo, con el tiempo jugar a los viajes en el tiempo fue pasando a un segundo plano y mi máquina del tiempo se quedó en la casa donde mis papás se divorciaron, llena de polvo. Sólo quedaron algunos de mis amigos imaginarios en mi cabeza, llamándome para jugar, mientras yo los esquivaba con una montaña de trabajos de universidad urgentes, llamadas de amigos y miles de sueños de "niña grande" que solemos llamar Proyectos.

Un buen día, más o menos cuando cumplí 20 años, recordé que me gustaba viajar por el tiempo y me dí cuenta que tal vez no necesitaba mi máquina para hacerlo. Resulta que en mis viajes de pequeña aprendí a bordar, porque una anciana sabia (tal vez mi profesora de manualidades del colegio) me había enseñado. Tomaba el tambor y tensaba la tela, me ponía solita en posición de señorita bien educada y bordaba por horas, muy mal por cierto. Así que cuando pude me compré nuevamente tambores, hilo, tela y aguja y empecé a pintar un paisaje con hilos... primero el verde, luego el rojo, después el púrpura y así, siguiendo los puntos de referencia del modelo. Así comenzaron mis pequeños nuevos viajes en el tiempo a partir del bordado.

Alguna vez aterricé en un monasterio de la Edad Media y usé una rueca, seguramente se quedó dentro de la máquina del tiempo en la que pasé momentos muy felices de mi infancia. Ahora al menos unas horas a la semana me pongo mi tambor en las manos, tenso la tela y vuelvo a empezar un nuevo viaje, a ver si tal vez me encuentro la rueca en uno de ellos.




Afrodita
(Por sugerencia y porque quiero que mi buen amigo Altais escuche de primera mano cómo sucedió)





viernes, 25 de febrero de 2011

Volver...

¿Por qué volví?

Para mí eso no aplica como pregunta... la respuesta más bien es "Porque volví". Juré no hacerlo, pero parece que mi corazón nunca notó tal juramento. A veces sólo hay que dejarse llevar por los acontecimientos, por la lógica y por el instinto; eso sucedió.

Ocurrió un día como cualquier otro, pero con un factor altamente diferenciador: me estaba muriendo. No quiero sonar dramática, pero simplemente creo que así se siente: jadeaba de dolor, no sentía los miembros, rogaba a la muerte o a lo que fuera que me llevara. Y no, no era un delirio romántico, era una gastritis viral infame.

Yo siempre le he dado vueltas al tema de "la pareja perfecta": me ha intrigado que las personas lo vuelvan algo tan condicionado, tan denso. Si me hubieran preguntado hace 1 año qué hacía que una pareja fuera perfecta, habría dicho "confianza, inteligencia, que sea tierno y que me haga reír"... eso era hace un año.

Aquel día de mi prematura muerte, no era una persona que buscara o pensara en la posibilidad de una pareja perfecta. Estaba sucia y maloliente, enterrada en mis cobijas, el mundo me daba vueltas y el corazón estaba de vacaciones por falta de incentivos para quedarse. En ese momento no contaban mis amigos de parranda, ni mis personas-juguetes temporales para sacarme el dolor; sólo estábamos el dolor de entrañas y yo, en una batalla épica por mi pobre cuerpo.

No se me ocurrió llamar a nadie, estaba TAN molesta e incómoda, que nadie podría verme así sin pensar como mínimo en mi mala facha, pasando por mi irasibilidad justificada pero punzante. Sin embargo, Paul llamó.

Llamó por culpa de un mal sueño que había tenido conmigo, llamó luego de meses sin llamar, con un motivo más metafísico que casual. Yo no había dicho nada de que me moría, porque no tenía fuerzas para llamar a nadie. Él simplemente apareció.

Y luego le dije lo mal que estaba y pedí su ayuda, porque si bien mucha de la confianza sobre otras personas se había ido, había una confianza que vivía y vive conmigo siempre: nadie como él me acepta como vengo: con dolores y malos olores... Un rato más tarde, Paul volvió a la casa a la que supongo que juró nunca más volver, para hacerme reír y contarme historias inteligentes, mientras me ponía mis peluches para dormir; un momento: ¿no les suena familiar?

Yo siempre le he dí vueltas al tema de "la pareja perfecta", hasta que el estómago me dio vueltas y me dí cuenta que hace tiempo la había conseguido. Porque a pesar de todo lo vivido, eres tú el hombre al que le tengo la mayor confianza, el más tierno e inteligente y el que me hace reir cuando sólo quiero morirme.


Tiamop


Afrodita

sábado, 11 de diciembre de 2010

Navidad

Carta en 2010, para mi hermosa sobrinita en su primera Navidad:


Mi hermosa Majo:

Sé que aún no puedes leer, pero considerando que muy en algún lugar tienes los genes de esta tía tuya que te adora, supongo que muy pronto podrás leer esto para tí solita.

Te escribo esta carta en 2010, año en el que naciste, para darte la bienvenida a una fecha muy diferente a las demás: se llama Navidad y quiero que sepas qué significa antes de que tus papás te lleven a amarla o tus amigos a odiarla.

Se supone que el 25 de diciembre nació en un pesebre Jesucristo. Este dato no está soportado ni por la Biblia (que menciona que nació en invierno, pero jamás dice la fecha), ni por Nat Geo, que de hecho dice que es el nacimiento de Mitras, un reconocido Dios de la época en que uno podía creer en otros dioses y nadie le decía nada. Sin embargo, así no lo sepamos con certeza, es una tradición que tiene más o menos 1700 años, así que es muy importante para muchos, y debo admitir que por Ley de Atracción los habitantes de los países en donde se celebra tienen una vibra especial.

Sí, mi Majo, no en todos los países se celebra Navidad. Esto ocurre básicamente porque hay varias religiones y los gobiernos y la tradición han oficializado las fiestas que se pueden o no se pueden celebrar de cada religión. Sé que en tu limpia cabecita aún no entra el concepto de religión (cosa que a veces me alegra) pero yo puedo afirmar que mi fé es católica y Navidad es una de las fiestas más oficiales en mi calendario. Para otras religiones hay fiestas muy importantes también:

Por ejemplo, los judíos celebran el Hanukkah (en español le dicen Janucá, pero me suena horrible), que sucede entre finales de noviembre y principios de diciembre y que conmemora la segunda purificación de un Templo que ellos consideran sagrado. En esta fiesta ellos encienden un candelabro de 9 brazos de forma progresiva, porque en aquella purificación durante 8 días estuvo encendido un candelabro sagrado y lo consideraron un milagro. Durante estos 8 días las familias judías hacen lo mismo que nosotros en Navidad: comen mucho, se reunen y se dan regalos. Así que es una festividad bonita.

También nuestros amigos musulmanes tienen una fiesta muy importante: el Ramadán. Esta fiesta sucede en el noveno mes de su calendario (Judíos y Musulmanes tienen un calendario diferente al nuestro) y en este mes ayunan para purificarse desde que el sol sale hasta que se pone. Tiene varias reglas muy complejas aún para tí, pero ya te las iré contando.

Ves? todos festejamos en diferentes momentos, pero lo hacemos para celebrar nuestras creencias. Algunos creen que Jesucristo nació el 25 de diciembre y todos los demás nos unimos para celebrar su vida (realmente cuándo nació no es demasiado importante) y de ahí han salido muchos mitos e historias y personajes que nos ayudan a celebrarlo. Por eso ves gente vestida de rojo con panzotas de mentiras, y pesebres por todos lados: es nuestra forma de celebrar que Dios nos acompaña con milagros.

¿Que si es verdad que es una fecha feliz? Bueno, no para todos. Opino que Navidad es una fecha injusta porque aquellos que tienen pequeñas tristezas en el año las recuerdan más en estas fechas. Lo importante es tratar de sacar lo bueno a la situación: cercanía con los que amas y regalos así sean simbólicos. Con eso basta.

Para mí hoy, a mis 30 años, la navidad es la vuelta a mi infancia. Tuve una infancia muy feliz y me da nostalgia haberla perdido, aunque debía pasar. Sin embargo, en Navidad vuelvo a soñar con regalos, a comer cosas deliciosas, a buscar verme o llamar a los que amo y hacerlos felices de alguna forma. Todo eso me huele a infancia.

Por este motivo, quiero que tu primera navidad y las siguientes sean hermosas como las de mi infancia, si no mejores. Deseo que esa hermosa carita tuya sueñe con Papá Noel y el Niño Dios hasta que ya sea insostenible el cuento y que se te revuelvan las funciones de uno y otro. Sueño con darte navidades llenas de lucecitas, y música linda y regalos que te llenen de alegría. Voy a aprender a cocinar para tí las cosas más deliciosas de estas fechas y a volverme la tía canzona que te acaricia los cachetitos cuando sonríes....

¿Sabes por qué voy a hacer todo eso? Porque mi mejor regalo de navidad este año has sido tu.



Tu orgullosa tía

Jo




viernes, 1 de octubre de 2010

Como Hamlet

Es importante recordar que hasta el día 30 de septiembre de 2010 a las 10pm yo estaba clara en lo que iba a hacer. Y, perdón el francés, jueputa, otra vez todo se desploma.

Sí, ya, iba a tomar la decisión práctica de no sentir. De dejarme llevar por el momento, por la novedad, por todo este huracán maravilloso de momentos. Es maravilloso, lo sigue siendo 6 horas después del declive, pero mi cabeza es un despelote.

Ya lo había asumido, se lo he dicho a todos y lo acepté. Todo muy bien, hasta que Murphy intervino.

Para quienes han leido mi libro (casi todos los que leen este blog), pues bueno, ya saben quién es el protagonista. Es un recuerdo escapado del cerebro de la protagonista, y ya saben quién es para mí. Bien, mi recuerdo es más jodido que el de Daniela. Creo que no podría imaginarme un capítulo como el que viví hace un rato.

¿Es que a la vida no le gusta verme contenta???? ¿Por qué me pone enfrente la posibilidad, la esperanza, la ilusión taaaan añeja... y por qué la hace tener semejante memoria? Se supone que la que recordaba todo era YO no TU. No máaaas, o bueno, mejor no hablo tan duro.

La última vez que te escribí te dije que mi corazón era tuyo. Pues bien, es verdad. Lo acepto y lo sabes. Lo desempolvé por si alguien viene con ganas de hacerlo reir, pero sigue en su cajita fuerte, esperando un milagro como fuiste tú. Ahora la parte mala: para lograr que se mantenga bonito y medianamente servible necesito que no lo toques. ¿Entendido? No te doy permiso, menos cuando te comportas como la maravilla que eres. Está prohibido hacerlo latir, porque si lo tocas aplica la vieja ley de "El que lo rompe lo paga" y tu aún me quedaste debiendo plata de la última vez que lo rompiste.

Ahora mi habitación huele literalmente a rosas. ¿Te conté que las que me diste las tuve por 10 años envejecidas y expedían un olor espectacular? Fueron casi 30 rosas meticulosamente preservadas, hasta que en un ataque de ira las boté. Cada vez que veo rosas pienso en las tuyas y el olor delicioso que dejaron en mi habitación.. en todas las habitaciones que tuve en esa década. Y hoy esta huele a rosas...

Ser o no ser, esa es la cuestión. En mi caso sería sentir o no sentir. La vida cuando poco sientes es mucho más llevadera y hermosa, hay tantas ventajas. Sentir lleva siempre al desengaño y a la idealización. No quiero eso, ya lo tuve y rayé en la locura. Bien me lo dijo Camilo cuando recién apareciste: "huye" fue su único consejo, y no le hice caso.

A ver si la magia de octubre y la expectación de mis segundos quinces ayuda en algo a mitigar esta sensación de vacío que no me ha dejado dormir.


Jo

jueves, 30 de septiembre de 2010

Novedad

Tengo la tendencia a evocar la historia constantemente. Me acompaña en cada momento, me abriga en las noches, me despierta en las mañanas. Cada evento nuevo está conectado de forma lógica con el pasado, con lo que sucedió y lo que pudo suceder. A veces me atormenta pensar en tantos recuerdos míos y ajenos; en otros momentos me recuerda de qué estoy armada y me da un minuto de paz. Como si esta vida tuviera cimientos, pienso ingenuamente.

Pero no, resulta que la novedad existe. Yo creí que se me había embolatado la capacidad de asombro. Alguna vez se lo dije entre lágrimas desesperadas a mi ex, en serio angustiada porque notaba que todo era una repetición que llevaba a la muerte. No había más, todo había sido inventado: nacer, crecer, hacerse adulto, casarse, reproducirse y morir. Y sí, puede ser cierto, pero el asombro no se muere... es uno quien no lo ve.

Oficialmente he recuperado mi capacidad de asombro, y creo que el de todos los que han escuchado mis últimas historias. La lógica, tan tranquila, tan segura, tan amable, se ha ido sin una nota, sin un cariñito, y un día me levanté y todo era novedoso. Recuerdo a Matrix: todo exáctamente igual pero tan diferente. Ya hasta la comida me sabe diferente. La ropa me queda igual, pero no reconozco a la persona del espejo. Simplemente no sé quién es, así que me presento: "mucho gusto" y me lavo los dientes. La piel se siente diferente, el sol ya no me molesta, los pies no duelen porque hace tiempo no tocan el piso. Pero eso no es lo mejor.

¿Se acuerdan que estaba rogando al Demonio que se fuera? Les cuento una novedad: yo lo lancé al vacío y no volverá. ¿Felices? Yo mucho más. Esa era una de las razones que me incitaba a pensar que ya no se podìa conocer nada más. Verán que no.

Ahora hasta mi libro me sabe diferente. Ya no quiero retener en él al Demonio. Para qué... si yo ya no lo tengo en mi mente. Tampoco quiero hacerle un homenaje a quienes ya no están. Por algo se van. Sólo uno, el Gran Recuerdo de mi Vida, se queda, el resto, se va a la venta de garaje. Ese era mi bendito bloqueo... el pensar que nada nuevo podía escribir. Ahora, que la novedad se ha tomado mi vida, no queda sino escribir de ella.

Tienen razón aquellos que dicen que uno debe conocer su historia para evitar repetirla, pero yo no habìa dado el paso a la segunda parte de la oración: "para evitar repetirla". Eso es lo que quiero que pase, que nada se repita... lo nuevo es tan maravilloso...

Ahora las conversaciones profundas me persiguen. El domingo fueron mis grandes amigas, hoy una amiga que es casi lectora de mentes. Lo divertido es que todas notaron el cambio, se alegran y lo celebran... y yo floto. Floto porque yo soy la novedad, porque todo lo que he vivido me hace bien y ellas lo saben. Bendito el día en que decidí dejar la demencia de hacer todo como lo dicta el libro. No, ahora todo se hace basado en la teoría del caos, así no sepa jugar, así pierda. Me divertiré en cada etapa del partido y volaré, porque ya lo hago. No tengo necesidad de licor, ni de cigarrillos, ni de costumbres, ni de excusas o dramas o faltas de decisión. Sólo decidir y ser. Por fin libre de mis propias sogas.

¿A quién le miento? Nunca he sido una persona para "sentar cabeza" para tomar un rumbo "para siempre". Perdón a aquellos que les dije que sí, en su momento lo consideré, pero mi espíritu es diferente. Mi espíritu es libre y se reta, a mi espíritu le gustan más los orgasmos intelectuales que físicos, no tiene gafas, no se sienta horas interminables frente a un televisor a ver cómo la vida se va generando estabilidad a otro que está más aburrido que yo. No puedo, lo siento muchísimo. Fue una mentira que me dije y te dije y lo siento.

Me creí una rebelde cuando me dí cuenta cómo funcionaba mi espíritu y quise esconderlo. Estos últimos 3 meses lo he escondido, pero una vez más quien me abrió la puerta a estas maravillas decidió lanzarme al vacío de la opinión pública. Quedé al descubierto, yo y mi novedad, pero no fui considerada una rebelde. Parece ser que todos sabían de qué estaba hecho mi espíritu antes que yo y sólo se regocijaron por la felicidad que ahora brilla en mí. Qué hermoso volver a la inocencia y a la pureza de la libertad del espíritu. A dejar de mentir y de esconder. Pude decir y ser mi verdad en todo mi esplendor y se siente de maravilla. Ya sé cómo se siente salir del closet. Yo salí de uno lleno de polillas, libros de historia y revistas de novias hace unos días y se siente delicioso.

Quedan 27 días para cumplir 30 años en este mundo y, si los cumpliera hoy, los recibirìa feliz, con todo el amor de mi corazón que ya no está roto y llena de la inmensidad de lo nuevo, de lo que jamás había probado y ahora es lo que me despierta en las mañanas y me da el beso de las buenas noches.


Jo

martes, 28 de septiembre de 2010

El amor en la era del Grunge

Acabo de leer que vienen los Stone Temple Pilots, A.K.A. el soundtrack de mis años universitarios y me puse nostálgica. Igual es que ando así también porque mi Champi, gran amiga, se me va. Mejor dicho, la nostalgia me acaba de poseer.

En algún momento fue 1998 y yo andaba con boina, chaleco, camiseta y gabardina por la vida. Ahora las niñas de mi U se visten con zapaticos tiernos de colores y tacón bajito, con jean entubado, pelo muyyy hacia un lado, blusas que muestran los hombros y chaquetas de cuero. Yo me veía bieeeeen diferente: camisas a cuadros y camiseta debajo o camisetas negras, botas industriales o zapatos siempre negros con plataformas duras y altas, jeans rotos y desmanchados, manillas de todos los colores, el pelo por la mitad y planchado hacia abajo, pocos colgandejos, nada de maquillaje, gabardinas y un paraguas gigantesco que no me desamparaba ni de noche ni de día. Días maravillosos del grunge.

Sí, yo sé, el grunge es de 1990 no de 1998, pero verán, a nosotros eso muy poco nos importaba. Recuerdo tardes enteras oyendo Yield de Pearl Jam con Robert, o los Stone Temple Pilots, o Nirvana hasta que el alma se nos fuera por un caño. No niego que oí a Briney Spears y a N'Sync, pero bueno, había de todo jajaja. Yo empecé con otro curso no con el de los que serían mis amigos, uno de gente querida, pero que no me hacía feliz. Pero desde el primer día conocí a uno de mis grandes amigos, mientras nos tomaban la foto de un carnet.

Cuando lo conocí, pensé que era el tipo más raro en la historia, pero luego pude ver que me había equivocado: era mucho más raro al conocerlo a fondo. Me lo empecé a encontrar en todo lado y lo ayudaba a prácticamente todo, porque tengo voluntad de regalada y porque el tipo me intrigaba... era TAN raro. Y él me fue presentando a los demás de a pocos: primero fue a un par de ibaguereñas queridas pero cada una con etiquetas bien demarcadas: la primera, intelectual, amable pero independiente; la otra, una diva superconsentida que hablaba como niña chiquita.
La diva me presentó a otra, una calentana muy poco prudente que no tenía claro que en Bogotá hacía frío y siempre andaba medio empelota y casi sin medias jajajaj. Ellas me decían "La Buena Gente" porque, sinceramente, no se sabían mi nombre. Igual, era lógico porque yo poco me la pasaba con ellas.

Pasó primer semestre -que era una verdadera carnicería peor que cualquier reality y que acaba con el espíritu de cualquiera- y llegó el final de Introducción a la Economía (una materia que yo claramente odiaba pero en la que de milagro me iba muy bien). Yo quería estudiar con el niño raro porque sabía que era genio para eso (de hecho, años después dictó esa materia), pero me dijo que ya tenía compañía.... ni modo, estudiaría sola. Seguí caminando y como que lo pensó mejor y me dijo que listo, que fuéramos a mi casa a estudiar; ahí arrancó todo... tres pasos más adelante nos encontramos con un muchacho que era de su curso que andaba en una depresión tremenda porque se le habían perdido los apuntes de esa materia justo ese día y nos lo cargamos también, por física lástima. Jamás imaginé que ese par de bichos raros serían mis más grandes amigos de la vida.

Una cosa llevó a la otra y yo terminé cambiando todas mis materias para verlas con ellos: la diva, el depresivo, el raro, la intelectual y la calentana. Dos semestres más tarde se agregaría el cantante bohemio para completar el combo. No, según Rob (el depre) no éramos un combo porque no éramos amigos, sólo compañeros de estudio, pero ahora que nos amamos locamente creo que no discutírá que somos un combo y que somos amigos.

Los demás medio nos odiaban, medio nos envidiaban porque, sin temor a la falsa modestia, éramos el combo ñoño y a todos nos iba muy bien, con especialidades: Raro y Calentana = economía y matemáticas, Diva = tomando apuntes y en política exterior, Buena Gente = relaciones internacionales, historia y estudios de área, Intelectual = prácticamente todo, pero bueno, política era el fuerte, Depresivo = Absolutamente todo de una forma muy fastidiosa (menos en diplomacia), aunque en los idiomas era peor de ñoño; Cantante = finanzas (jamás en Japonés). Así, creamos una comunidad ñoña indestructible que permanece hasta hoy.

Por su amor/envidia se crearon muchos chismes, entre ellos que nosotros teníamos sexo grupal y demás cosas divertidas que lamentablemente jamás pasaron. Nos divertíamos con taaaan poco: música, pan, jamón, queso, vino barato, Reto-5 y Bar 23 con vodka. Lo que ellos veían era un grupo que no era un grupo paseándose la U con maletas gigantes llenas de libros: el Combo Tortuga. Odiamos el nombre, pero ahora no nos podemos llamar de otro modo.

Los 5 años pasaron volando, vivimos todo tipo de momentos de esos que generan lazos y nunca nos prometimos seguir pendientes el uno del otro, simplemente lo hemos hecho hasta hoy, 12 años luego de esos días de grunge y placeres simples. Ahora la diva, que ya no es tan diva y es mi Champi, a quien adoro, se va a seguir un sueño, como ya lo hicieron la el Depre (que ya no lo es, sino que es un Ciudadano del Mundo), el Raro (que ahora es un reconocido intelectual) y la Intelectual (que es una extraordinaria mujer becada). Aquí nos quedamos el Cantante que ahora llena las arcas y tiene el mejor lugar para rumbear, la Calentana que ya aprendió del frío y es una mujer admirable y una mamá increible, y yo, la que llamaban Buena Gente y de la cual se burlaban por su inocencia. Ya no soy tan inocente, ¿no es verdad?

Amigos: los amo. Gracias por enseñarme sin querer que no se necesita compartir ni tiempo ni espacio para estar en la mente de los demás y por que, sin querer, hemos creado un lazo indestructible. Son mis amores de los tiempos de Grunge y hoy brindo por ustedes, porque quiero que sigamos creciendo juntos y seguir llenando de retazos esta colcha que parece una camisa de cuadros.


Jo

domingo, 12 de septiembre de 2010

Test reloaded

Porque vale la pena reformarlo, en vista de lo inadecuado de las anteriores respuestas.



¿Qué hacías hace...10 años?

12 de septiembre de 2000. Estaba en sexto semestre, aprendiendo muchísimo, en AIESEC, muy juiciosa y enamorada de un cagón divertidísimo del que sé que ya es un vejete y nada divertido, se casó, se divorció y su vida es un asco. Pobre.

5 años?

12 de septiembre de 2005. Trabajaba en mi puesto de funcionaria pública y vivía los últimos meses de paz antes de que la vida decidiera que mi oscurantismo debía terminar.

1 año?

12 de septiembre de 2009. Estaba en GPTW arrancando. Contenta, aprendiendo mucho y con mi novio tranquila... otra vez, antes de la tormenta.

1 mes?

12 de agosto de 2010. A las 5:30 a.m. estalló un carro-bomba en mi casa. Ya estaba trabajando como profe y ya habían cambiado mi universo, pero faltaba este pequeño empujón. A esta hora (4:30 a.m.) dormía llena de felicidad poque tenía una cita importante que no se cumplió en ese momento.

1 semana?

5 de septiembre de 2010. Tenía un guayabo insoportable, fruto de una noche genial en Andrés D.C. con Camilo y Monis. Luv ya, Guys.

1 día?

11 de septiembre de 2010. Estuve feliz con mi abuela, la consentí, le enseñé a jugar ajedréz a mis primos, luego fui a cine y estuve en mi Ground Zero, luego fui a Rosales y, por último, llegué a casa a reirme de las sandeces que hacen las personas por un chisme. Ah, y llegué a conclusiones importantes sobre mi futuro bélico, gracias Paul.


¿Qué harás...

Mañana?

12 de septiembre (porque hasta ahora es madrugada) Dormir, ir a Jazz el Parque, estudiar, leer, calificar.

En una semana?

19 de septiembre de 2010. Habré celebrado el cumpleaños de Juan Mi, por ende estaré cansada pero feliz.

En un mes?

12 de octubre de 2010. Día de la raza, puente. Creo que voy para Cartagena. Seguiré dictando clase, of course!

En 1 año?

12 de septiembre de 2011. Como mínimo ya soy Master, sigo de profe y tengo otro trabajo genial. El resto, la verdad no tengo ni la más remota idea.

En 5 años?

12 de septiembre de 2015. Tengo claro que tendré 34 años.... no sé si los aparentaré, si habré hecho algo distinto, si habré viajado o no. No sé si seré astronauta, piloto de carreras, simple asalariada o trabajaré en lo que me gusta. Ya no sé.

En 10 años?

12 de septiembre de 2020. Ya iré llegando al 4to piso y seguramente querré celebrarlo. Espero haber tenido descendencia jajaja al menos, pero si no, seguir siendo profe sería suficiente. Del resto, que entre Dios y decida.



Jo

lunes, 16 de agosto de 2010

El arte de sentir miedo en mi santuario

La noche ha sido mi amiga siempre. Me recorre, me lleva y me trae desde mis pies hasta el borde de mi imaginación. Hace unos días, el final de la noche eliminó las pocas esperanzas de superar mi insomnio.

A las 5:27 de la mañana, del 12 de agosto, estalló la ventana por la cual he visto muchos amaneceres, y la cama, mi recinto sagrado por más de una razón, me expulsó a golpes. Luego el polvo, la confusión y la enfermiza y adictiva necesidad de buscar razones, heridos, muertos. No encontré ninguna de las 3, gracias a Dios por las dos últimas.

Dios... él ha estado poco presente en los pensamientos de este blog, porque lo considero demasiado alejado de mi lado más oscuro. Sin embargo, ese día hubo una fusión: no le pedí salvación, ni nada por ese estilo. Sólo pedí paz. Comprendí, en una milésima de segundo, que había dejado atrás la paz por demasiado tiempo, incluí todo el ruido posible a mi vida: personas con conversaciones interminables, algunas tan vacías que se pueden encontrar en wikipedia sin esfuerzo, metí a la fuerza historias de las historias, angustias creadas por la sociedad, ansias mías. No, ahora quiero paz. Eso le pedí, pero para lograrlo, me regaló mucho más ruido del soportable.

Las siguientes horas fueron muy raras: un teléfono que no paró de sonar (yo sólo quería una llamada y la tuve a las 5:30 a.m., el resto era ruido.), caída de vidrios por horas y horas, visitas de agentes del Gobierno (que buscaban más chisme que otra cosa), un frío indescriptible, vidrios por todo el piso (aún se encuentran por ahí), mirones, cámaras, noticias a 1000 de volumen, ruido, ruido, ruido. Mi cabeza estalló, por fin, a las 2 de la tarde y me quedé dormida a pesar del ruido entre mi cama y el polvo de los escombros... Las fotos que tomé por reflejo me recordarían cuando volviera que no era un sueño.

Después, a eso de las 5 p.m., cuando por fin pude salir, vino la paz. Caminé, sí, había ruido en todo lado, pero yo ya no lo sentía. Estaba en paz, porque la muerte golpeó mi ventana. Ya la había escuchado antes, la había visto pasar, pero esta vez golpeó mi ventana y yo no la vencí, sólo la miré a los ojos y pensé en el ruido. Ese día, como a todas las víctimas de este tipo de situaciones, decidí vivir como si fuera el último de mi vida todos los días que me faltan.

En la noche reí a carcajadas, llamé a las personas a las que les debía frases hermosas y las dije de corazón, sentí el poder del viento fuerte entrando en mis huesos. Oí música que me recordara la magnitud del universo. Escribí. Luego me fui a dormir lejos de casa (porque el sitio era invivible) y dormí abrazada y asustada. Yo jamás había dormido asustada. Sin embargo, abracé la nueva experiencia y decidí vivirla en todo su esplendor, quise sentir intensamente el pánico que tenía y que no me dejaba comer.

Han pasado ya 4 días después de que la muerte tocara a mi ventana, ya tengo nuevos vidrios y mi cama está libre de escombros, calentita y tranquila. Pero algo cambió en mí. Ahora tengo la inmensa necesidad de la paz, de la verdad, del amor intenso y de la felicidad absoluta. En estos días no he tenido miedo a tocar otras puertas, he dicho directamente lo que pienso, sin rodeos, ni cálculos. Era la forma perfecta de celebrar tu cumpleaños, ¿no te parece?

Mañana, que será el día 5, miraré a los ojos al hombre que más he amado y le diré todo lo que mi corazón no dijo por miedo, para ver si en los pocos o muchos días que me quedan puedo volver a amar así.



Jo



P.D. Tu regalo bloguero te lo escribo mañana. Hoy quería escribir para mí, para variar jeje.

viernes, 6 de agosto de 2010

Oda al primer amor

(ya tenemos claro que soy cursi, verdad?)

Estoy escuchando Buena Vista Social Club y me encontré de frente con tu cara. Es extraño ver que tanta agua ha pasado bajo nuestro puente y yo, con ira ciega, rompí todas tus fotos, y ahora la tecnología trae tu rostro de vuelta sólo con un click. La ironía de la vida.

Debería estar trabajando, lo sé, pero veo tus ojos miel y no puedo sino volverme nostálgica a morir. Más cuando tus cartas están ahí, tan cerca. Esas jamás pude romperlas, simplemente no puedo. Hace unos días hablaba del duelo y los ciclos con alguien que es como mi sombra, y noté que hemos hablado mucho tu y yo, pero ese ciclo es más bien una línea recta, con un abismo de 8 años en el medio.

Cuando todo comenzó, yo era una niña y tu un pequeñín tan ingénuo como yo. Los dos creíamos en el romance, las cartas a puño y letra, dedicar canciones, gritarse cosas bonitas, dar chocolates, flores, suspirar en el teléfono interminablemente y ponerse rojo sólo por pensar en esa otra persona que pensaba en uno. En ese momento no escribía poesía, ni se me ocurría otra forma de amar que ser yo y ya, sin pretender, ni proteger nada. Recuerdo que nos casamos y usamos rosquitas de maíz como anillos. Ni a eso le tuve miedo contigo.

Y, por alguna razón, todo cambió. Se acabó y fui tan transparente que casi desaparezco. De ahí salió mi aversión al chocolate, a los peluches, al color rosado, al vallenato, al matrimonio y al amor directo. Me volví poeta porque me dio miedo de volver a mostrar el alma así no más. Tú me hiciste lo que soy, qué le hacemos (bueno, y yo también jeje).

Luego un día escuché tu voz por teléfono y casi me muero... huí 8 años. Nunca más volví al norte y no fui a Santa Fé sino hasta que pude verte sin llorar. Cuando te encontré eras otro, o eso pensé a primera vista. Pero ahora nuevamente la llave da la vuelta en el cerrojo y veo tantas cosas. Todos mis prejuicios hacia tí han caido lentamente.

Ahora no como chocolate, pero ya no me da mareo verlo; tengo a Pericles mirándome fijamente en este momento, me pongo rosado, escucho vallenato y pienso en tí cuando es bueno, pensé en casarme y no me da miedo escribirte estas líneas. Esos son pasos inmensos en mi vida.

Pero más allá de todo, estoy tan orgullosa de la persona en que te has convertido. Siempre lo supe, a pesar de lo que dijeran; siempre supe que ibas a ser la hermosa persona que eres, el profesional que le habla a muchos para crear cosas hermosas, el amigo con el que hoy hablo y me cuenta con la misma emoción historias del país que más amo y que la recorrió igualmente maravillado. Hoy te veo y guardas el mismo impulso que a los 15 años, la misma ternura, la sonrisa y esas pestañas divinas tuyas. Eres lo que siempre soñé que serías y soy la persona más feliz de saber que eres todo eso.

También me hace feliz hasta las sorpresas que me has dado. Nunca pensé que fueras tan romántico aún y que guardaras esa bolsada de cartas que leímos. Las tienes todas, lo retienes todo y lo recuerdas con profundo cariño. Qué lindo, me haces sentir culpable. Yo lo quise destruir todo, quemé, rompí y lloré cada pedacito. Gracias a Dios se quedaron algunas partes de este rompecabezas y sobrevivieron a años de desamores, desencantos, dolor y olvido.

Ahí están, para que los puedas ver y me ayudes a recordar a la que te amó tanto; esa que siempre llegaba del colegio a ver en nuestro árbol si había otra carta para brincar feliz. La misma que soñó contigo hasta bien entrados los 20 y se decía que para tí yo no era nadie. Qué equivocada estaba y qué feliz soy de haberme equivocado. Hasta eso recuerdo: contigo no me daba miedo ser falible, tu jamàs esperaste nada de mí diferente a que te amara como tu lo hacías. Sólo te burlabas de mis tonterías, pero a mí no me daba miedo hacerlas. Yo era así y ya.

Ahora vendrá algún día para volvernos a ver, pero ya no para recordar, sino para pensar en el futuro, en todo lo que esta vida tiene para alguien tan bonito como tú. Llegará el momento en que, tras 16 años de ires, venires y abismos, finalmente pueda verte a los ojos y mostrar nuevamente mi corazón completo al mundo, porque tú lo tuviste todo para tí primero que nadie.



Leslye

miércoles, 28 de julio de 2010

La importancia de tener 20

Estos días he pensado mucho en el número 20. Me persigue de muchas maneras, pero sobre todo en la edad. Alguna vez tuve 20 años y me gustó. Ya casi se cumplen 10 años de eso y quiero recordar un poco, ponerme a tono con ello. Quiero recibir nuevamente los 20 años y sentirlos, para poder entender este universo paralelo en el que me he metido sin querer queriendo.

A mí los 20 años me cogieron fuera de lugar, sin una idea clara de nada, pero queriendo todo. Era el año 2000 y meses antes había visto desde mi finca cómo celebraban el milenio desde Sidney hasta Colombia.

Los 19 fueron un año caótico: divorcio de mis padres, aprender que la muerte existe, cómo volverme de piedra, cómo perderle el respeto a mis principios. Era inocente y divertida (hasta donde recuerdo): una niña jugando a ser adulta. A los 20 traté de enfocarme, me volví más fría que nunca, ya tenía mi espectro de amigos definido y sólo ellos llenaban mis días. No me preocupaba mucho el futuro, porque lo tenía muy claro (mucho más claro que a los 19) y me preparaba duro para ello.

¿Qué me queda de los 20? Escribir como loca, los mismos amigos, la larga lengua, el anhelo por la belleza del mundo, la vehemencia.

¿Qué quisiera que volviera de los 20? La inocencia, la rigidez de mi corazón, mi ser cerebral en toda su expresión. Saber claramente qué me depara el futuro.

Hoy camino las mismas cuadras que a los 20, por irónico que parezca, y ahora deseo de todo corazón rendirles un homenaje. Por algo Camila tiene 20.

Gracias "20 años" por el brillo de mis ojos y enseñarme el valor de una buena siesta a medio día llena de sueños.

________

Hace unos días, su servidora se levantó en un universo diferente, en el que no hay agendas, ni motivos, ni dramas, ni promesas, ni canciones que no se sabe quién dedicó a quién. Es una experiencia sumamente alentadora cambiar de universo de vez en cuando. Lo recomiendo totalmente.

Y gracias (si lo lees) al que me cambió de universo. Indirectamente has conseguido lo que muchos no lograron en años. Todo sin querer, todo en medio de risas y excelente música. Aún me pellizco y me río, porque esto es de no creer XD.


Jo

jueves, 1 de julio de 2010

Un poco para Federico

Cerré los ojos en la madrugada gris
capturando pedacitos de mañana,
vienen los recuerdos de la muerte a mi ventana,
nueva y pura,
sin anunciarse.

La tierra ruge mientras todos duermen,
calmando su ira, dándome latigazos.
Abrí las puertas un lunes
creyendo que aún era viernes.

Hay un líquido familiar en mi camisa
caminando solo en medio de la mañana.
Despierto recordando que no quería más de mí,
mientras compraba una nueva indulgencia.

Caminarás en medio de la madrugada fría
sabiendo que mis ojos se cierran,
pensando en el humo, la madera que forjas,
las notas que no salen.
No recordarás las puertas ya cerradas.

Vuelvo al mundo de mil novecientos treinta y cinco
cada vez que cierro los ojos;
visitaré la tumba de mis deseos una vez más
mientras recuerdo tu eucalipto.

Eres uno más con mi sombra,
que desaparece cuando viajo ligera de equipaje
resguarda las puertas mientras caminas
yo cerraré los ojos para volver al mundo añejo
de las memorias alegres.

No esperes por mí, cuervo,
eres mi sombra
y yo huelo a eucalipto.
Recuérdame mientras mi corazón palpite
que yo viajaré entre tus memorias
y las haré mías... a pesar nuestro.


Jo

miércoles, 30 de junio de 2010

Entre los grandes



Soy una sentimental. No puedo evitarlo.

Ha ocurrido un acontecimiento en mi vida que me ha dado tanta alegría que no he podido ni dormir de la felicidad. Se ha cumplido un sueño que vengo cocinando en mi mente desde un hermoso día de enero de 1998.

Ese día estaba petrificada del miedo y tal vez con la misma ansiedad que ahora me embarga. Alistaba la misma maleta del colegio; quería tener en el hombro algo familiar, porque todo iba a ser nuevo: cuadernos, fotocopias, conocidos, instalaciones y hasta parte de la ciudad. Absolutamente todo iba a cambiar a partir de ese día. Y entonces, me bajé del carro de mi mamá y me fui caminando sola y con aprehensión, tenía revuelto el estómago, las manos me sudaban, pero se supone que no debía notarse.

La primera visión que tengo de ese lugar aquel día es el vaho saliendo de mi boca y una imponente estructura llena de escaleras y de flores. No sabía que 12 años más tarde ver eso me haría dar ganas de llorar de alegría. Subí las escaleras, me encontré con un aviso que decía dónde debía estar, fui allí, me dieron una carpeta amarilla chillón y me fui a un baño a esconderme. Sí, lo admito.

Salí del baño porque era el colmo que estuviera allí y me encontré con otro muchacho con una carpeta igualita, que me preguntó mi nombre y me lo cambió para siempre: "Dejémoslo en Johanna", me dice. Ahora, que es un político, me explico por qué decidió presentarme a un montón de niños tan perdidos como nosotros. Ahí empecé a sentirme cómoda.

Y luego pasó la primera semana de clases y ya tenía un amigo, que ahora lo sigue siendo y sigue arrastrando sus pies, pero con cara de profesor; y conocí muy por encima a personas que luego de una década dejarían marcas en mi corazón, bonitas y feas. De todos los que conocí esa semana he aprendido algo. Lo aseguro.

Por seis largos y hermosos años ese lugar fue mi casa. Cada rincón lo conocí y lo ví cambiar. Al principio había una biblioteca de nada donde uno podía sacarle fotocopias a su nariz si quería, ahora hay una llena de sillones mullidos y con pinta de biblioteca europea. Gigante y subterranea. Antes sólo existían 20 computadores por los que se peleaban los estudiantes, que tenían que reservar con una o dos horas de anticipación para revisar hotmail o latinmail, ahora hay Wi-Fi, Bloomberg y laboratorios con todo tipo de juguetes informáticos para que los alumnos usen sus portátiles. Es magnífico.

En esos seis años no hice amigos, hice hermanos. Conocí vidas impresionantes, reí, lloré, jugué, canté, hice teatro y hablé latín con el profesor Orbes. Era mi lugar seguro, mi hogar cuando no tenía. Sé que lo que voy a decir es ñoñísimo, pero entendí Harry Potter porque sentí que de alguna manera me pasaba lo mismo con este lugar maravilloso, aunque no tan mágico. Cada muro de ese lugar y cada flor representan un pedazo de lo que soy ahora. Hasta el olor a madera de las banquitas del E.

Siempre veía a los profesores con cariño, porque sé que no les pagan muy bien, pero lo entregan todo, con gusto y dedicación. Tuve muchos en esa etapa, pero algunos me marcaron enormemente: Vela con el recorrido que nos hizo por 5.000 años de historia política, Montaño que me hacía sentir una pulga con sus preguntas, Blanco y calva, Olimpo con sus maravillosas charlas de historia, Vidal que me amó a pesar de que odié su materia, Cecilia que fue mi primer mentor y su café con canela y las charlas jugando con sus gatos; también estuvo Echandía con la microeconomía del matrimonio y Jorge Cardona, con su mirada voraz y sus exámenes venenosos, que me enseñó cantidades y murió pronto. Marie Eve que me picó la curiosidad sobre Alsacia-Lorena, Carvajal que me hizo llorar por primera vez luego de una exposición, pero luego me hizo invencible. Todos y cada uno de ellos merecen todo mi respeto.

Terminado todo, quise volver. Desde la primera clase quise ser profesora, saber muchas cosas y dar algo a las nuevas mentes. Quería caminar por la U y que me persiguieran mis alumnos con preguntas y charlas, invitarlos a un café en grupo para ahondar en las cuestiones vanales del mundo. Era mi sueño.

Han pasado 12 años y medio desde ese momento y ha sucedido algo increible y maravilloso. Fui a la primera de muchas reuniones y allí estaban "Los Grandes", cada uno con millones de historias en su rostro, profesores de grandes ligas y con enormes cerebros, gente amable y sencilla, algunos muy jóvenes aún para parecer eminencias. Todos estaban ahí y yo estaba invitada.

No iba como estudiante, a escucharlos. No, ahora todos me daban la bienvenida, porque soy uno de ellos, claramente no tan brillante y con absoluta cero experiencia, pero estoy sentada entre los grandes y he vuelto, para sentir el vaho salir de mi boca, caminando hacia mi primera clase, rodeada de flores y lista para ser profesora.

Me tiemblan las manos, se me revuelve el estómago, pero he vuelto a mi hogar, a mi lugar seguro, al sitio donde todo comenzó y donde yo me reconstruyo una y otra vez.


Gracias, Juan Pablo, infinitas gracias por ser mi ángel, por regalarme este sueño.


Jo

domingo, 20 de junio de 2010

ODA A SANTOS


Hubo una vez un buen presidente, calmado, tranquilo, de estirpe revolucionaria y brillante. Él se apellidaba Santos. Era un tipo increible, lo adoraban en todos los escenarios internacionales y siempre buscó la paz, incansablemente. Primero entre sus copartidarios y luego, con los vecinos de su país, los venezolanos. Firmó sendos tratados, se mantuvo neutral en la guerra más cruel vivida en el planeta; no le importó y nadie se lo discutió. Era un hombre firme, con una esposa que amaba a los niños, un hombre progresista y moderado. Un buen hombre.


Este hombre fue un gran presidente. Logró formentar la vivienda, el trato justo al empleado en una época en la que eso era improbable y el fomento a todo tipo de industria. También trajo inversión extranjera. Todo lo hizo por el país, siempre tranquilo y pausado, con una dicción excelente, una persona ecuánime y elocuente. Un buen presidente.
Siempre cordial, entró a la política por ser un gran periodista, y ser el encargado y luego dueño del periódico más emblemático del partido revolucionario de la época, que está por cumplir 100 años, para caer en manos de sus sobrinos-nietos y cambiar para siempre.
Porque no, el Santos que sale hoy en ese diario no es su nieto, es el nieto de su hermano. No podría haber posibilidad genética de que este hombre recto, inteligente y conciliador tenga un parentezco tan directo con el actual. No es posible simplemente que el azadón de palo se hubiera hecho en las narices del herrero.
Hago una oda a ese Santos, al inteligente y cauto, al que evitó meternos en una guerra loca como la Segunda Guerra Mundial, y que creó el primer pacto de límites y no agresión con Venezuela, el que trató de conciliar para siempre la violencia partidista y ayudó a crear el Frente nacional, porque le debo una disculpa.
Perdón, Sr. Santos, por lo que acabamos de hacer 44 millones de descendientes de lo que usted trató de crear. Lo siento muchísimo y espero que no perturbe su paz lo que está a punto de suceder.
Saludos
Una colombiana con memoria.




domingo, 13 de junio de 2010

Como Montar en Bicicleta


Escena 1: Jo está en una conversación de amigos interminable y ya un poco aburrida.
Escena 2: El anfitrión se excusa para traer a alguien... no se entiende mucho la historia. Los demás inician juegos aburridos con la esperanza de generar lazos entre ellos.
Escena 3: Se generan lazos y se ríe mucho.
Escena 4: Aparecen los protagonistas en un lugar en el que se escucha música que no le gusta a Jo, pero igual baila. Aparece el "alguien" y se prende la fiesta.
Escena 5: "alguien" es ascediado por una mujer de negro. Las amigas de Jo retan su empolvada capacidad para que "alguien" deje a la de negro y Jo acepta el reto muerta de la risa.
Escena 6: conversaciones, risas, clases de baile. Jo se excusa y vuelve en 15 min.
Escenta 7: 15 min después "alguien" con cara de aburrido y la de negro encima suyo. "alguien" se acerca a Jo y bailan.
Escenta 8: Se arma una nueva agenda, "alguien" ahora con Jo y ella mirando a la de negro con sonrisa de victoria. Es como montar bicicleta, hay euforia por doquier, porque la de negro no va a estar mañana, cuando "alguien" y Jo almorzarán porque la ha invitado.

Yeeeahhh... o mejor dicho Ouiiiii mon cher!!!



Jo

viernes, 11 de junio de 2010

Not Back, Moving Forward



Dicen que lo mejor para caminar hacia adelante es mirar hacia atrás y saldar cuentas. No estoy muy segura de eso. Mirar hacia atrás te hace perder la perspectiva. ¿Cómo vas a caminar hacia adelante mirando hacia atrás? Es físicamente imposible, ¿no? Como mínimo te das un buen golpe. No quiero golpes.

Creo que me he acostumbrado al ritmo de mi vida: estabilidad por unos años y luego BAM! Hecatombe y una nueva Johanna aparece. Ya ese BAM es como BAm y luego Bam... finalmente será un bam. Así son las cosas.

Mi primera enseñanza de todo esto ha sido aceptar: que todo pasa, que algo queda, que debo mejorar cosas y mantener cosas. Creo que voy por buen camino con eso, así que Check!

La segunda enseñanza es que soy mucho más fuerte de lo que imaginé. Estoy gratamente sorprendida de mí misma. Me gusto mucho y este detalle me enamoró de mí. Qué lindo es que crezca mi confianza en mi capacidad de aguante y de crecimiento a partir de cosas no tan divertidas. Estoy muy orgullosa.

La tercera enseñanza es el gris. Soy una persona de blancos y negros, ahora debo apreciar el gris. Esta relación que termina (o evoluciona, no sé) fue sumamente gris: cosas muy hermosas con cosas muy hartas sucediendo simultáneamente, así que -como aún no me habitúo al gris-, me quedo con lo blanco: los momentos inolvidables, las risas incontenibles, la felicidad que llevó hasta las lágrimas, la liberación y el apoyo. Me quedo con el amor que existió y el cariño que se queda; el resto, que se lo lleve el viento, que para eso es.

Hacia adelante: todo. Asincerarme con mis emociones y no reprimir nada. He sido muy prudente -lo que está bien- pero creo que ya estuvo bueno de prudencias por conveniencia. No, no me conviene lo que haré, lo sé, pero qué carajos, al menos seré sincera y me juzgaré por mis propios estándares para los demás. Honestidad sobre todas las cosas.

Ayer hice un mapa de lo que quiero en la vida y es tan bonito. Quiero cosas nuevas, hermosas, quiero alegría para los que amé y ahora quiero. Sueño con ser lo mejor que puedo ser y se vienen cosas maravillosas, lo presiento. Que si esto llevará a cambiar mi panorama sentimental? La verdad no tengo ni idea, pero estoy dispuesta a averiguarlo, así que no me juzguen si me sale todo mal. Lo importante es hacer todo lo que esté en mis manos para que salga perfecto, como me gusta.

Estoy feliz porque he podido darme ciertos gustos deliciosos: ropa, juguetes, aikido, abrazos. Pucha si quiero abrazos. Parezco un teletubie jajajaja, pero he aprendido el valor que tienen y me he malacostumbrado a recibir muchos, así que no teman en darme uno grande cuando me vean por ahí. Lo lindo es que he notado que no soy la única y amigos que antes eran un poco ásperos ahora me abrazan. Qué hermoso!!

Mi nueva afición se llama Lady Gaga... esa vieja cada vez me sorprende más y amo las sorpresas. Ella e Ian Somerhalder hacen de mis días algo hermoso. Si alguien lo conoce, por favor, díganle que planeo casarme con él hahahahahaha.

Besos a todos y gracias por el apoyo y las sonrisas.


Jo - Poderosa Afrodita

miércoles, 10 de diciembre de 2008

BAJO LA LLUVIA

Fueron tal vez 15 segundos. Algunos más, pero ella quisiera pensar que fueron mucho menos. La vida se cruzó en sus caminos como una ráfaga fulminante y dejó caer su peso sobre los protagonistas de esta historia.

Ella brincaba entre los charcos viendo a lo lejos un lugar de refugio. Él simplemente la observaba y esperaba fervientemente no delatarse.

Habían pasado algunas noches desde que ambos se vieron una última vez y el resultado había sido poco alentador. Un silencio mudo y culpable los había cubierto, como cubre la niebla las calles de la ciudad. Sólo quedaba la certeza de la ausencia que ambos buscaban por diferentes carreteras. Él en los zapatos ajenos, ella en su soledad.

Saltaba los bancos de agua con presteza, casi con habilidad, como si fuera un oficio recurrente. Pensaba en llegar a un punto seco y llamar un taxi desde allí. Se había dado por vencida ante la lluvia y encontraba la salida más decorosa a su mojada humanidad. Quería ir a casa, descansar un poco y pasar una buena tarde de tranquilidad.

Él había salido pronto de la última de sus reuniones, cansado pero tranquilo, observaba despreocupado las calles y aquellos que, como ella, saltaban charcos mientras el cielo se coloreaba de un azul-gris imposible. Luego, todo ocurrió rápidamente: ella estaba ahí, caminando a lo lejos, dando pequeños saltos para no mojar los zapatos que él mismo había quitado de sus pies hace ocho lunas. Ahora estaban mojados y él no quería que lo viera, pero sabía que lo haría.

Fueron tal vez 15 segundos. Él caminó hacia ella y ella vio que no podía esquivar un saludo cordial; él no respondió, sólo la abrazó como siempre lo pidió ella y se quedó ahí, entre la lluvia, sintiendo el calor de otros días y saboreando uno a uno los pensamientos de ella. No la soltaría jamás.




JO

sábado, 1 de noviembre de 2008

LA HISTORIADORA


(A.K.A. Qué coños estaba pensando?)



Nuevamente a estas páginas a pensar. Hoy es el día de Todos los Santos y estoy pensando, así que, como tuve un tiempo libre, me devolví hacia atrás... Rompí uno de mis mandamientos personales y me puse a leer las cartas que antes me parecían un tesoro. Ay, Dios de las Cartas Marchitas...


Tenía miedo del futuro, eso fue lo que pasó. Y ahora estoy rodeada de cartas antiguas llenas de baches y mentiras a medias.


Hubo un tiempo en 1993 que me enamoré. Fue hermoso y tierno, muy sencillo y sentido. Yo pensaba que era lo mejor de este mundo, pero ahora que lo veo y lo leo, tal vez no lo fue tanto, sino la sombra que me cobijó por 10 años y me dejó exahusta y llena de tristezas.


En ese entonces era una niña llena de amigos de barrio que jugaba aún muñecas... no quería desprenderme de la infancia, aún lo entiendo y medio lo practico, pero en ese entonces se veía mejor, era más normal. En la casa 50 vivía un niño muy divertido llamado Juan David, un personaje que amaba su bicicleta y con el que era divertido conversar. Yo al principio lo detestaba, porque estaba bien odiar a los niños, pero luego algo pasó y me enamoré.


No fue tan rápido, fue lento y paso a paso. Nos poníamos cartas en escondites por todo el barrio para hablarnos, para palpar la vida del otro. Fueron cartas simples y bonitas que me hacían sonreir todos los días. Luego, el 16 de julio del siguiente año, por una serie de eventos terminamos cuadrados y me enamoré perdidamente. Luego todo fue hermoso, luego un caos, luego hermoso de nuevo y así, con crestas y valles que me dieron un vértigo horroroso y, después de 2 años, se fue y yo enloquecí de dolor.


Al decir enloquecer no me refiero a una triste metáfora, de esas con las que lleno este lugar. No. Realmente sentí enloquecer, me encerré con llave en casa para darme golpes en la cabeza sin que nadie me molestara, lloré hasta los gritos, me quedaba sentada en pilas de agua fria como para sentir algo, porque, poco a poco, dejé de sentir cosas... simplemente miraba el vacío del mundo para medio comprenderlo y seguir viviendo hasta que algo extraordinario me levantara.


Y así seguí, viviendo la vida que podía (o que él me dejaba tener, porque tenía por deporte restregarme su felicidad mientras yo me hundía) por dos laaaaargos años, hasta que me fui, para liberarme de muchas cosas... pero finalmente fue peor, porque ahora simplemente ya no tenía un corazón para regalar. Tal vez se había quedado en algún cajón de mi casa antigua. No lo sé.


Las personas que siguieron fueron bonitas sombras para adornar las paredes de mi cuarto y simplemente la soledad se apoderó de todo, de mi vida completa, así por fuera mucho estuviera pasando y así tuviera un compañero en la vida que no me defraudaba y medianamente hacía mover las fibras cardiacas que aún quedaban. Luego llegó el año 7 d.jd. y "decidí" recoger mi corazón... o eso creía.


Fueron otros 3 años, esta vez de dizque un amor gigante y lleno de sabores que no era sino un globo de latex que estalló al menor roce con la realidad. También hoy miré esas cartas, que supuestamente guardaban tanto, pero realmente no. Sólo palabras tímidas, mordiendo pero no tragando, porque estaba prohibido decir Te Amo, porque la "filosofía" decía que se debía ser mediocre para poder sobrevivir.... y, a decir verdad, la sombra más grande de mi vida seguía ahí, como una advertencia de qué podía pasar si volvía a mi antigua casa a recoger mi corazón para entregarlo.


Y bueno, la bomba estalló, todo salió despedido "en átomos volando" y yo me quedé otra vez sola y sin corazón, inmutable porque tampoco me sentí enloquecer ni murió nadie ni nada. Simplemente el vacío apareció nuevamente reclamando su lugar y yo me negaba que el amor de mi vida hasta el momento (por el tiempo y la estabilidad) era una gran mentira.

Ahora, supuestamente todo ha cambiado. El primer cambio es que ya no hay cartas por leer, porque el tiempo en que el romance se escribía murió, para dar pie a escribir todo lo que la persona que amas jamás te aceptará de frente. Ya no se escribe para mantener la llama del amor encendida, sino para encender otras, para pensar en otras, para dividir el deseo en cuantas sucursales sea posible... Es triste, sí, pero así es. Todos deseando a otro que no es el que tienes al lado, como un cuadro de Renoir.

El segundo cambio, es que me harté de recibir medios amores. Lo quiero todo. Lo siento, planeta Tierra, pero así es. No deseo jamás sentirme en franca competencia con el planeta entero, esperando a que aparezca otra persona que "caiga". No quiero buscar más...

Tal vez sea la culpa de otras no-cartas las que me impulsan a pensar en esto. Porque sí, lo admito, tengo otras no-cartas llenas de azufre, las mismas que contaba hace un tiempo. Tal vez Ángela tenga razón y debo expiar muchas cosas, y por eso no soporto que alguien más me diga sus mentiras. Pero no estoy segura de hacerlo. ¿Para qué? ¿Para sentirme beata cuando alguien más está buscando pista de aterrizaje en tierras diferentes? No vale la pena. Más bien vivamos juntos la sana hipocresía. Parece que a él le queda mejor así y me abre una puerta oxidada que podría aprovechar.



JO

sábado, 11 de octubre de 2008

UN POCO BRUJA SÍ, ¿Y QUÉ?


La brujería se ha tenido como una disciplina oscura, o en los mejores casos charlatana, desde que el cristianismo se impuso a las demás religiones que luego se llamarían paganas (es decir, campesinas, del campo, comunes, ordinarias) y más adelante "heréticas" (es decir, usadas por cristianos que renuncian a su fe).

Sin embargo, la noción de que el mundo no sólo tiene fuerzas naturales visibles, sino invisibles, y que estas pueden ser controladas, ha sido una fascinación para muchos humanos, más cuando se prohiben o son consideradas tabú (esa palabra se parece a cebú jajaja). El caso es que muchos se han sentido atraídos a conocer la forma de controlar las fuerzas de la naturaleza que no les pertenecen para usarlas a su acomodo o en su beneficio.

Sobre los "poderes mágicos" se ha dicho mucho: que son heredados y heredables, que aparecen en gente con capacidades extraordinarias, que se usan para el mal y hasta que científicamente todo es comprobable. Todo eso contradictoriamente me parece lógico y lo sé, porque lo he vivido.

Yo hablo muy poco al respecto de este tema, porque en mi familia hay como dos teorías al respecto: una, que hay un ala de mi familia como oscura y maluca (de los supuestos brujos malvados)... cosa que realmente me hace reir, porque pareciera que aún están pagando las pilatunas que hicieron hace casi un siglo; la otra teoría habla de una mujer extraordinaria en mi familia que tiene claro que la magia no se usa para el mal, todo lo contrario... De esa ala es la que soy fan enamorada y de la que me inspiro para decir lo que pienso al respecto de la magia.

La verdadera magia es algo muy puro... es simplemente el control del cerebro para manipular o dejar tranquila la naturaleza en pos de un objetivo. Si el objetivo es dañar a alguien, la recompensa será que tu vida se joderá eternamente (no muy buen negocio, a mi humilde parecer); si por el contrario es ayudar a alguien, es aún más peligroso, porque los humanos nos creemos sabelotodos y consideramos que a punta de buenas intenciones se hacen cosas geniales, cuando la experiencia nos explica todo lo contrario: el infierno es el que está tapizado de ellas.

Por esos motivos los que son brujos o brujas -buenos y malos, si cabe la clasificación- siempre tienen vidas un asco y todo les sale mal. ¿No se han preguntado por qué las pitonizas e indios amazónicos no tienen vidas exitosas? Porque han malgastado sus energías en lucrarse y eso a la naturaleza no le gusta. Siempre todo se devuelve... 3 veces dice la Wicca, pero no le creo... pueden ser más.

Así que la moraleja es dejar la magia tranquila y si ud. amigo lector, siente que tiene algo de poder sobre estas fuerzas, absténgase de usarla. Simplemente agradézcalo a Dios (o a su fuerza de preferencia) y siga con su vida, convencido que nada lo dañará si usted no lo permite y que usted puede ser la tranca a generaciones y generaciones de gente que se ha creído Dios y lo ha pagado caro.

Si definitivamente no quiere parar... recuerde que las advertencias son algo sabio.


JO

lunes, 29 de septiembre de 2008

LA LEAL LEALTAD





Esta vez no enviaré vainazos, ni cartas de amor... o bueno, tal vez lo último sí, pero esta vez es para otro tipo de amor... ese que se da entre amigas que no se olvidan a pesar del polvo, de las polillas, de los baules escondidos.

Hoy descubrí algo hermoso: yo tenía un ángel negro que me cuidaba, me mimaba y me enseñaba cosas... luego voló-volamos y pensé que ya no había ángel negro. Pero hoy, un día como todos, mi ángel negro me enseñó sus alas de nuevo y la magia de la amistad que nos cobijó hace centurias volvió más fuerte, pues tiene los ecos de más tiempo y de más vida.

La lealtad entre amigas es algo que se construye. Yo pensaba que se daba con el tiempo, es decir, que si pasaba demasiado tiempo sin hablar, sin saber del otro, la amistad simplemente se decoloraba hasta hacerse transparente, y convivía con ese pensamiento tranquilamente, pues los más cercanos son mis amigos y listo. Pero no. Hoy supe que tengo una amiga a la que mucho tiempo de ausencia no la ha decolorado, que sigue siendo leal a su amiga que ya no conoce como niña sino como grande y que nada cambia, al menos no lo bueno.

Me siento tan afortunada... tan increiblemente correspondida y feliz!

Le decía mi "Angel Negro" en los tiempos de la lujuria de las palabras y las faldas de cuadros rojos y azules; ahora sigue siendo mi ángel, así viva a cientos de miles de millas. Mi amiga a quien debo mi lealtad... uno de los más bonitos y subvalorados principios humanos. Ese es para tí, amiga. Me has hecho feliz más allá de las palabras.

Larga vida y Carpe Diem!!!




JO