Estoy simplemente cansada del rencor y de pensar tanto en cosas y personas que hace mucho se fueron o los fui.
Se me ha convertido en una adicción maligna: pensar en los muchos modos en que eventualmente demostraré mi desprecio por aquellos que me hicieron mal, sentir dolor cuando sé algo de esas personas o cuando no quiero saber algo de ellas y ellos. No más. Estoy cansada.
He iniciado una cruzada, mi cruzada final contra el rencor. Deseo con todo mi corazón que a todos les vaya bien y no tener que pensar nunca más en ellos. Sí, no soy perfecta y no iré a abrazarlos o a decirles mil cosas como si fuera alcohólico en época de redención. Sólo no quiero pensar más en el tema, así que tomo mi caverna como cubo de basura para escribir estas últimas líneas y dejarlo ir todo.
Lo que fue, fue. Ahora no tengo suficiente tiempo como para seguir dándole vuelta a este asunto.
Adios, rencor. Compañero de batalla. Te dejo mis armas. Haz lo que quieras con ellas, porque ya no las necesito.
Jo
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jueves, 24 de enero de 2013
martes, 27 de marzo de 2012
Sobre los sueños cumplidos
Bien, limpiemos este álbum/colcha de retazos. ¿En qué íbamos?
Como ya no debe extrañarme, todo se pone patas arriba y arriba y abajo pierden completa validez como conceptos. Lo que dije que era mi centro de des-con-centra y lo que no parecía posible ahora es cotidiano.
Sé que siempre pedí una vida extraordinaria. Mientras otros oraban a su dios de elección solicitando dinero, salud, juguetes o cualquier otra cosa, yo sólo pedía "quiero una vida extraordinaria". Hasta el momento has cumplido, querido, y a veces nos vamos sobreactuando, ¿no te parece?
Desde hace un año decidí volverme empresaria. No es una tarea fácil, es un aprendizaje del cerebro, los pies, el corazón y el espíritu. Es olvidar que otros te darán el camino y simplemente trazar uno y esperar que sea el mejor; si no lo es, esperar darse cuenta pronto. Este ha sido un ejercicio conjunto (menos mal), y estoy acompañada de otros 4 hombres y mujeres tan despistados y asustados como yo. ¡Qué extraño es caminar en las sombras, disfrutarlo, pero siempre pensar que hay un abismo al siguiente paso.
Afortunadamente, las cosas han mejorado y esto conlleva nuevas "sombras por las cuales caminar". Andar hacia nuevas cuevas, encontrando nuevos dragones, y forzándose a eliminar cosas que quitan espacio o agregan peso. Decir muchos adioses y abrir la puerta a nuevos "hola".
Mi cueva, la real, era compartida. La compartía en familia, como negándome a la aventura de crecer por física comodidad, pero uno de los dragones fue precisamente la comodidad y ahora afrontaré esta nueva cueva, real y con paredes, para poner en ella todas mis incomodidades y convertirla en un hogar.
Emoción, terror, crecimiento, y una sensación de irrealidad se han apoderado de mí, lo que siempre me ha generado ansiedad. Oh, la ansiedad de una vida extraordinaria que se aproxima.
Qué contradictorio que sea en la mitad de mi vida que decida empezar a vivir.
Jo
PD: Adiós a las armas, a los juegos, a los fuegos fatuos. Adiós al demonio pretencioso y al sobrevalorado, adiós recuerdos, hola sueños por soñar.
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domingo, 2 de octubre de 2011
Por ejemplo, no
Hay muchos rituales sobre la familia que desconozco: extrañar, por ejemplo, conversaciones a gritos que hacen personas que uno considera familiares.
Para poder llegar a ese punto, se hace necesario primero determinar claramente el concepto de familia, que ya de por sí es una caprichosa construcción social, a veces basada en la genética, otras en la filiación. En lo personal, me inclino a pensar que la familia es una construcción que se hace desde el importaculismo existencial o, lo que es lo mismo: familia es quien a mí se me dé la gana.
No comparto decir que son mis familiares aquellos con quienes comparto genes, porque ya lo decían los expertos: todos los humanos compartimos características genéticas similares, ergo, sinceramente tener algunos más cerca que otros no los hace más "familiares". Tampoco apoyo la tesis de que la familia la da el apellido; en ese caso realmente estaría en graves problemas, porque mi primer apellido lo detesto, por decir lo menos, y no me identifico con mi ascendencia, lleno de borrachos, maltratadores y egoistas. No, prefiero no pensar en ello.
La familia, para mí, es una construcción del alma e implica amor casi que incondicional, pero más que eso, implica respeto: si uno respeta y ama a alguien, ese alguien entra directo a lo que yo llamo Familia. Y sí, desde mi importaculismo existencial alguien existe en la familia y luego ya no. Por supuesto que se necesita bastante tanto para entrar, como para salir de esa construcción mental, pero puede suceder tanto para adentro, como para afuera.
Hoy más que nunca me dí cuenta de ello. No es agradable ver el lado oscuro de unas personas con las cuales compartes genes y tener que pensar que son familia, más aún cuando jamás los he admirado o sentido cualquier cosa profunda por ellos. No me importa, no quiero saberlo y prefiero esconderme en mi concepto importaculista y ahorrar energías para las personas para quienes yo soy familia y que son familia para mí. Nadie más, nadie menos.
Mi familia son, básicamente, un reducido grupo de unas 17 o 18 personas. Mi mamá, por supuesto, a quien casi todo le debo (figurada y literalmente) y a quien admiro profundamente; mi papá, que es una persona admirable desde puntos muy inconexos entre sí, pero lo quiero profundamente... tal vez más de lo que me permito admitir; mis hermanos, cercanos y ausentes, en quienes me veo como un espejo para bien y para mal; mi primo y mi sobrina, que han sido en muchos casos un apoyo moral, mi tía Miriancho y mi tío Henry (los únicos que cuentan, en lo que a mí concierne), mi abuela, que tiene sus descaches y me tiene de mal genio, pero que siempre tiene una sonrisa, y tal vez mi prima Zulma, con quien siempre que hablo tengo profundos análisis de la vida desde nuestro común punto negro de inicio. Esos, son con quienes comparto sangre.
La otra familia, la espiritual, es más difusa, pero no por ello menos importante. Se refiere a personas que, en caso de guerra, se podrían considerar compañeros de armas, gente que me acepta con todo lo que traigo, pero no se tragan todas mis barrabasadas (acabo de notar que esa palabra viene de Barrabás). Ahí está mi amore, a quien cada día admiro más, Marisol, a quien jamás había mencionado pero que me ha salvado siempre cuando estoy en la cuerda floja, Alexandra y Champi, que son hermanas más allá de lo poco o mucho que hablemos, Eduardo y Camilo R., que se han convertido en mis pilares al momento de caer en el aburrimiento, la inesperanza o cualquier sentimiento incómodo, y con quienes he podido celebrar hasta la postura de un botón, mis "dizque hijas", Marie y Zayra, que me recuerdan que tengo una responsabilidad con este mundo. Creo que hasta ahí vamos.
Si ud, amigo lector, no aparece en este listado, no se enoje. No quiere decir que ud no sea importante para mí o que no sea mi amigo, es sólo que no hemos hecho méritos los dos para convertirnos en familia... dejemos que pase el agua por el puente y pronto lo seremos, si es de Dios, como dicen las abuelas.
A los que sí aparecen... ya lo sabían, o no?
JO
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jueves, 7 de julio de 2011
Las cosas simples que definen el mundo
Un 30 de noviembre de 2001 (año recordado por la caída de las Torres Gemelas y cosas como esa, de suma importancia) dos amigas de 21 años fueron a cine a la película equivocada. Una de ellas pensaba que vería la película de una serie de libros de terror que le gustaba, la otra iba a acompañar a su amiga porque no tenía nada mejor qué hacer.
Al iniciar la película, notaron que entraban en terreno desconocido, pero al salir, no podían hablar de otra cosa. De ahí en adelante, Harry Potter se convirtió en una búsqueda incesante de libros llenos de la fantasía que el día a día de la Universidad les había robado.
Con el tiempo, mi amiga se aburrió de buscar... yo seguí. Casi cada año empezaba nuevamente la búsqueda del siguiente capítulo de la historia, y se me fue haciendo normal pensar en hechizos que habrían sido útiles para resolver mis múltiples torpezas de la vida diaria. Sin embargo, esto había pasado con otros libros y sagas, así que nunca me preparé para que algo tan simple como una historia de niños, cambiara completamente la perspectiva que tengo del mundo y las personas que me rodean.
Han pasado ya 10 años casi desde el día en que fuí a ver a Potter por equivocación y me enfrento al inevitable adiós a una era que marcó todo. Son tantos los recuerdos que me asaltan que he decidido escribirlos, con la esperanza de que pueda retenerlos un poco más y maravillarme de las cosas pequeñas que me han hecho lo que soy ahora... una nerd con dos nombres, un vocabulario alternativo y una túnica en el armario.
Recuerdo por ejemplo, que por Harry aprendí las ventajas de tener papás divorciados, porque pude pedir el libro 3 y el libro 4 en una misma navidad sin que el uno y el otro se enterara que había pedido lo mismo (año 2001)
Recuerdo que para el lanzamiento del quinto libro (2003) obligué a mi primo muggle a hacer fila en una librería en Londres toda una noche y una mañana, rodeado de gente en túnica, para tenerlo antes que nadie.
Recuerdo que en 2006 era novia de un librero y él me llevó a Panamericana a inventar trivias de Harry para los lectores. Allí un par de personas con cara de dementes me dijeron que si quería recibir información de Potter por correo, dije que sí (porque me pareció inofensivo... tonta de mí) y luego de un tiempo me llegó una invitación a una "Ceremonia de Selección", de la cual me reí como una semana.
Sin embargo, un 10 de junio iba por el centro en mi carro acercándome al lugar de esta ceremonia, muerta más de pena que de susto y rogando que nadie conocido me reconociera. Allí llegué y conocí a 2 personas que darían un giro de 180 grados a mi vida. Me dijeron que se llamaban Miyuki y Hikary... no supe más.
Recuerdo que empecé a cambiar mis horarios de fin de semana con el novio a fin de semana con gente en túnica, con sombreros seleccionadores, con revisiones de cuestionarios, y luego con reuniones de casa y así, tras 2 o 3 meses, mi nombre ya no era el mío y andaba en túnica por la calle como si fuera lo más normal del mundo; absolutamente dichosa y orgullosa de los miembros de mi Casa... sí, porque mi casa ya no eran 4 paredes, era un grupo y unos colores y un tejón.
Recuerdo en especial un 10 de septiembre de 2006, y que en la reunión de casa aparecieron 2 grandes personas que han hecho de mi mundo un mundo feliz. El primero, un flaco larguirucho que tiene la espantosa capacidad de comerse 2 tamales de un golpe y decía ser cuentero; el segundo, el ser con el humor más fino que he conocido en mi vida. Realmente no hizo falta mucho para convertirnos en amigos... tal vez unos 10 minutos.
Recuerdo salir de reuniones de Wizengamot y quedarme horas en mi carro hablando con Hikary, recuerdo escapadas con el Sumo Inquisidor y peleas con todos y cada uno de los jefes que ha tenido Ravenclaw, recuerdo el grado de Hik, las conversaciones inteligentes de Chrono, el exnovio espantoso de Marie, el paseo tibio a Villeta, ver crecer hasta el infinito a Fenrir y a Felipe, el juego Hufflepuff-Gryffindor que parecía de rugby extremo, recuerdo haber ganado la Copa de las Casas, la sonrisa de mis tejones, el convertirme en madre sin quererlo, pero disfrutándolo; las comilonas inmensas, los planes que salían de la nada, las múltiples excusas para vernos todos los días, la larga conversación en mi carro con Remus que lo llevó a ser el estudiante que es hoy.
Lo feo ya no quiero recordarlo. Eso no vale. Siempre se queda lo lindo.
Sin embargo, uno de los recuerdos más lindos que tengo sucedió en 2007, a pocos días de la entrega del último libro. El día que ví a un hombre altísimo con una cámara y que con el tiempo llamaría mi Amore.
Todo esto en 1 año... y han pasado 4 más. Ahora puedo verlos crecer a todos y convertirse en profesionales, ciudadanos del mundo, esposos, soñadores, amigos y hermanos... me siento orgullosa de cada uno de sus logros sin ser míos y me importan más a veces que mi propia familia. Porque equivocarme de película y dar mi correo han sido las dos decisiones más simples que han tenido el impacto más inmenso para mí.
Hoy empieza el final de la saga en las películas (otra cosa simple y cotidiana) y me sorprendí a mí misma llorando desconsolada por la era que se va... porque esa excusa que nos unía ya no va a existir más, con esa vehemencia y pasión de otros años. Sin embargo, entre lágrimas pienso que desde hace años no hemos necesitado esa excusa y ya somos un ser viviente independiente...
Así que brindo por las cosas simples que cambian el mundo... por ustedes, mis amigos, mis hermanos. Porque no habrá cerveza de mantequilla suficiente para brindar por haberlos conocido
Jo Granger
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lunes, 11 de abril de 2011
El telón
Me envuelvo en el telón del final de la obra,
sintiendo en cada poro el terciopelo mustio.
La cara se siente suave al contacto por el aligeramiento de la carga,
ha llegado el fin.
La antigua yo se queda dormida y desnuda entre el telón
moviendo sus ojos al ritmo de tantos recuerdos,
a veces sonríe por un segundo eterno
divertida con lo que fue.
Una nueva persona emerge de ella casi transparente,
llevada por una sensación de satisfacción
ella camina por el escenario, aprendiéndolo,
sintiendo el frío de la madera en sus pies.
Ya inicia el nuevo acto, el definitivo
y la nueva yo ha tomado una decisión
el elenco es menor, pero perfecto,
hay conocimiento y alegría en el guión.
Es la presentación de la obra de mi vida
y tu ya no estarás cuando digan "Acción".
Atenea y Afrodita
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lunes, 7 de marzo de 2011
Reflexiones sobre los sueños ajenos
He notado algunos cambios en las actitudes de mis amigos. Algunos tienen cambios radicales en sus sueños, los posponen o eliminan, otros simplemente se convirtieron en otras personas. Hace parte de crecer, dicen. Les creo.
Sin embargo, algunos de sus sueños o de sus realidades las quieren convertir en leyes inequívocas de crecer y en símbolos indiscutibles de felicidad. Ahí es cuando difiero. No tengo nada en contra de que la gente cambie de parecer o de que tenga metas y sueños, pero no es necesario imponerlos a otros como una obligatoriedad sólo porque ellos lo sueñan o lo consiguen. Algunos ejemplos son los siguientes:
"Uno debe enamorarse": sí, enamorarse es delicioso, pero no, no es obligatorio. Conozco muchas personas (entre las que me cuento) que cuando no estuvieron enamoradas estaban felices. Enamorarse no es señal inequívoca de felicidad y lo justifico con muchos ejemplos de personas que sufren cada momento de estar enamorado y pierden mucho más de lo que ganan.
"Uno debe viajar": Cada destino es distinto. Yo siempre he pensado que viajar es símbolo de aprendizaje, de enfrentarse con uno mismo y salir de la zona de confort, pero eso no indica necesariamente ser feliz. Tan es del conocimiento común que viajar puede (repito: puede) ser una buena idea, como que cada vez que uno viaja llega más cansado, si es que llega.
"Uno debe casarse": Ay Dios, con esta es con la que más he tenido que lidiar. Amigos que están desesperados por casarse con lo primero que pase, o aquellos que ya están casados y viven en la búsqueda de nuevas víctimas solteras que sucumban a este cliché. Quiero que quede esto muy claro y lo digo de corazón: SI UNO SE CASA PORQUE TOCA, SE DIVORCIA AL AÑO. Casarse porque "toca poner la foto en Facebook" mostrando una sonrisota y con cero idea de porqué se casa es el mayor error que puede hacerse. Es un sueño transformado inmediatamente en pesadilla. Sr. Lector: si usted es de los que dice que su sueño es casarse, le pido que lo revalúe, porque el sueño no debería ser casarse, sino casarse con alguien en específico.
"Uno debe hacer mucho dinero": esta es la mayor espada de Damócles. Todos queremos dinero, pero acabar con la salud propia, con sus relaciones y con todos los demás aspectos de su vida por el sueño de tenerlo puede ser el comienzo de un triste fin o de muuuuchas disculpas a muchas personas. Conozco a un hombre, un hombre muy inteligente, que ha perdido a su familia, su dicha, su sonrisa y hasta su ética por el dinero; lo triste es que cuando uno pregunta para qué quiere dinero, su respuesta es que la quiere "para que él y su familia sean felices". Deja mucho qué pensar.
"Uno debe tener hijos": ¿Han visto a estos papás que le dicen a los solteros "debería animarse" o "no hay felicidad más grande que tener un hijo"? Esos mismos que ponen fotos divinas de sus angelitos en todas las redes sociales, portarretratos y salva pantallas posibles, son los que no han dormido una noche tranquilos desde que su angelito nació por los gritos, enfermedades o gastos que acarrea este riesgoso sueño. Atención: no he dicho que tener hijos sea malo, pero, por favor, no vendan la idea de que es lo mejor del mundo, porque así no hayamos tenido hijos jamás, los solteros sabemos que eso no es ni fácil, ni alegre todo el tiempo. Guárdense sus delirios de felicidad para el terapeuta, que la verdad es que tener hijos es más un reto que un sueño.
"Uno debe adelgazar": en este hemos caído todos, yo principalmente. Se dice en todos los círculos que ser gordito le quita a uno empleos, oportunidades, novios, novias, salud y tiempo. Ahora, la verdad ya no me importa que me vean flaca o gorda, me importa sentirme bien. ¿Por qué? Porque las flacas no consiguen mejores empleos, ni novios, ni oportunidades porque son flacas, sino porque se sienten bien consigo mismas. Somos muchas las gorditas bien amadas y con muchas oportunidades, no porque la gente nos vea flacas por alguna brujería, sino porque el tema no es ese. Hay flacas solas y desempleadas también. Es una cuestión de actitud. Para lo único que es bueno adelgazar es para la salud, y sí, eso sí es una meta, pero no debe ser un sueño. Dejen de insistir con eso.
Bueno, eso es todo por el momento en el mundo de los desahogos. Espero que los que lean lo piensen mejor antes de adherirse a los sueños de los demás. Usemos nuestras fortalezas para encontrar nuestros sueños y les deseo desde ya que, si son sus sueños originales (con Copyright) los cumplan y sean felices.
Atenea
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viernes, 25 de febrero de 2011
Volver...
¿Por qué volví?
Para mí eso no aplica como pregunta... la respuesta más bien es "Porque volví". Juré no hacerlo, pero parece que mi corazón nunca notó tal juramento. A veces sólo hay que dejarse llevar por los acontecimientos, por la lógica y por el instinto; eso sucedió.
Ocurrió un día como cualquier otro, pero con un factor altamente diferenciador: me estaba muriendo. No quiero sonar dramática, pero simplemente creo que así se siente: jadeaba de dolor, no sentía los miembros, rogaba a la muerte o a lo que fuera que me llevara. Y no, no era un delirio romántico, era una gastritis viral infame.
Yo siempre le he dado vueltas al tema de "la pareja perfecta": me ha intrigado que las personas lo vuelvan algo tan condicionado, tan denso. Si me hubieran preguntado hace 1 año qué hacía que una pareja fuera perfecta, habría dicho "confianza, inteligencia, que sea tierno y que me haga reír"... eso era hace un año.
Aquel día de mi prematura muerte, no era una persona que buscara o pensara en la posibilidad de una pareja perfecta. Estaba sucia y maloliente, enterrada en mis cobijas, el mundo me daba vueltas y el corazón estaba de vacaciones por falta de incentivos para quedarse. En ese momento no contaban mis amigos de parranda, ni mis personas-juguetes temporales para sacarme el dolor; sólo estábamos el dolor de entrañas y yo, en una batalla épica por mi pobre cuerpo.
No se me ocurrió llamar a nadie, estaba TAN molesta e incómoda, que nadie podría verme así sin pensar como mínimo en mi mala facha, pasando por mi irasibilidad justificada pero punzante. Sin embargo, Paul llamó.
Llamó por culpa de un mal sueño que había tenido conmigo, llamó luego de meses sin llamar, con un motivo más metafísico que casual. Yo no había dicho nada de que me moría, porque no tenía fuerzas para llamar a nadie. Él simplemente apareció.
Y luego le dije lo mal que estaba y pedí su ayuda, porque si bien mucha de la confianza sobre otras personas se había ido, había una confianza que vivía y vive conmigo siempre: nadie como él me acepta como vengo: con dolores y malos olores... Un rato más tarde, Paul volvió a la casa a la que supongo que juró nunca más volver, para hacerme reír y contarme historias inteligentes, mientras me ponía mis peluches para dormir; un momento: ¿no les suena familiar?
Yo siempre le he dí vueltas al tema de "la pareja perfecta", hasta que el estómago me dio vueltas y me dí cuenta que hace tiempo la había conseguido. Porque a pesar de todo lo vivido, eres tú el hombre al que le tengo la mayor confianza, el más tierno e inteligente y el que me hace reir cuando sólo quiero morirme.
Tiamop
Afrodita
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sábado, 19 de febrero de 2011
Adiós
Siempre ha sido sencillo despedirse. Doloroso, pero sencillo. Hay despedidas que me llenan de gozo y envidia porque la persona se va a algo mejor, otras que me dejan vacíos por palabras no dichas, otras que parecen un "Hasta Luego", pero hay unas que simplemente me llenan de ira. En los últimos días tuve 2 de esos.
Tengo ira porque fue una estupidez decir "hola" y no lo supe. Tengo sensación de decepción y un olor a tiempo perdido y podrido tremendo. A veces las opciones eran tantas, que nunca entendí que el adiós fuera evidente. Siento que algo importante no lo era y simplemente voló sin permiso porque no lo necesitaba, porque nunca estuvo.
Lástima perder horas de conversaciones y haber usado la palabra "amigo" tan a la ligera. Le debo una disculpa a este sujeto, porque le hice favores incontables pensando que no esperaba nada, para notar que esperaba al menos agradecimiento. Qué expectativas tan bajas tengo de usted. Qué poco queda del respeto y admiración que tenía a sus pocas pero significativas cualidades. Ahora veo sólo su absoluta inmadurez y las cicatrices de sus múltiples traumas.
Espero que jamás lea esto para que nunca sepa la ira que ha generado en mí, pero debo dejarla salir, para que, como usted, jamás vuelva. Porque no importa cuántas mentiras diga, nunca más quiero saber de su existencia.
Pallas Atenea
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miércoles, 15 de diciembre de 2010
Lo que trae la verdad
Poco sé de lo que trae la verdad, pero para mí trae esto:
1. Sé que a nadie le gusta, pero adoro al hombre con el que estoy. Eso no quiere decir que no existan otras personas que adore, pero este personaje es mi mejor chance de ser feliz. Sorry
2. Creo que hablo mejor inglés ebria que sobria. Por lo tanto, cuando esté en NYC estaré tan ebria como sea posible.
3. Extraño a mis amigos de verdad. Me mamé de aquellos hechos de la apariencia.
4. Sé que ni yo misma me lo creo, pero seré lo mejor en cualesquiera cosa me proponga y en poco tiempo, ya verán.
5. Me hace mucha falta mi mayor adicción y tengo mis problemas para cubrirla.
6. Odio cuando la gente me dice lo que tengo que hacer. Y cuando el que adoro busca a otras.
Listo
Jo
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lunes, 22 de noviembre de 2010
Después de la fiesta...
He tenido una gran fiesta, en donde muchos de mis más hondos deseos se han cumplido. He jugado a ser soltera y a ser profe y a ser chiqui y a hacer muchas cosas que antes consideraba reprobables o que antes no había considerado.
He caminado entre los que amo y he visto sus caras en otra forma. He aprendido a cerrar mi corazón, a ponerme límites, a sobrepasar mis miedos. En estos meses he aprendido a aprender y a enseñar.
Ahora la vida me ha dicho que se acabó la fiesta. Puedo sentirlo dentro de mí.
Siempre me ha gustado caminar a casa luego de la fiesta. Esos minutos donde se recapitula lo que pasó, se camina raro, si se ha tomado se mira todo en otra perspectiva y el cuerpo está adolorido y relajado, listo para ir a la cama. Amo la sensación del sereno en mi cara, y de la noche que termina. Ahora me encuentro en esa etapa y me gusta.
Quiero nuevamente renacerme. Continuar desde lo que he aprendido, pero recuperar lo valioso del pasado, y tu estás ahí, entre todas esas cosas que me han hecho feliz antes y después de la fiesta. Sé que te he hecho el camino difícil, que no soy la persona más tranquila del mundo contigo, pero nadie ha hecho mover mi corazón como tú. Nadie me ha hecho mejor persona.
Hoy, con mis ojos de adulta, quiero acercarme a tu guarida y sacarte de ella para que juntos construyamos de nuevo la luz. Soy un ser de luna y de oscuridad, de laberintos extraordinarios y horas entre la cama luego de la fiesta, pero este despelote me ha llevado a re-conocerte, a extrañarte con el cerebro y a darme cuenta que, después de la fiesta, al único que quiero volver es a ti.
Y me has hecho saber que siempre estuve presente, a pesar de la distancia autoimpuesta. Gracias por entregarme a pesar de ti mismo tu corazón. No me arrepiento de lo vivido, pero no quiero vivirlo más. ¿Me dejas volver luego de la fiesta a tus brazos? ¿Aún después de este mes de tremendas charlas quieres volver a los míos?
Ya estoy metiendo las llaves en la puerta para entrar a acostarme después de esta fiesta. Espero que estés ahí cuando llegue para contártela.
Jo
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martes, 19 de octubre de 2010
No necesitamos a Confucio (el amor en los tiempos de la Competencia Perfecta)
La competencia perfecta es un modelo de mercado en donde existe gran cantidad de oferentes y demandantes, así que ni la oferta ni la demanda influencia el precio y este se establece únicamente por la relación costo-beneficio y el equilibrio que hay entre oferta y demanda. Una dicha, ¿no? Bueno, acabo de redescubrir que el amor puede ser un mercado de competencia perfecta.
Es una maravilla. Unos ganan y pierden, pero finalmente todos llegan al equilibrio. Siempre hay más oferentes y se compite entre una multitud de demandantes, lo que lleva claramente a que el precio fluctúe entre diferentes escenarios de equilibrio. Claro, en este mundo la información siempre es asimétrica y jode todo el modelo, pero déjenme soñar y pensar que poseo información suficiente (it's my blog and I dream if I want to).
En un mundo así no se necesita la confusión. Simplemente no tiene lugar porque lo tienes todo para decidir el precio, lo que sí pasa es que hay precios más altos que otros y pues, uno decide si lo paga o no. Yo, por ejemplo, decidí no seguir pagando el precio de algunos bienes que cumplen los siguientes requisitos:
- Oferta confusa
- Demasiada demanda
- Altas expectativas no cumplidas al recibir el producto.
Pero también me he encontrado algunas cosas geniales, como que hay oferentes que no saben lo mucho que vale su producto y me piden un precio bajo y cómodo. También están los que tienen una demanda reducida por idiotez ajena y me han dejado el camino libre para acceder más fácilmente a su mercado. ¿Les he dicho que amo la idiotez ajena? Ok, es verdad.
Ahora es mi turno de revisar mi oferta y mi demanda. Siempre he ofrecido mucho y demandado más bien poco o lo que llega. Not anymore, dears. Ahora cambio la estrategia, porque me he dado cuenta que el precio lo pongo yo y puedo simplemente reducir la oferta para que mi demanda crezca y el precio llegue a un equilibrio conveniente sólo para mí.
Sí, he perdido a uno de mis más altos demandantes por la competencia perfecta, pero, sinceramente, la racionalidad económica es sabia y me ha llevado por otros caminos antes de tan siquiera notar esta pequeña dificultad. Ya estoy alineando mi artillería hacia otras batallas y creo que tengo opciones de ganar, si juego pacientemente y con sabiduría, que es lo que más da la edad.
Faltan 8 días para mis 30 y juro por el Dios de los Economistas que en este mercado mandaré yo.
Jo
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sábado, 9 de octubre de 2010
Uno hace planes y Dios se ríe
Esa es la frase de la semana. Dicha por Legui frente a mis polluelos el viernes y más cierta imposible.
Al estar enferma y en cama pude ver muchas cosas, entre ellas las temporadas que me hacía falta ver de How I Met Your Mother. Un podría preguntarse: ¿qué coños puede explicarle a uno una serie? Bueno, esta, de todo.
Primero están las bromas maravillosas, el listado de cosas que uno no puede hacer al cumplir 30, el salto, las embarradas que uno comete por miedoso y las que hace sin pensar; también la importancia de estar en el momento correcto a la hora correcta.
Además, me ayudó a ver mi historia en perspectiva. ¿Qué le diré a mis engendros cuando sea grande y les cuente la historia de cómo conocí a su padre? Será una historia llena de errores, claramente, y como Ted muchos pasarán como si lo fueran, pero no. Historias de alegría, arrepentimiento, tristeza y decepciones llenas de aprendizajes.
Al final de la temporada 4, Ted cumple 31 y dice "fue el peor de mis años: en el que me dejaron plantado en el altar, perdí mi empleo, hice una empresa que quebró y me pateó el trasero una cabra, pero ahora lo recuerdo como el mejor de mi vida porque me llevó a conocer a su madre". Me sentí taaaan identificada.
Tal vez en mi temporada X, capítulo X, contaré como antes de cumplir 30 me dejaron por otra, me botaron de mi empleo, estuve en urgencias 4 veces, me cortaron el cabello con podadora, me metí en una locura de romance al ritmo de reggeton, me dí cuenta de que mi primer príncipe es un sapo venenoso (again), ví a mi mejor amigo casi morir en mis brazos, estalló una bomba en mi casa, casi caigo en la quiebra y, aún así, es el mejor año de mi vida porque aprendí a dar el gran salto, a arriesgarme, tuve el mejor empleo del mundo y me dio las puntadas para convertirme en esa persona que contará la historia de su vida a sus polluelos propios.
Uno hace planes y Dios se ríe. Yo había planeado otra cosa: a mis 30 debía tener un empleo con más de 6 ceros en el cheque todos los meses, debía usar sastre más de lo necesario, ser una erudita, una autoridad, haber viajado por el mundo entero y tener un listado de affaires más largo que el de Barney S.. Poco de esto ocurrió. Todo salió más o menos al revés, pero la sonrisa sigue intacta. Al final, sólo queda lo divertido del viaje y lo que he aprendido. Lo principal: he aprendido a aceptar, a perdonar, a soltar las cosas para que no sea Dios, sino yo la que ría de los planes, porque nada puede controlarse.
Pero soñar no cuesta nada.
Jo
Al estar enferma y en cama pude ver muchas cosas, entre ellas las temporadas que me hacía falta ver de How I Met Your Mother. Un podría preguntarse: ¿qué coños puede explicarle a uno una serie? Bueno, esta, de todo.
Primero están las bromas maravillosas, el listado de cosas que uno no puede hacer al cumplir 30, el salto, las embarradas que uno comete por miedoso y las que hace sin pensar; también la importancia de estar en el momento correcto a la hora correcta.
Además, me ayudó a ver mi historia en perspectiva. ¿Qué le diré a mis engendros cuando sea grande y les cuente la historia de cómo conocí a su padre? Será una historia llena de errores, claramente, y como Ted muchos pasarán como si lo fueran, pero no. Historias de alegría, arrepentimiento, tristeza y decepciones llenas de aprendizajes.
Al final de la temporada 4, Ted cumple 31 y dice "fue el peor de mis años: en el que me dejaron plantado en el altar, perdí mi empleo, hice una empresa que quebró y me pateó el trasero una cabra, pero ahora lo recuerdo como el mejor de mi vida porque me llevó a conocer a su madre". Me sentí taaaan identificada.
Tal vez en mi temporada X, capítulo X, contaré como antes de cumplir 30 me dejaron por otra, me botaron de mi empleo, estuve en urgencias 4 veces, me cortaron el cabello con podadora, me metí en una locura de romance al ritmo de reggeton, me dí cuenta de que mi primer príncipe es un sapo venenoso (again), ví a mi mejor amigo casi morir en mis brazos, estalló una bomba en mi casa, casi caigo en la quiebra y, aún así, es el mejor año de mi vida porque aprendí a dar el gran salto, a arriesgarme, tuve el mejor empleo del mundo y me dio las puntadas para convertirme en esa persona que contará la historia de su vida a sus polluelos propios.
Uno hace planes y Dios se ríe. Yo había planeado otra cosa: a mis 30 debía tener un empleo con más de 6 ceros en el cheque todos los meses, debía usar sastre más de lo necesario, ser una erudita, una autoridad, haber viajado por el mundo entero y tener un listado de affaires más largo que el de Barney S.. Poco de esto ocurrió. Todo salió más o menos al revés, pero la sonrisa sigue intacta. Al final, sólo queda lo divertido del viaje y lo que he aprendido. Lo principal: he aprendido a aceptar, a perdonar, a soltar las cosas para que no sea Dios, sino yo la que ría de los planes, porque nada puede controlarse.
Pero soñar no cuesta nada.
Jo
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lunes, 27 de septiembre de 2010
Implicaciones
Todas nuestras decisiones conllevan consecuencias. Hasta la ropa que nos ponemos en un día cualquiera, hasta irse a vivir al otro lado del mundo. Nada se salva de la relación de causalidad.
Yo siempre he sido muy conciente de las consecuencias de mis actos, pero eso no me ha hecho experta en mitigar riesgos. Casi siempre me equivoco en mis cálculos y cuando algo me sale bien me toca revisar muchas veces todos los pasos que llevaron a que eso se diera, con la oculta e ingenua esperanza de que se repita. Por supuesto, intento ignorar que nunca el agua pasa dos veces por el mismo punto, pero me hace sentir medianamente segura y medianamente feliz.
Sin embargo, existen raras, muy raras ocasiones, en que las consecuencias no solo son buenas, sino que superan grandemente mis más optimistas sueños. Y, para una mente controladora como la mía, cuando además de salir grandiosamente bien va en contra de toda lógica, una buena señal o un momento de éxito se convierte casi en una amenaza.
Estoy en un punto así. Es verdad que decidí hace unos meses pensar como el mercado y decir "laissez faire, laissez passer", pero no me imaginé, ni siquiera en mis sueños más optimistas, que todo se diera como se ha dado. Creo que mi suerte dio un giro porque dejé de sentir la necesidad de ser Dios y controlarla. Mira vos.
De haber sabido que esa sería la causa de mi tranquilidad, lo habría hecho hace mucho. Todo se mueve, todo cambia y muta, pero ya no me importa tanto. No digo que no me importa del todo, porque soy controladora y eso no lo cambia ni todo el agua de un tsunami, pero la verdad me importa muchísimo menos. Me estoy aceptando así como vengo y estoy aceptando mis situaciones así, como vienen, con valentía y absoluto desparpajo.
Hoy hablaba con una de mis grandes amigas, y mientras yo hablaba -sé que hablo mucho- fui desenredando todo. Mi angustia y mi fastidio eran frutos del miedo, consecuencia de haber decidido pensar que yo era mejor que el destino y que podía controlar a mi cerebro y a mi corazón. Ahora, como ya no tengo miedo y ya solté todo (o al menos, mucho) la vida ha decidido darme una cachetada más y demostrarme que realmente lo que yo consideré juzgable de mis actos no lo es tanto, que la gente es más benevolente conmigo de lo que yo lo soy con lo que hago, pienso y digo, y que es una absoluta boludez tratar de ser más inteligente que el tiempo y el espacio.
Pensé en los avances que ha hecho el Universo por mí: lo mucho que he acumulado en mi cabeza en tan poco tiempo. No, no he abandonado mis sueños por mis angustias, como lo hacía antes. Ahora lo asumo como partes del mismo mundo y funciona. Estoy absolutamente orgullosa de mis progresos, así vaya a pasos de bebé en los hombros de los grandes. Sí, aún soy una profesora torpe, aún debo inyectarme las matemáticas que no quise aprender, aún me toca hacer demasiados ejercicios para entender la mitad de lo que Juan Miguel habla borracho, pero no importa: mis alumnos me aman (hoy lo supe) ya entiendo con propiedad de lo que hablo y me siento libre, he enseñado cosas que considero valiosas y no me tiemblan las rodillas frente a 50 polluelos que se creen dueños del mundo. Espero que lo sean, de hecho.
Qué pequeño se ve el mundo cuando uno tiene los sueños claros. Qué tranquilas se ven las tormentas cuando sabes qué contiene tu barco. Qué maravilloso es el Universo cuando dejas de preocuparte por las consecuencias y simplemente las asumes con alegría. ¿Seré la mejor profesora del mundo? No tengo idea, pero eso sueño (así sepa que es imposible medirlo) ¿Tendré el lugar que quiero en mi tema? No tengo ni idea pero me encanta el camino para lograrlo. ¿Seguiré siendo feliz? Probablemente no, pero me encanta que uno aprenda de cada etapa lo que pueda. ¿Conseguiré saber todo lo que quiero? No, pero creo que aceptar que no llegaré a allá es un gran avance para alguien tan ególatra.
Yo siempre he sido muy conciente de las consecuencias de mis actos, pero eso no me ha hecho experta en mitigar riesgos. Casi siempre me equivoco en mis cálculos y cuando algo me sale bien me toca revisar muchas veces todos los pasos que llevaron a que eso se diera, con la oculta e ingenua esperanza de que se repita. Por supuesto, intento ignorar que nunca el agua pasa dos veces por el mismo punto, pero me hace sentir medianamente segura y medianamente feliz.
Sin embargo, existen raras, muy raras ocasiones, en que las consecuencias no solo son buenas, sino que superan grandemente mis más optimistas sueños. Y, para una mente controladora como la mía, cuando además de salir grandiosamente bien va en contra de toda lógica, una buena señal o un momento de éxito se convierte casi en una amenaza.
Estoy en un punto así. Es verdad que decidí hace unos meses pensar como el mercado y decir "laissez faire, laissez passer", pero no me imaginé, ni siquiera en mis sueños más optimistas, que todo se diera como se ha dado. Creo que mi suerte dio un giro porque dejé de sentir la necesidad de ser Dios y controlarla. Mira vos.
De haber sabido que esa sería la causa de mi tranquilidad, lo habría hecho hace mucho. Todo se mueve, todo cambia y muta, pero ya no me importa tanto. No digo que no me importa del todo, porque soy controladora y eso no lo cambia ni todo el agua de un tsunami, pero la verdad me importa muchísimo menos. Me estoy aceptando así como vengo y estoy aceptando mis situaciones así, como vienen, con valentía y absoluto desparpajo.
Hoy hablaba con una de mis grandes amigas, y mientras yo hablaba -sé que hablo mucho- fui desenredando todo. Mi angustia y mi fastidio eran frutos del miedo, consecuencia de haber decidido pensar que yo era mejor que el destino y que podía controlar a mi cerebro y a mi corazón. Ahora, como ya no tengo miedo y ya solté todo (o al menos, mucho) la vida ha decidido darme una cachetada más y demostrarme que realmente lo que yo consideré juzgable de mis actos no lo es tanto, que la gente es más benevolente conmigo de lo que yo lo soy con lo que hago, pienso y digo, y que es una absoluta boludez tratar de ser más inteligente que el tiempo y el espacio.
Pensé en los avances que ha hecho el Universo por mí: lo mucho que he acumulado en mi cabeza en tan poco tiempo. No, no he abandonado mis sueños por mis angustias, como lo hacía antes. Ahora lo asumo como partes del mismo mundo y funciona. Estoy absolutamente orgullosa de mis progresos, así vaya a pasos de bebé en los hombros de los grandes. Sí, aún soy una profesora torpe, aún debo inyectarme las matemáticas que no quise aprender, aún me toca hacer demasiados ejercicios para entender la mitad de lo que Juan Miguel habla borracho, pero no importa: mis alumnos me aman (hoy lo supe) ya entiendo con propiedad de lo que hablo y me siento libre, he enseñado cosas que considero valiosas y no me tiemblan las rodillas frente a 50 polluelos que se creen dueños del mundo. Espero que lo sean, de hecho.
Qué pequeño se ve el mundo cuando uno tiene los sueños claros. Qué tranquilas se ven las tormentas cuando sabes qué contiene tu barco. Qué maravilloso es el Universo cuando dejas de preocuparte por las consecuencias y simplemente las asumes con alegría. ¿Seré la mejor profesora del mundo? No tengo idea, pero eso sueño (así sepa que es imposible medirlo) ¿Tendré el lugar que quiero en mi tema? No tengo ni idea pero me encanta el camino para lograrlo. ¿Seguiré siendo feliz? Probablemente no, pero me encanta que uno aprenda de cada etapa lo que pueda. ¿Conseguiré saber todo lo que quiero? No, pero creo que aceptar que no llegaré a allá es un gran avance para alguien tan ególatra.
Soltaré el timón y me dejaré llevar por la tormenta mientras la disfruto.
Jo
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domingo, 12 de septiembre de 2010
Test reloaded
Porque vale la pena reformarlo, en vista de lo inadecuado de las anteriores respuestas.
¿Qué hacías hace...10 años?
12 de septiembre de 2000. Estaba en sexto semestre, aprendiendo muchísimo, en AIESEC, muy juiciosa y enamorada de un cagón divertidísimo del que sé que ya es un vejete y nada divertido, se casó, se divorció y su vida es un asco. Pobre.
5 años?
12 de septiembre de 2005. Trabajaba en mi puesto de funcionaria pública y vivía los últimos meses de paz antes de que la vida decidiera que mi oscurantismo debía terminar.
1 año?
12 de septiembre de 2009. Estaba en GPTW arrancando. Contenta, aprendiendo mucho y con mi novio tranquila... otra vez, antes de la tormenta.
1 mes?
12 de agosto de 2010. A las 5:30 a.m. estalló un carro-bomba en mi casa. Ya estaba trabajando como profe y ya habían cambiado mi universo, pero faltaba este pequeño empujón. A esta hora (4:30 a.m.) dormía llena de felicidad poque tenía una cita importante que no se cumplió en ese momento.
1 semana?
5 de septiembre de 2010. Tenía un guayabo insoportable, fruto de una noche genial en Andrés D.C. con Camilo y Monis. Luv ya, Guys.
1 día?
11 de septiembre de 2010. Estuve feliz con mi abuela, la consentí, le enseñé a jugar ajedréz a mis primos, luego fui a cine y estuve en mi Ground Zero, luego fui a Rosales y, por último, llegué a casa a reirme de las sandeces que hacen las personas por un chisme. Ah, y llegué a conclusiones importantes sobre mi futuro bélico, gracias Paul.
¿Qué harás...
Mañana?
12 de septiembre (porque hasta ahora es madrugada) Dormir, ir a Jazz el Parque, estudiar, leer, calificar.
En una semana?
19 de septiembre de 2010. Habré celebrado el cumpleaños de Juan Mi, por ende estaré cansada pero feliz.
En un mes?
12 de octubre de 2010. Día de la raza, puente. Creo que voy para Cartagena. Seguiré dictando clase, of course!
En 1 año?
12 de septiembre de 2011. Como mínimo ya soy Master, sigo de profe y tengo otro trabajo genial. El resto, la verdad no tengo ni la más remota idea.
En 5 años?
12 de septiembre de 2015. Tengo claro que tendré 34 años.... no sé si los aparentaré, si habré hecho algo distinto, si habré viajado o no. No sé si seré astronauta, piloto de carreras, simple asalariada o trabajaré en lo que me gusta. Ya no sé.
En 10 años?
12 de septiembre de 2020. Ya iré llegando al 4to piso y seguramente querré celebrarlo. Espero haber tenido descendencia jajaja al menos, pero si no, seguir siendo profe sería suficiente. Del resto, que entre Dios y decida.
Jo
¿Qué hacías hace...10 años?
12 de septiembre de 2000. Estaba en sexto semestre, aprendiendo muchísimo, en AIESEC, muy juiciosa y enamorada de un cagón divertidísimo del que sé que ya es un vejete y nada divertido, se casó, se divorció y su vida es un asco. Pobre.
5 años?
12 de septiembre de 2005. Trabajaba en mi puesto de funcionaria pública y vivía los últimos meses de paz antes de que la vida decidiera que mi oscurantismo debía terminar.
1 año?
12 de septiembre de 2009. Estaba en GPTW arrancando. Contenta, aprendiendo mucho y con mi novio tranquila... otra vez, antes de la tormenta.
1 mes?
12 de agosto de 2010. A las 5:30 a.m. estalló un carro-bomba en mi casa. Ya estaba trabajando como profe y ya habían cambiado mi universo, pero faltaba este pequeño empujón. A esta hora (4:30 a.m.) dormía llena de felicidad poque tenía una cita importante que no se cumplió en ese momento.
1 semana?
5 de septiembre de 2010. Tenía un guayabo insoportable, fruto de una noche genial en Andrés D.C. con Camilo y Monis. Luv ya, Guys.
1 día?
11 de septiembre de 2010. Estuve feliz con mi abuela, la consentí, le enseñé a jugar ajedréz a mis primos, luego fui a cine y estuve en mi Ground Zero, luego fui a Rosales y, por último, llegué a casa a reirme de las sandeces que hacen las personas por un chisme. Ah, y llegué a conclusiones importantes sobre mi futuro bélico, gracias Paul.
¿Qué harás...
Mañana?
12 de septiembre (porque hasta ahora es madrugada) Dormir, ir a Jazz el Parque, estudiar, leer, calificar.
En una semana?
19 de septiembre de 2010. Habré celebrado el cumpleaños de Juan Mi, por ende estaré cansada pero feliz.
En un mes?
12 de octubre de 2010. Día de la raza, puente. Creo que voy para Cartagena. Seguiré dictando clase, of course!
En 1 año?
12 de septiembre de 2011. Como mínimo ya soy Master, sigo de profe y tengo otro trabajo genial. El resto, la verdad no tengo ni la más remota idea.
En 5 años?
12 de septiembre de 2015. Tengo claro que tendré 34 años.... no sé si los aparentaré, si habré hecho algo distinto, si habré viajado o no. No sé si seré astronauta, piloto de carreras, simple asalariada o trabajaré en lo que me gusta. Ya no sé.
En 10 años?
12 de septiembre de 2020. Ya iré llegando al 4to piso y seguramente querré celebrarlo. Espero haber tenido descendencia jajaja al menos, pero si no, seguir siendo profe sería suficiente. Del resto, que entre Dios y decida.
Jo
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Orgasmo cerebral
Siempre hay una tercera vía para todo. Yo siempre lo supe pero muy poco lo apliqué.
Hoy mis tres vías tuvieron su momento.
Un momento fue visitar el sitio donde todo empezó... mi Ground Zero. Pensar en él, nuestra historia en presente y soñar con la inocencia, la ternura.
Luego fue ir a mi presente, las anchas montañas y el olor a madrugada medio añeja, pensar en ese futuro tan pasado y soñar con la pasión y la química.
Finalmente llegué a la tercera vía... descansada, tranquila, sin ataduras, sin pasados, sin presentes, muchos futuros medio raros. Pensar en él, su increible cerebro y la cantidad de cosas nuevas que representa, su genio escondido en tanta basura que lo rodea, y soñar con libros, música, mi zona de confort destruida, todas esas pestañas...
Lo creí por años imposible. Una vez lo viví y no fue tan agradable, pero sí, es posible. Mi cerebro alineado me genera más placer que todas las baratijas que me puede dar la ternura y la pasión. Es eso, no lo demás, lo que me excita, me mantiene viva y adrenalínica, lo que me ha devuelto muchos años perdidos pareciendo una flor marchita.
Bienvenido, conocimiento, genio, libros, mi IQ de 126 de siempre. Los extrañé y juro no soltarlos jamás, por más ñoña que me llamen que ya me estoy quedando los sábados a estudiar.
Hoy mis tres vías tuvieron su momento.
Un momento fue visitar el sitio donde todo empezó... mi Ground Zero. Pensar en él, nuestra historia en presente y soñar con la inocencia, la ternura.
Luego fue ir a mi presente, las anchas montañas y el olor a madrugada medio añeja, pensar en ese futuro tan pasado y soñar con la pasión y la química.
Finalmente llegué a la tercera vía... descansada, tranquila, sin ataduras, sin pasados, sin presentes, muchos futuros medio raros. Pensar en él, su increible cerebro y la cantidad de cosas nuevas que representa, su genio escondido en tanta basura que lo rodea, y soñar con libros, música, mi zona de confort destruida, todas esas pestañas...
Lo creí por años imposible. Una vez lo viví y no fue tan agradable, pero sí, es posible. Mi cerebro alineado me genera más placer que todas las baratijas que me puede dar la ternura y la pasión. Es eso, no lo demás, lo que me excita, me mantiene viva y adrenalínica, lo que me ha devuelto muchos años perdidos pareciendo una flor marchita.
Bienvenido, conocimiento, genio, libros, mi IQ de 126 de siempre. Los extrañé y juro no soltarlos jamás, por más ñoña que me llamen que ya me estoy quedando los sábados a estudiar.
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viernes, 3 de septiembre de 2010
Relax NS/NR
La imaginación suele darle de cachetadas a la realidad todo el tiempo. En mis 29 años, 10 meses y 4 días en este mundo siempre se comprueba.
Hoy me dijeron que me iba a sorprender de mis propios límites y, sinceramente no creí, porque ya me he sorprendido muchas veces y creí que mi capacidad de asombro había muerto. Me dijeron que había llegado el momento de caminar hacia la cima sin miedo, sin premura, sin afán, pero absolutamente conciente de quíén era. Me explicaron que no tomaría mucho tiempo y que, por ende, no tenía tiempo para titubear, para distraerme o para tan siquiera tomar riesgos innecesarios en la carrera que se avecina. Que me iba a retar a mí misma al máximo nivel posible.
Yo dije hace años que cada día me lo iba a tomar en las rocas y me mentí. Muchas veces estuve llena de dudas, intrigada por vainas que no entendía, mamada de personas que no era capaz de mandar a la mismísima conchinchina que se merecen, pensando en qué dirán, dónde lo dirán y qué pensaré de mí cada vez que iba a tomar una decisión.
Y bueno, sí, perdí tiempo valioso. Ya no. Creo que el futuro se vino encima y fruto de eso tengo los ojos rojos de leer y estudiar matemáticas más de lo sano. Tengo claro el camino, las personas que me aportan, los sentimientos que no me distraen. No más cursilería barata a gente que no lo merece. Sorry, se les acabó el crédito en esta cuenta. Mis poemas son tan libres como yo y los mando de vacaciones un ratico; mi ser racional está en su máximo esplendor y no lo voy a dopar de ninguna manera. Todo es procesado por mi cerebro primero. Nada se deja al azar.
Por eso me gusta mi nueva posición de NS/NR. Si me preguntan cuál es mi posición sobre el amor y esas quimeras es exáctamente NS/NR. He recibido nuevas formas de ver momentos realmente increibles sin necesidad de contestar. Hoy pregunté, sólo para evitar monstruosas confusiones que no llevarán a nada.
Para tí: te quiero, lo sabes y eso es suficiente por el momento. Si sigues alimentando mi cerebro las cosas no podrán sino mejorar. Gracias por regalarme sin querer este nuevo universo y haberme limpiado las gafas de tantas cenizas inútiles. Eso es lo que hace un verdadero amigo. Y sí, quiero seguir.
Jo
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martes, 24 de agosto de 2010
Extreme Makeover - Soul Edition
Me siento renovada. Finalmente he hecho las pases con mi pasado central, he aprendido las lecciones que considero necesarias y esto, automáticamente, ha llevado a nuevas cosas.
Me siento ligera, deseosa y tranquila. Recibiré mis 30 años feliz y desapegada de temas enfermizos en los que otros giran. Ya no giro como un satélite en las vidas ajenas, ni tomo las cosas del lado hueco. No busco la aprobación de nadie y ahora me concentro en lo que me gusta hacer y lo estoy haciendo con el alma.
Alguien me preguntaba hace unos días qué quería hacer ahora. La respuesta es: de todo. Quiero descansar de temas que sólo han sido un desgaste y un desperdicio de tiempo: no tengo que escuchar o leer bobadas, en lo absoluto. Ahora quiero elegir, aprender màs de lo que ya he aprendido y divertirme como lo he hecho con mis alumnitos, con las personas que estàn en mi corazón, con las consecuencias de mis decisiones y las que otros tomaron por mí. Hablando de decisiones ajenas, quiero agradecer a aquellos que han decidido irse. Ya era hora, pero yo no lo sabía porque era terca. Ya no me siento terca y entiendo claramente el por qué de su partida.
Ahora, sobre las bienvenidas. Estos maravillosos cambios dentro de mí han atraido personas maravillosas y nuevas para mí, que me han enseñado mucho en muy poco tiempo. He aprendido sobre la generosidad, sobre el amor, sobre un mundo sin ira, ni rabia, ni drama. Paz, por fin.
Naty y Mafe tienen razón: lo que quería era un cambio de vida, y voy por muy buen camino. Por eso cada día es una aventura nueva, una felicidad nueva y una palabra más en mi historia personal. También Juan Da me lo dijo, a su modo: con los ojos en la meta se hace divertido correr, y ya tengo la meta más cerca. Al menos sé claramente qué no quiero en mi vida y lo he alejado de a pocos.
Todo esto se concreta en cambios puntuales: más comodidad en mi vida, menos peso, menos pelo y gafas lindas; muchas posibilidades, más puertas que se abren e información relevante llegando a mis oidos.
Para que algo nuevo aparezca debe morir algo; ha muerto mucho en mí en muy poco tiempo y eso ha ayudado a que con la misma velocidad nazca un nuevo mundo, el que ahora se vé con mis nuevas ventanas y que me invita a arriba, allá donde los sueños son posibles.
Y ahora, una canción muy pertinente
una canción muy pertinente.
Jo
Me siento ligera, deseosa y tranquila. Recibiré mis 30 años feliz y desapegada de temas enfermizos en los que otros giran. Ya no giro como un satélite en las vidas ajenas, ni tomo las cosas del lado hueco. No busco la aprobación de nadie y ahora me concentro en lo que me gusta hacer y lo estoy haciendo con el alma.
Alguien me preguntaba hace unos días qué quería hacer ahora. La respuesta es: de todo. Quiero descansar de temas que sólo han sido un desgaste y un desperdicio de tiempo: no tengo que escuchar o leer bobadas, en lo absoluto. Ahora quiero elegir, aprender màs de lo que ya he aprendido y divertirme como lo he hecho con mis alumnitos, con las personas que estàn en mi corazón, con las consecuencias de mis decisiones y las que otros tomaron por mí. Hablando de decisiones ajenas, quiero agradecer a aquellos que han decidido irse. Ya era hora, pero yo no lo sabía porque era terca. Ya no me siento terca y entiendo claramente el por qué de su partida.
Ahora, sobre las bienvenidas. Estos maravillosos cambios dentro de mí han atraido personas maravillosas y nuevas para mí, que me han enseñado mucho en muy poco tiempo. He aprendido sobre la generosidad, sobre el amor, sobre un mundo sin ira, ni rabia, ni drama. Paz, por fin.
Naty y Mafe tienen razón: lo que quería era un cambio de vida, y voy por muy buen camino. Por eso cada día es una aventura nueva, una felicidad nueva y una palabra más en mi historia personal. También Juan Da me lo dijo, a su modo: con los ojos en la meta se hace divertido correr, y ya tengo la meta más cerca. Al menos sé claramente qué no quiero en mi vida y lo he alejado de a pocos.
Todo esto se concreta en cambios puntuales: más comodidad en mi vida, menos peso, menos pelo y gafas lindas; muchas posibilidades, más puertas que se abren e información relevante llegando a mis oidos.
Para que algo nuevo aparezca debe morir algo; ha muerto mucho en mí en muy poco tiempo y eso ha ayudado a que con la misma velocidad nazca un nuevo mundo, el que ahora se vé con mis nuevas ventanas y que me invita a arriba, allá donde los sueños son posibles.
Y ahora, una canción muy pertinente
una canción muy pertinente.
Jo
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lunes, 16 de agosto de 2010
El arte de sentir miedo en mi santuario
La noche ha sido mi amiga siempre. Me recorre, me lleva y me trae desde mis pies hasta el borde de mi imaginación. Hace unos días, el final de la noche eliminó las pocas esperanzas de superar mi insomnio.
A las 5:27 de la mañana, del 12 de agosto, estalló la ventana por la cual he visto muchos amaneceres, y la cama, mi recinto sagrado por más de una razón, me expulsó a golpes. Luego el polvo, la confusión y la enfermiza y adictiva necesidad de buscar razones, heridos, muertos. No encontré ninguna de las 3, gracias a Dios por las dos últimas.
Dios... él ha estado poco presente en los pensamientos de este blog, porque lo considero demasiado alejado de mi lado más oscuro. Sin embargo, ese día hubo una fusión: no le pedí salvación, ni nada por ese estilo. Sólo pedí paz. Comprendí, en una milésima de segundo, que había dejado atrás la paz por demasiado tiempo, incluí todo el ruido posible a mi vida: personas con conversaciones interminables, algunas tan vacías que se pueden encontrar en wikipedia sin esfuerzo, metí a la fuerza historias de las historias, angustias creadas por la sociedad, ansias mías. No, ahora quiero paz. Eso le pedí, pero para lograrlo, me regaló mucho más ruido del soportable.
Las siguientes horas fueron muy raras: un teléfono que no paró de sonar (yo sólo quería una llamada y la tuve a las 5:30 a.m., el resto era ruido.), caída de vidrios por horas y horas, visitas de agentes del Gobierno (que buscaban más chisme que otra cosa), un frío indescriptible, vidrios por todo el piso (aún se encuentran por ahí), mirones, cámaras, noticias a 1000 de volumen, ruido, ruido, ruido. Mi cabeza estalló, por fin, a las 2 de la tarde y me quedé dormida a pesar del ruido entre mi cama y el polvo de los escombros... Las fotos que tomé por reflejo me recordarían cuando volviera que no era un sueño.
Después, a eso de las 5 p.m., cuando por fin pude salir, vino la paz. Caminé, sí, había ruido en todo lado, pero yo ya no lo sentía. Estaba en paz, porque la muerte golpeó mi ventana. Ya la había escuchado antes, la había visto pasar, pero esta vez golpeó mi ventana y yo no la vencí, sólo la miré a los ojos y pensé en el ruido. Ese día, como a todas las víctimas de este tipo de situaciones, decidí vivir como si fuera el último de mi vida todos los días que me faltan.
En la noche reí a carcajadas, llamé a las personas a las que les debía frases hermosas y las dije de corazón, sentí el poder del viento fuerte entrando en mis huesos. Oí música que me recordara la magnitud del universo. Escribí. Luego me fui a dormir lejos de casa (porque el sitio era invivible) y dormí abrazada y asustada. Yo jamás había dormido asustada. Sin embargo, abracé la nueva experiencia y decidí vivirla en todo su esplendor, quise sentir intensamente el pánico que tenía y que no me dejaba comer.
Han pasado ya 4 días después de que la muerte tocara a mi ventana, ya tengo nuevos vidrios y mi cama está libre de escombros, calentita y tranquila. Pero algo cambió en mí. Ahora tengo la inmensa necesidad de la paz, de la verdad, del amor intenso y de la felicidad absoluta. En estos días no he tenido miedo a tocar otras puertas, he dicho directamente lo que pienso, sin rodeos, ni cálculos. Era la forma perfecta de celebrar tu cumpleaños, ¿no te parece?
Mañana, que será el día 5, miraré a los ojos al hombre que más he amado y le diré todo lo que mi corazón no dijo por miedo, para ver si en los pocos o muchos días que me quedan puedo volver a amar así.
Jo
P.D. Tu regalo bloguero te lo escribo mañana. Hoy quería escribir para mí, para variar jeje.
A las 5:27 de la mañana, del 12 de agosto, estalló la ventana por la cual he visto muchos amaneceres, y la cama, mi recinto sagrado por más de una razón, me expulsó a golpes. Luego el polvo, la confusión y la enfermiza y adictiva necesidad de buscar razones, heridos, muertos. No encontré ninguna de las 3, gracias a Dios por las dos últimas.
Dios... él ha estado poco presente en los pensamientos de este blog, porque lo considero demasiado alejado de mi lado más oscuro. Sin embargo, ese día hubo una fusión: no le pedí salvación, ni nada por ese estilo. Sólo pedí paz. Comprendí, en una milésima de segundo, que había dejado atrás la paz por demasiado tiempo, incluí todo el ruido posible a mi vida: personas con conversaciones interminables, algunas tan vacías que se pueden encontrar en wikipedia sin esfuerzo, metí a la fuerza historias de las historias, angustias creadas por la sociedad, ansias mías. No, ahora quiero paz. Eso le pedí, pero para lograrlo, me regaló mucho más ruido del soportable.
Las siguientes horas fueron muy raras: un teléfono que no paró de sonar (yo sólo quería una llamada y la tuve a las 5:30 a.m., el resto era ruido.), caída de vidrios por horas y horas, visitas de agentes del Gobierno (que buscaban más chisme que otra cosa), un frío indescriptible, vidrios por todo el piso (aún se encuentran por ahí), mirones, cámaras, noticias a 1000 de volumen, ruido, ruido, ruido. Mi cabeza estalló, por fin, a las 2 de la tarde y me quedé dormida a pesar del ruido entre mi cama y el polvo de los escombros... Las fotos que tomé por reflejo me recordarían cuando volviera que no era un sueño.
Después, a eso de las 5 p.m., cuando por fin pude salir, vino la paz. Caminé, sí, había ruido en todo lado, pero yo ya no lo sentía. Estaba en paz, porque la muerte golpeó mi ventana. Ya la había escuchado antes, la había visto pasar, pero esta vez golpeó mi ventana y yo no la vencí, sólo la miré a los ojos y pensé en el ruido. Ese día, como a todas las víctimas de este tipo de situaciones, decidí vivir como si fuera el último de mi vida todos los días que me faltan.
En la noche reí a carcajadas, llamé a las personas a las que les debía frases hermosas y las dije de corazón, sentí el poder del viento fuerte entrando en mis huesos. Oí música que me recordara la magnitud del universo. Escribí. Luego me fui a dormir lejos de casa (porque el sitio era invivible) y dormí abrazada y asustada. Yo jamás había dormido asustada. Sin embargo, abracé la nueva experiencia y decidí vivirla en todo su esplendor, quise sentir intensamente el pánico que tenía y que no me dejaba comer.
Han pasado ya 4 días después de que la muerte tocara a mi ventana, ya tengo nuevos vidrios y mi cama está libre de escombros, calentita y tranquila. Pero algo cambió en mí. Ahora tengo la inmensa necesidad de la paz, de la verdad, del amor intenso y de la felicidad absoluta. En estos días no he tenido miedo a tocar otras puertas, he dicho directamente lo que pienso, sin rodeos, ni cálculos. Era la forma perfecta de celebrar tu cumpleaños, ¿no te parece?
Mañana, que será el día 5, miraré a los ojos al hombre que más he amado y le diré todo lo que mi corazón no dijo por miedo, para ver si en los pocos o muchos días que me quedan puedo volver a amar así.
Jo
P.D. Tu regalo bloguero te lo escribo mañana. Hoy quería escribir para mí, para variar jeje.
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martes, 3 de agosto de 2010
Pongámonos serios
Este es uno de esos días que inician y no sabes cómo terminan. Un buen día, sin duda alguna. Un día para ponerse serios.
Escuché mucho a Mozart, con todo y que no me gusta, sólo para aclarar la mente e intentar organizar la casa interna. Tengo tanto por limpiar en este ático mío...
Ya tengo lista y acomodada mi oficina: un sitio de permanente reflexión con la ciudad, un espacio libre de perturbaciones en general. Al menos el espacio físico de mis días está organizado y tengo claro qué quiero en cada lugar: esta foto aquí, este recuerdo acá. Sólo hacía falta la cajita que le prometí a Juan David, pero hasta eso lo encontré y lo tengo listo. Así empezó el día.
Luego pude salir a caminar. Hacía días que quería hacerlo pero por cuestiones gripales y sociales no había podido. Hoy salí, caminé y me fui para el café de los lectores solitarios, un espacio en la mitad de Rosales que acoge a todos los que no quieren conversaciones profundas o vanales y sólo quieren un capuccino y leer o escribir. Leí un rato y me dejé llevar por Mozart, otra vez, buscando el camino a la perfección matemática de la música. Por ahí lo encontré y luego se perdió para siempre cuando me abordaron para hablarme... justo cuando no quería.
Hablé lo necesario, me fui a caminar y fumar un rato pensando. Pensé en todo lo que ha ocurrido, las vueltas de la vida, el ir y venir hacia el mismo punto. Me siento como un carro en neutro. No sé cómo màs describirlo.
No puedo quejarme, de hecho. He tenido días muy felices y sorpresas lindas, buenas personas cerca y hasta opciones de cumplir mis sueños. Hoy se abrió otro sueño, para no ir más lejos... o bueno, para ir muy lejos XD. Eso también me tiene pensando: ¿en serio quiero perderte? Ya no lo sé. Hace 2 semanas la respuesta habría sido un no rotundo, hace una semana un sí absoluto. Hoy ya no sé.
Ya ni siquiera sé en qué país estaré, ni con quién, ni cómo. Sólo sé que estoy haciendo un sueño con las uñas, que es hermoso, que me hace feliz a pesar del frío de la mañana. Eso es lo único claro, mi momento de luz.
El resto ni siquiera es oscuro. Grises miles rodeándome. Mi parte más oscura, lo que controlo, me está haciendo huelga. Ya no sé cuáles son las reglas y ni siquiera quiero conocerlas. Es mejor así, creo, ver la oscuridad cómo se llena de luz un rato.
La única buena noticia es que tengo más pesadillas que nunca, lo cual quiere decir que mi cerebro está feliz (cuando tengo sueños felices estoy realmente mal, cuando tengo pesadillas es porque mi cerebro quiere compensar mi felicidad externa... super raro). Y es que realmente estoy más equilibrada que nunca, tal vez porque ya no tengo expectativas y simplemente me dejo llevar lejos, o cerca, o a tu casa, como siempre.
¿Sabes por qué te dije que no? Porque creí que esto era un asunto concertado, porque creí que tenía opciones. Claramente, demonio asqueroso, nuevamente me ganaste y no me queda sino decir que sí. Mil véces sí.
Jo
Escuché mucho a Mozart, con todo y que no me gusta, sólo para aclarar la mente e intentar organizar la casa interna. Tengo tanto por limpiar en este ático mío...
Ya tengo lista y acomodada mi oficina: un sitio de permanente reflexión con la ciudad, un espacio libre de perturbaciones en general. Al menos el espacio físico de mis días está organizado y tengo claro qué quiero en cada lugar: esta foto aquí, este recuerdo acá. Sólo hacía falta la cajita que le prometí a Juan David, pero hasta eso lo encontré y lo tengo listo. Así empezó el día.
Luego pude salir a caminar. Hacía días que quería hacerlo pero por cuestiones gripales y sociales no había podido. Hoy salí, caminé y me fui para el café de los lectores solitarios, un espacio en la mitad de Rosales que acoge a todos los que no quieren conversaciones profundas o vanales y sólo quieren un capuccino y leer o escribir. Leí un rato y me dejé llevar por Mozart, otra vez, buscando el camino a la perfección matemática de la música. Por ahí lo encontré y luego se perdió para siempre cuando me abordaron para hablarme... justo cuando no quería.
Hablé lo necesario, me fui a caminar y fumar un rato pensando. Pensé en todo lo que ha ocurrido, las vueltas de la vida, el ir y venir hacia el mismo punto. Me siento como un carro en neutro. No sé cómo màs describirlo.
No puedo quejarme, de hecho. He tenido días muy felices y sorpresas lindas, buenas personas cerca y hasta opciones de cumplir mis sueños. Hoy se abrió otro sueño, para no ir más lejos... o bueno, para ir muy lejos XD. Eso también me tiene pensando: ¿en serio quiero perderte? Ya no lo sé. Hace 2 semanas la respuesta habría sido un no rotundo, hace una semana un sí absoluto. Hoy ya no sé.
Ya ni siquiera sé en qué país estaré, ni con quién, ni cómo. Sólo sé que estoy haciendo un sueño con las uñas, que es hermoso, que me hace feliz a pesar del frío de la mañana. Eso es lo único claro, mi momento de luz.
El resto ni siquiera es oscuro. Grises miles rodeándome. Mi parte más oscura, lo que controlo, me está haciendo huelga. Ya no sé cuáles son las reglas y ni siquiera quiero conocerlas. Es mejor así, creo, ver la oscuridad cómo se llena de luz un rato.
La única buena noticia es que tengo más pesadillas que nunca, lo cual quiere decir que mi cerebro está feliz (cuando tengo sueños felices estoy realmente mal, cuando tengo pesadillas es porque mi cerebro quiere compensar mi felicidad externa... super raro). Y es que realmente estoy más equilibrada que nunca, tal vez porque ya no tengo expectativas y simplemente me dejo llevar lejos, o cerca, o a tu casa, como siempre.
¿Sabes por qué te dije que no? Porque creí que esto era un asunto concertado, porque creí que tenía opciones. Claramente, demonio asqueroso, nuevamente me ganaste y no me queda sino decir que sí. Mil véces sí.
Jo
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jueves, 15 de julio de 2010
Carta sin remitente
No, no es necesario.
Ni las citas a ciegas, ni suntuosos regalos, ni conversaciones de tres de la mañana.
Sólo necesito a mis ojos verdes, no cafés.
No, no es necesario.
Ni el perdón, ni el olvido, ni la cercanía, ni la lejanía.
Sólo necesito su voz en mis mañanas.
No, no es necesario.
La búsqueda, las preguntas, las lágrimas y complicar algo que ya no existe.
Sólo necesito el futuro y las oportunidades que se vienen por oleadas.
Cuando te encuentras tan lejos del abismo, flotando en las nubes,
realmente es poco lo que puedes meter en una maleta. Tampoco la quiero.
No, no es necesario que estés ahí.
Fue un intento ingénuo de serenidad que se vino a pique.
Una quimera que quisimos construir.
La llave a una puerta sellada.
Sólo necesito esta sensación perfecta de plenitud,
el viento frío en mi cabello,
y la sensación de historia que comienza.
Lo anterior sólo trae dolor y realidad.
Prefiero la certeza de que todo es parte de un sueño, para nunca despertar.
Ni las citas a ciegas, ni suntuosos regalos, ni conversaciones de tres de la mañana.
Sólo necesito a mis ojos verdes, no cafés.
No, no es necesario.
Ni el perdón, ni el olvido, ni la cercanía, ni la lejanía.
Sólo necesito su voz en mis mañanas.
No, no es necesario.
La búsqueda, las preguntas, las lágrimas y complicar algo que ya no existe.
Sólo necesito el futuro y las oportunidades que se vienen por oleadas.
Cuando te encuentras tan lejos del abismo, flotando en las nubes,
realmente es poco lo que puedes meter en una maleta. Tampoco la quiero.
No, no es necesario que estés ahí.
Fue un intento ingénuo de serenidad que se vino a pique.
Una quimera que quisimos construir.
La llave a una puerta sellada.
Sólo necesito esta sensación perfecta de plenitud,
el viento frío en mi cabello,
y la sensación de historia que comienza.
Lo anterior sólo trae dolor y realidad.
Prefiero la certeza de que todo es parte de un sueño, para nunca despertar.
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