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domingo, 2 de octubre de 2011

Por ejemplo, no

Hay muchos rituales sobre la familia que desconozco: extrañar, por ejemplo, conversaciones a gritos que hacen personas que uno considera familiares.

Para poder llegar a ese punto, se hace necesario primero determinar claramente el concepto de familia, que ya de por sí es una caprichosa construcción social, a veces basada en la genética, otras en la filiación. En lo personal, me inclino a pensar que la familia es una construcción que se hace desde el importaculismo existencial o, lo que es lo mismo: familia es quien a mí se me dé la gana.

No comparto decir que son mis familiares aquellos con quienes comparto genes, porque ya lo decían los expertos: todos los humanos compartimos características genéticas similares, ergo, sinceramente tener algunos más cerca que otros no los hace más "familiares". Tampoco apoyo la tesis de que la familia la da el apellido; en ese caso realmente estaría en graves problemas, porque mi primer apellido lo detesto, por decir lo menos, y no me identifico con mi ascendencia, lleno de borrachos, maltratadores y egoistas. No, prefiero no pensar en ello.

La familia, para mí, es una construcción del alma e implica amor casi que incondicional, pero más que eso, implica respeto: si uno respeta y ama a alguien, ese alguien entra directo a lo que yo llamo Familia. Y sí, desde mi importaculismo existencial alguien existe en la familia y luego ya no. Por supuesto que se necesita bastante tanto para entrar, como para salir de esa construcción mental, pero puede suceder tanto para adentro, como para afuera.

Hoy más que nunca me dí cuenta de ello. No es agradable ver el lado oscuro de unas personas con las cuales compartes genes y tener que pensar que son familia, más aún cuando jamás los he admirado o sentido cualquier cosa profunda por ellos. No me importa, no quiero saberlo y prefiero esconderme en mi concepto importaculista y ahorrar energías para las personas para quienes yo soy familia y que son familia para mí. Nadie más, nadie menos.

Mi familia son, básicamente, un reducido grupo de unas 17 o 18 personas. Mi mamá, por supuesto, a quien casi todo le debo (figurada y literalmente) y a quien admiro profundamente; mi papá, que es una persona admirable desde puntos muy inconexos entre sí, pero lo quiero profundamente... tal vez más de lo que me permito admitir; mis hermanos, cercanos y ausentes, en quienes me veo como un espejo para bien y para mal; mi primo y mi sobrina, que han sido en muchos casos un apoyo moral, mi tía Miriancho y mi tío Henry (los únicos que cuentan, en lo que a mí concierne), mi abuela, que tiene sus descaches y me tiene de mal genio, pero que siempre tiene una sonrisa, y tal vez mi prima Zulma, con quien siempre que hablo tengo profundos análisis de la vida desde nuestro común punto negro de inicio. Esos, son con quienes comparto sangre.

La otra familia, la espiritual, es más difusa, pero no por ello menos importante. Se refiere a personas que, en caso de guerra, se podrían considerar compañeros de armas, gente que me acepta con todo lo que traigo, pero no se tragan todas mis barrabasadas (acabo de notar que esa palabra viene de Barrabás). Ahí está mi amore, a quien cada día admiro más, Marisol, a quien jamás había mencionado pero que me ha salvado siempre cuando estoy en la cuerda floja, Alexandra y Champi, que son hermanas más allá de lo poco o mucho que hablemos, Eduardo y Camilo R., que se han convertido en mis pilares al momento de caer en el aburrimiento, la inesperanza o cualquier sentimiento incómodo, y con quienes he podido celebrar hasta la postura de un botón, mis "dizque hijas", Marie y Zayra, que me recuerdan que tengo una responsabilidad con este mundo. Creo que hasta ahí vamos.

Si ud, amigo lector, no aparece en este listado, no se enoje. No quiere decir que ud no sea importante para mí o que no sea mi amigo, es sólo que no hemos hecho méritos los dos para convertirnos en familia... dejemos que pase el agua por el puente y pronto lo seremos, si es de Dios, como dicen las abuelas.

A los que sí aparecen... ya lo sabían, o no?



JO

jueves, 7 de julio de 2011

Las cosas simples que definen el mundo

Un 30 de noviembre de 2001 (año recordado por la caída de las Torres Gemelas y cosas como esa, de suma importancia) dos amigas de 21 años fueron a cine a la película equivocada. Una de ellas pensaba que vería la película de una serie de libros de terror que le gustaba, la otra iba a acompañar a su amiga porque no tenía nada mejor qué hacer.

Al iniciar la película, notaron que entraban en terreno desconocido, pero al salir, no podían hablar de otra cosa. De ahí en adelante, Harry Potter se convirtió en una búsqueda incesante de libros llenos de la fantasía que el día a día de la Universidad les había robado.

Con el tiempo, mi amiga se aburrió de buscar... yo seguí. Casi cada año empezaba nuevamente la búsqueda del siguiente capítulo de la historia, y se me fue haciendo normal pensar en hechizos que habrían sido útiles para resolver mis múltiples torpezas de la vida diaria. Sin embargo, esto había pasado con otros libros y sagas, así que nunca me preparé para que algo tan simple como una historia de niños, cambiara completamente la perspectiva que tengo del mundo y las personas que me rodean.

Han pasado ya 10 años casi desde el día en que fuí a ver a Potter por equivocación y me enfrento al inevitable adiós a una era que marcó todo. Son tantos los recuerdos que me asaltan que he decidido escribirlos, con la esperanza de que pueda retenerlos un poco más y maravillarme de las cosas pequeñas que me han hecho lo que soy ahora... una nerd con dos nombres, un vocabulario alternativo y una túnica en el armario.

Recuerdo por ejemplo, que por Harry aprendí las ventajas de tener papás divorciados, porque pude pedir el libro 3 y el libro 4 en una misma navidad sin que el uno y el otro se enterara que había pedido lo mismo (año 2001)

Recuerdo que para el lanzamiento del quinto libro (2003) obligué a mi primo muggle a hacer fila en una librería en Londres toda una noche y una mañana, rodeado de gente en túnica, para tenerlo antes que nadie.

Recuerdo que en 2006 era novia de un librero y él me llevó a Panamericana a inventar trivias de Harry para los lectores. Allí un par de personas con cara de dementes me dijeron que si quería recibir información de Potter por correo, dije que sí (porque me pareció inofensivo... tonta de mí) y luego de un tiempo me llegó una invitación a una "Ceremonia de Selección", de la cual me reí como una semana.

Sin embargo, un 10 de junio iba por el centro en mi carro acercándome al lugar de esta ceremonia, muerta más de pena que de susto y rogando que nadie conocido me reconociera. Allí llegué y conocí a 2 personas que darían un giro de 180 grados a mi vida. Me dijeron que se llamaban Miyuki y Hikary... no supe más.

Recuerdo que empecé a cambiar mis horarios de fin de semana con el novio a fin de semana con gente en túnica, con sombreros seleccionadores, con revisiones de cuestionarios, y luego con reuniones de casa y así, tras 2 o 3 meses, mi nombre ya no era el mío y andaba en túnica por la calle como si fuera lo más normal del mundo; absolutamente dichosa y orgullosa de los miembros de mi Casa... sí, porque mi casa ya no eran 4 paredes, era un grupo y unos colores y un tejón.

Recuerdo en especial un 10 de septiembre de 2006, y que en la reunión de casa aparecieron 2 grandes personas que han hecho de mi mundo un mundo feliz. El primero, un flaco larguirucho que tiene la espantosa capacidad de comerse 2 tamales de un golpe y decía ser cuentero; el segundo, el ser con el humor más fino que he conocido en mi vida. Realmente no hizo falta mucho para convertirnos en amigos... tal vez unos 10 minutos.

Recuerdo salir de reuniones de Wizengamot y quedarme horas en mi carro hablando con Hikary, recuerdo escapadas con el Sumo Inquisidor y peleas con todos y cada uno de los jefes que ha tenido Ravenclaw, recuerdo el grado de Hik, las conversaciones inteligentes de Chrono, el exnovio espantoso de Marie, el paseo tibio a Villeta, ver crecer hasta el infinito a Fenrir y a Felipe, el juego Hufflepuff-Gryffindor que parecía de rugby extremo, recuerdo haber ganado la Copa de las Casas, la sonrisa de mis tejones, el convertirme en madre sin quererlo, pero disfrutándolo; las comilonas inmensas, los planes que salían de la nada, las múltiples excusas para vernos todos los días, la larga conversación en mi carro con Remus que lo llevó a ser el estudiante que es hoy.

Lo feo ya no quiero recordarlo. Eso no vale. Siempre se queda lo lindo.

Sin embargo, uno de los recuerdos más lindos que tengo sucedió en 2007, a pocos días de la entrega del último libro. El día que ví a un hombre altísimo con una cámara y que con el tiempo llamaría mi Amore.

Todo esto en 1 año... y han pasado 4 más. Ahora puedo verlos crecer a todos y convertirse en profesionales, ciudadanos del mundo, esposos, soñadores, amigos y hermanos... me siento orgullosa de cada uno de sus logros sin ser míos y me importan más a veces que mi propia familia. Porque equivocarme de película y dar mi correo han sido las dos decisiones más simples que han tenido el impacto más inmenso para mí.

Hoy empieza el final de la saga en las películas (otra cosa simple y cotidiana) y me sorprendí a mí misma llorando desconsolada por la era que se va... porque esa excusa que nos unía ya no va a existir más, con esa vehemencia y pasión de otros años. Sin embargo, entre lágrimas pienso que desde hace años no hemos necesitado esa excusa y ya somos un ser viviente independiente...

Así que brindo por las cosas simples que cambian el mundo... por ustedes, mis amigos, mis hermanos. Porque no habrá cerveza de mantequilla suficiente para brindar por haberlos conocido



Jo Granger

viernes, 25 de febrero de 2011

Volver...

¿Por qué volví?

Para mí eso no aplica como pregunta... la respuesta más bien es "Porque volví". Juré no hacerlo, pero parece que mi corazón nunca notó tal juramento. A veces sólo hay que dejarse llevar por los acontecimientos, por la lógica y por el instinto; eso sucedió.

Ocurrió un día como cualquier otro, pero con un factor altamente diferenciador: me estaba muriendo. No quiero sonar dramática, pero simplemente creo que así se siente: jadeaba de dolor, no sentía los miembros, rogaba a la muerte o a lo que fuera que me llevara. Y no, no era un delirio romántico, era una gastritis viral infame.

Yo siempre le he dado vueltas al tema de "la pareja perfecta": me ha intrigado que las personas lo vuelvan algo tan condicionado, tan denso. Si me hubieran preguntado hace 1 año qué hacía que una pareja fuera perfecta, habría dicho "confianza, inteligencia, que sea tierno y que me haga reír"... eso era hace un año.

Aquel día de mi prematura muerte, no era una persona que buscara o pensara en la posibilidad de una pareja perfecta. Estaba sucia y maloliente, enterrada en mis cobijas, el mundo me daba vueltas y el corazón estaba de vacaciones por falta de incentivos para quedarse. En ese momento no contaban mis amigos de parranda, ni mis personas-juguetes temporales para sacarme el dolor; sólo estábamos el dolor de entrañas y yo, en una batalla épica por mi pobre cuerpo.

No se me ocurrió llamar a nadie, estaba TAN molesta e incómoda, que nadie podría verme así sin pensar como mínimo en mi mala facha, pasando por mi irasibilidad justificada pero punzante. Sin embargo, Paul llamó.

Llamó por culpa de un mal sueño que había tenido conmigo, llamó luego de meses sin llamar, con un motivo más metafísico que casual. Yo no había dicho nada de que me moría, porque no tenía fuerzas para llamar a nadie. Él simplemente apareció.

Y luego le dije lo mal que estaba y pedí su ayuda, porque si bien mucha de la confianza sobre otras personas se había ido, había una confianza que vivía y vive conmigo siempre: nadie como él me acepta como vengo: con dolores y malos olores... Un rato más tarde, Paul volvió a la casa a la que supongo que juró nunca más volver, para hacerme reír y contarme historias inteligentes, mientras me ponía mis peluches para dormir; un momento: ¿no les suena familiar?

Yo siempre le he dí vueltas al tema de "la pareja perfecta", hasta que el estómago me dio vueltas y me dí cuenta que hace tiempo la había conseguido. Porque a pesar de todo lo vivido, eres tú el hombre al que le tengo la mayor confianza, el más tierno e inteligente y el que me hace reir cuando sólo quiero morirme.


Tiamop


Afrodita

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Victoria

Siempre he tenido gran cercanía a la idea de la victoria: no porque yo sea particularmente victoriosa, sino porque amo la idea de ganar, y de que otros sientan ese júbilo. A veces he dejado que otros ganen para sentirme bien, otras he aplastado a otros por ganar y sería hipócrita que diga que me he sentido mal por hacerlo... es un narcótico la victoria.

De hecho quiero que si tengo una hija se llame así, con eso desde que nazca tendrá el placer de vencer. La victoria es un nectar delicioso.

Este año no he tenido muchas victorias perfectas, pero debo admitir que estos días me he sentido victoriosa, o lista para serlo.

He ganado a pesar de que muchos dijeron que era imposible, he vencido contrincantes que no conozco y otros que conozco de memoria. Gracias, pero LES GANÉ.

Yo solita conozco el precio y el premio de esta victoria, pero eso lo reclamaré luego. Por el momento soy victoriosa, he vencido aplastante y espero que esta racha continúe, para tener en mi sonrisa ese nectar narcótico delicioso por siempre.

Vincceeroooooooo


Jo

sábado, 11 de diciembre de 2010

Navidad

Carta en 2010, para mi hermosa sobrinita en su primera Navidad:


Mi hermosa Majo:

Sé que aún no puedes leer, pero considerando que muy en algún lugar tienes los genes de esta tía tuya que te adora, supongo que muy pronto podrás leer esto para tí solita.

Te escribo esta carta en 2010, año en el que naciste, para darte la bienvenida a una fecha muy diferente a las demás: se llama Navidad y quiero que sepas qué significa antes de que tus papás te lleven a amarla o tus amigos a odiarla.

Se supone que el 25 de diciembre nació en un pesebre Jesucristo. Este dato no está soportado ni por la Biblia (que menciona que nació en invierno, pero jamás dice la fecha), ni por Nat Geo, que de hecho dice que es el nacimiento de Mitras, un reconocido Dios de la época en que uno podía creer en otros dioses y nadie le decía nada. Sin embargo, así no lo sepamos con certeza, es una tradición que tiene más o menos 1700 años, así que es muy importante para muchos, y debo admitir que por Ley de Atracción los habitantes de los países en donde se celebra tienen una vibra especial.

Sí, mi Majo, no en todos los países se celebra Navidad. Esto ocurre básicamente porque hay varias religiones y los gobiernos y la tradición han oficializado las fiestas que se pueden o no se pueden celebrar de cada religión. Sé que en tu limpia cabecita aún no entra el concepto de religión (cosa que a veces me alegra) pero yo puedo afirmar que mi fé es católica y Navidad es una de las fiestas más oficiales en mi calendario. Para otras religiones hay fiestas muy importantes también:

Por ejemplo, los judíos celebran el Hanukkah (en español le dicen Janucá, pero me suena horrible), que sucede entre finales de noviembre y principios de diciembre y que conmemora la segunda purificación de un Templo que ellos consideran sagrado. En esta fiesta ellos encienden un candelabro de 9 brazos de forma progresiva, porque en aquella purificación durante 8 días estuvo encendido un candelabro sagrado y lo consideraron un milagro. Durante estos 8 días las familias judías hacen lo mismo que nosotros en Navidad: comen mucho, se reunen y se dan regalos. Así que es una festividad bonita.

También nuestros amigos musulmanes tienen una fiesta muy importante: el Ramadán. Esta fiesta sucede en el noveno mes de su calendario (Judíos y Musulmanes tienen un calendario diferente al nuestro) y en este mes ayunan para purificarse desde que el sol sale hasta que se pone. Tiene varias reglas muy complejas aún para tí, pero ya te las iré contando.

Ves? todos festejamos en diferentes momentos, pero lo hacemos para celebrar nuestras creencias. Algunos creen que Jesucristo nació el 25 de diciembre y todos los demás nos unimos para celebrar su vida (realmente cuándo nació no es demasiado importante) y de ahí han salido muchos mitos e historias y personajes que nos ayudan a celebrarlo. Por eso ves gente vestida de rojo con panzotas de mentiras, y pesebres por todos lados: es nuestra forma de celebrar que Dios nos acompaña con milagros.

¿Que si es verdad que es una fecha feliz? Bueno, no para todos. Opino que Navidad es una fecha injusta porque aquellos que tienen pequeñas tristezas en el año las recuerdan más en estas fechas. Lo importante es tratar de sacar lo bueno a la situación: cercanía con los que amas y regalos así sean simbólicos. Con eso basta.

Para mí hoy, a mis 30 años, la navidad es la vuelta a mi infancia. Tuve una infancia muy feliz y me da nostalgia haberla perdido, aunque debía pasar. Sin embargo, en Navidad vuelvo a soñar con regalos, a comer cosas deliciosas, a buscar verme o llamar a los que amo y hacerlos felices de alguna forma. Todo eso me huele a infancia.

Por este motivo, quiero que tu primera navidad y las siguientes sean hermosas como las de mi infancia, si no mejores. Deseo que esa hermosa carita tuya sueñe con Papá Noel y el Niño Dios hasta que ya sea insostenible el cuento y que se te revuelvan las funciones de uno y otro. Sueño con darte navidades llenas de lucecitas, y música linda y regalos que te llenen de alegría. Voy a aprender a cocinar para tí las cosas más deliciosas de estas fechas y a volverme la tía canzona que te acaricia los cachetitos cuando sonríes....

¿Sabes por qué voy a hacer todo eso? Porque mi mejor regalo de navidad este año has sido tu.



Tu orgullosa tía

Jo




jueves, 14 de octubre de 2010

Tiempos de Paz

Declaro un armisticio.
Estos son los tiempos de paz de los que habló tanto mi abuela. Los momentos que uno le roba a la vida para que el paso vaya despacio y los pulmones se llenen de aire. He vuelto a la tranquilidad del cielo nublado, que sólo invita a desaparecer entre sueños.

Me preguntaban hoy qué quiero ahora, cuál es el siguiente paso para mi vida emocional. ¿Saben qué? No tengo idea y no me interesa saberlo. Creo que no necesito preguntármelo.

Mi nuevo amor se llama finanzas. Sí, yo sé, in-cre-i-ble. Las amo. Contra las matemáticas no hay debates, ni preguntas, ni interpretaciones. La duración modificada anual es 0,1420; no tengo que preguntarle cómo se siente, bajo qué contexto se generan los números, si hay que negociar con personas para que eso dé así. Simple. Tranquilo.

Yo toda la vida he comprado "Libros porque sí". Normalmente eran novelas históricas o libros de poesía. Ahora compré uno de valoración del riesgo y no me cambio por nadie. Tanto por leer y ver...

Las matemáticas son como el amor puro porque así pasen muchos años no cambian. Su estabilidad inalterable las convierte en un refugio.

Mi segundo amor se llama tetris por estos días. Es mi recreo y la forma de poner mi mente en blanco mientras caen los bloquecitos y puedo pensar en paz. Ya he vencido a la máquina en incontables ocasiones y cada vez me genera el mismo placer privado de victoria. Podría jugar por días sin siquiera notar el paso del tiempo, pero debo parar, porque el estudio me llama.

Mis amigos, no queda sino decir que mis planes van bien, que me estoy tomando con calma la vida y que la paz viene de adentro. Sólo me hacía falta una conversación para gozar completamente de ella y por fin la tuve.

Peace, dears... and SUIT UP!!

sábado, 9 de octubre de 2010

Uno hace planes y Dios se ríe

Esa es la frase de la semana. Dicha por Legui frente a mis polluelos el viernes y más cierta imposible.

Al estar enferma y en cama pude ver muchas cosas, entre ellas las temporadas que me hacía falta ver de How I Met Your Mother. Un podría preguntarse: ¿qué coños puede explicarle a uno una serie? Bueno, esta, de todo.

Primero están las bromas maravillosas, el listado de cosas que uno no puede hacer al cumplir 30, el salto, las embarradas que uno comete por miedoso y las que hace sin pensar; también la importancia de estar en el momento correcto a la hora correcta.

Además, me ayudó a ver mi historia en perspectiva. ¿Qué le diré a mis engendros cuando sea grande y les cuente la historia de cómo conocí a su padre? Será una historia llena de errores, claramente, y como Ted muchos pasarán como si lo fueran, pero no. Historias de alegría, arrepentimiento, tristeza y decepciones llenas de aprendizajes.

Al final de la temporada 4, Ted cumple 31 y dice "fue el peor de mis años: en el que me dejaron plantado en el altar, perdí mi empleo, hice una empresa que quebró y me pateó el trasero una cabra, pero ahora lo recuerdo como el mejor de mi vida porque me llevó a conocer a su madre". Me sentí taaaan identificada.

Tal vez en mi temporada X, capítulo X, contaré como antes de cumplir 30 me dejaron por otra, me botaron de mi empleo, estuve en urgencias 4 veces, me cortaron el cabello con podadora, me metí en una locura de romance al ritmo de reggeton, me dí cuenta de que mi primer príncipe es un sapo venenoso (again), ví a mi mejor amigo casi morir en mis brazos, estalló una bomba en mi casa, casi caigo en la quiebra y, aún así, es el mejor año de mi vida porque aprendí a dar el gran salto, a arriesgarme, tuve el mejor empleo del mundo y me dio las puntadas para convertirme en esa persona que contará la historia de su vida a sus polluelos propios.

Uno hace planes y Dios se ríe. Yo había planeado otra cosa: a mis 30 debía tener un empleo con más de 6 ceros en el cheque todos los meses, debía usar sastre más de lo necesario, ser una erudita, una autoridad, haber viajado por el mundo entero y tener un listado de affaires más largo que el de Barney S.. Poco de esto ocurrió. Todo salió más o menos al revés, pero la sonrisa sigue intacta. Al final, sólo queda lo divertido del viaje y lo que he aprendido. Lo principal: he aprendido a aceptar, a perdonar, a soltar las cosas para que no sea Dios, sino yo la que ría de los planes, porque nada puede controlarse.

Pero soñar no cuesta nada.


Jo

jueves, 30 de septiembre de 2010

Novedad

Tengo la tendencia a evocar la historia constantemente. Me acompaña en cada momento, me abriga en las noches, me despierta en las mañanas. Cada evento nuevo está conectado de forma lógica con el pasado, con lo que sucedió y lo que pudo suceder. A veces me atormenta pensar en tantos recuerdos míos y ajenos; en otros momentos me recuerda de qué estoy armada y me da un minuto de paz. Como si esta vida tuviera cimientos, pienso ingenuamente.

Pero no, resulta que la novedad existe. Yo creí que se me había embolatado la capacidad de asombro. Alguna vez se lo dije entre lágrimas desesperadas a mi ex, en serio angustiada porque notaba que todo era una repetición que llevaba a la muerte. No había más, todo había sido inventado: nacer, crecer, hacerse adulto, casarse, reproducirse y morir. Y sí, puede ser cierto, pero el asombro no se muere... es uno quien no lo ve.

Oficialmente he recuperado mi capacidad de asombro, y creo que el de todos los que han escuchado mis últimas historias. La lógica, tan tranquila, tan segura, tan amable, se ha ido sin una nota, sin un cariñito, y un día me levanté y todo era novedoso. Recuerdo a Matrix: todo exáctamente igual pero tan diferente. Ya hasta la comida me sabe diferente. La ropa me queda igual, pero no reconozco a la persona del espejo. Simplemente no sé quién es, así que me presento: "mucho gusto" y me lavo los dientes. La piel se siente diferente, el sol ya no me molesta, los pies no duelen porque hace tiempo no tocan el piso. Pero eso no es lo mejor.

¿Se acuerdan que estaba rogando al Demonio que se fuera? Les cuento una novedad: yo lo lancé al vacío y no volverá. ¿Felices? Yo mucho más. Esa era una de las razones que me incitaba a pensar que ya no se podìa conocer nada más. Verán que no.

Ahora hasta mi libro me sabe diferente. Ya no quiero retener en él al Demonio. Para qué... si yo ya no lo tengo en mi mente. Tampoco quiero hacerle un homenaje a quienes ya no están. Por algo se van. Sólo uno, el Gran Recuerdo de mi Vida, se queda, el resto, se va a la venta de garaje. Ese era mi bendito bloqueo... el pensar que nada nuevo podía escribir. Ahora, que la novedad se ha tomado mi vida, no queda sino escribir de ella.

Tienen razón aquellos que dicen que uno debe conocer su historia para evitar repetirla, pero yo no habìa dado el paso a la segunda parte de la oración: "para evitar repetirla". Eso es lo que quiero que pase, que nada se repita... lo nuevo es tan maravilloso...

Ahora las conversaciones profundas me persiguen. El domingo fueron mis grandes amigas, hoy una amiga que es casi lectora de mentes. Lo divertido es que todas notaron el cambio, se alegran y lo celebran... y yo floto. Floto porque yo soy la novedad, porque todo lo que he vivido me hace bien y ellas lo saben. Bendito el día en que decidí dejar la demencia de hacer todo como lo dicta el libro. No, ahora todo se hace basado en la teoría del caos, así no sepa jugar, así pierda. Me divertiré en cada etapa del partido y volaré, porque ya lo hago. No tengo necesidad de licor, ni de cigarrillos, ni de costumbres, ni de excusas o dramas o faltas de decisión. Sólo decidir y ser. Por fin libre de mis propias sogas.

¿A quién le miento? Nunca he sido una persona para "sentar cabeza" para tomar un rumbo "para siempre". Perdón a aquellos que les dije que sí, en su momento lo consideré, pero mi espíritu es diferente. Mi espíritu es libre y se reta, a mi espíritu le gustan más los orgasmos intelectuales que físicos, no tiene gafas, no se sienta horas interminables frente a un televisor a ver cómo la vida se va generando estabilidad a otro que está más aburrido que yo. No puedo, lo siento muchísimo. Fue una mentira que me dije y te dije y lo siento.

Me creí una rebelde cuando me dí cuenta cómo funcionaba mi espíritu y quise esconderlo. Estos últimos 3 meses lo he escondido, pero una vez más quien me abrió la puerta a estas maravillas decidió lanzarme al vacío de la opinión pública. Quedé al descubierto, yo y mi novedad, pero no fui considerada una rebelde. Parece ser que todos sabían de qué estaba hecho mi espíritu antes que yo y sólo se regocijaron por la felicidad que ahora brilla en mí. Qué hermoso volver a la inocencia y a la pureza de la libertad del espíritu. A dejar de mentir y de esconder. Pude decir y ser mi verdad en todo mi esplendor y se siente de maravilla. Ya sé cómo se siente salir del closet. Yo salí de uno lleno de polillas, libros de historia y revistas de novias hace unos días y se siente delicioso.

Quedan 27 días para cumplir 30 años en este mundo y, si los cumpliera hoy, los recibirìa feliz, con todo el amor de mi corazón que ya no está roto y llena de la inmensidad de lo nuevo, de lo que jamás había probado y ahora es lo que me despierta en las mañanas y me da el beso de las buenas noches.


Jo

martes, 28 de septiembre de 2010

El amor en la era del Grunge

Acabo de leer que vienen los Stone Temple Pilots, A.K.A. el soundtrack de mis años universitarios y me puse nostálgica. Igual es que ando así también porque mi Champi, gran amiga, se me va. Mejor dicho, la nostalgia me acaba de poseer.

En algún momento fue 1998 y yo andaba con boina, chaleco, camiseta y gabardina por la vida. Ahora las niñas de mi U se visten con zapaticos tiernos de colores y tacón bajito, con jean entubado, pelo muyyy hacia un lado, blusas que muestran los hombros y chaquetas de cuero. Yo me veía bieeeeen diferente: camisas a cuadros y camiseta debajo o camisetas negras, botas industriales o zapatos siempre negros con plataformas duras y altas, jeans rotos y desmanchados, manillas de todos los colores, el pelo por la mitad y planchado hacia abajo, pocos colgandejos, nada de maquillaje, gabardinas y un paraguas gigantesco que no me desamparaba ni de noche ni de día. Días maravillosos del grunge.

Sí, yo sé, el grunge es de 1990 no de 1998, pero verán, a nosotros eso muy poco nos importaba. Recuerdo tardes enteras oyendo Yield de Pearl Jam con Robert, o los Stone Temple Pilots, o Nirvana hasta que el alma se nos fuera por un caño. No niego que oí a Briney Spears y a N'Sync, pero bueno, había de todo jajaja. Yo empecé con otro curso no con el de los que serían mis amigos, uno de gente querida, pero que no me hacía feliz. Pero desde el primer día conocí a uno de mis grandes amigos, mientras nos tomaban la foto de un carnet.

Cuando lo conocí, pensé que era el tipo más raro en la historia, pero luego pude ver que me había equivocado: era mucho más raro al conocerlo a fondo. Me lo empecé a encontrar en todo lado y lo ayudaba a prácticamente todo, porque tengo voluntad de regalada y porque el tipo me intrigaba... era TAN raro. Y él me fue presentando a los demás de a pocos: primero fue a un par de ibaguereñas queridas pero cada una con etiquetas bien demarcadas: la primera, intelectual, amable pero independiente; la otra, una diva superconsentida que hablaba como niña chiquita.
La diva me presentó a otra, una calentana muy poco prudente que no tenía claro que en Bogotá hacía frío y siempre andaba medio empelota y casi sin medias jajajaj. Ellas me decían "La Buena Gente" porque, sinceramente, no se sabían mi nombre. Igual, era lógico porque yo poco me la pasaba con ellas.

Pasó primer semestre -que era una verdadera carnicería peor que cualquier reality y que acaba con el espíritu de cualquiera- y llegó el final de Introducción a la Economía (una materia que yo claramente odiaba pero en la que de milagro me iba muy bien). Yo quería estudiar con el niño raro porque sabía que era genio para eso (de hecho, años después dictó esa materia), pero me dijo que ya tenía compañía.... ni modo, estudiaría sola. Seguí caminando y como que lo pensó mejor y me dijo que listo, que fuéramos a mi casa a estudiar; ahí arrancó todo... tres pasos más adelante nos encontramos con un muchacho que era de su curso que andaba en una depresión tremenda porque se le habían perdido los apuntes de esa materia justo ese día y nos lo cargamos también, por física lástima. Jamás imaginé que ese par de bichos raros serían mis más grandes amigos de la vida.

Una cosa llevó a la otra y yo terminé cambiando todas mis materias para verlas con ellos: la diva, el depresivo, el raro, la intelectual y la calentana. Dos semestres más tarde se agregaría el cantante bohemio para completar el combo. No, según Rob (el depre) no éramos un combo porque no éramos amigos, sólo compañeros de estudio, pero ahora que nos amamos locamente creo que no discutírá que somos un combo y que somos amigos.

Los demás medio nos odiaban, medio nos envidiaban porque, sin temor a la falsa modestia, éramos el combo ñoño y a todos nos iba muy bien, con especialidades: Raro y Calentana = economía y matemáticas, Diva = tomando apuntes y en política exterior, Buena Gente = relaciones internacionales, historia y estudios de área, Intelectual = prácticamente todo, pero bueno, política era el fuerte, Depresivo = Absolutamente todo de una forma muy fastidiosa (menos en diplomacia), aunque en los idiomas era peor de ñoño; Cantante = finanzas (jamás en Japonés). Así, creamos una comunidad ñoña indestructible que permanece hasta hoy.

Por su amor/envidia se crearon muchos chismes, entre ellos que nosotros teníamos sexo grupal y demás cosas divertidas que lamentablemente jamás pasaron. Nos divertíamos con taaaan poco: música, pan, jamón, queso, vino barato, Reto-5 y Bar 23 con vodka. Lo que ellos veían era un grupo que no era un grupo paseándose la U con maletas gigantes llenas de libros: el Combo Tortuga. Odiamos el nombre, pero ahora no nos podemos llamar de otro modo.

Los 5 años pasaron volando, vivimos todo tipo de momentos de esos que generan lazos y nunca nos prometimos seguir pendientes el uno del otro, simplemente lo hemos hecho hasta hoy, 12 años luego de esos días de grunge y placeres simples. Ahora la diva, que ya no es tan diva y es mi Champi, a quien adoro, se va a seguir un sueño, como ya lo hicieron la el Depre (que ya no lo es, sino que es un Ciudadano del Mundo), el Raro (que ahora es un reconocido intelectual) y la Intelectual (que es una extraordinaria mujer becada). Aquí nos quedamos el Cantante que ahora llena las arcas y tiene el mejor lugar para rumbear, la Calentana que ya aprendió del frío y es una mujer admirable y una mamá increible, y yo, la que llamaban Buena Gente y de la cual se burlaban por su inocencia. Ya no soy tan inocente, ¿no es verdad?

Amigos: los amo. Gracias por enseñarme sin querer que no se necesita compartir ni tiempo ni espacio para estar en la mente de los demás y por que, sin querer, hemos creado un lazo indestructible. Son mis amores de los tiempos de Grunge y hoy brindo por ustedes, porque quiero que sigamos creciendo juntos y seguir llenando de retazos esta colcha que parece una camisa de cuadros.


Jo

domingo, 12 de septiembre de 2010

Orgasmo cerebral

Siempre hay una tercera vía para todo. Yo siempre lo supe pero muy poco lo apliqué.
Hoy mis tres vías tuvieron su momento.

Un momento fue visitar el sitio donde todo empezó... mi Ground Zero. Pensar en él, nuestra historia en presente y soñar con la inocencia, la ternura.

Luego fue ir a mi presente, las anchas montañas y el olor a madrugada medio añeja, pensar en ese futuro tan pasado y soñar con la pasión y la química.

Finalmente llegué a la tercera vía... descansada, tranquila, sin ataduras, sin pasados, sin presentes, muchos futuros medio raros. Pensar en él, su increible cerebro y la cantidad de cosas nuevas que representa, su genio escondido en tanta basura que lo rodea, y soñar con libros, música, mi zona de confort destruida, todas esas pestañas...

Lo creí por años imposible. Una vez lo viví y no fue tan agradable, pero sí, es posible. Mi cerebro alineado me genera más placer que todas las baratijas que me puede dar la ternura y la pasión. Es eso, no lo demás, lo que me excita, me mantiene viva y adrenalínica, lo que me ha devuelto muchos años perdidos pareciendo una flor marchita.

Bienvenido, conocimiento, genio, libros, mi IQ de 126 de siempre. Los extrañé y juro no soltarlos jamás, por más ñoña que me llamen que ya me estoy quedando los sábados a estudiar.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Relax NS/NR

La imaginación suele darle de cachetadas a la realidad todo el tiempo. En mis 29 años, 10 meses y 4 días en este mundo siempre se comprueba.
Hoy me dijeron que me iba a sorprender de mis propios límites y, sinceramente no creí, porque ya me he sorprendido muchas veces y creí que mi capacidad de asombro había muerto. Me dijeron que había llegado el momento de caminar hacia la cima sin miedo, sin premura, sin afán, pero absolutamente conciente de quíén era. Me explicaron que no tomaría mucho tiempo y que, por ende, no tenía tiempo para titubear, para distraerme o para tan siquiera tomar riesgos innecesarios en la carrera que se avecina. Que me iba a retar a mí misma al máximo nivel posible.
Yo dije hace años que cada día me lo iba a tomar en las rocas y me mentí. Muchas veces estuve llena de dudas, intrigada por vainas que no entendía, mamada de personas que no era capaz de mandar a la mismísima conchinchina que se merecen, pensando en qué dirán, dónde lo dirán y qué pensaré de mí cada vez que iba a tomar una decisión.
Y bueno, sí, perdí tiempo valioso. Ya no. Creo que el futuro se vino encima y fruto de eso tengo los ojos rojos de leer y estudiar matemáticas más de lo sano. Tengo claro el camino, las personas que me aportan, los sentimientos que no me distraen. No más cursilería barata a gente que no lo merece. Sorry, se les acabó el crédito en esta cuenta. Mis poemas son tan libres como yo y los mando de vacaciones un ratico; mi ser racional está en su máximo esplendor y no lo voy a dopar de ninguna manera. Todo es procesado por mi cerebro primero. Nada se deja al azar.
Por eso me gusta mi nueva posición de NS/NR. Si me preguntan cuál es mi posición sobre el amor y esas quimeras es exáctamente NS/NR. He recibido nuevas formas de ver momentos realmente increibles sin necesidad de contestar. Hoy pregunté, sólo para evitar monstruosas confusiones que no llevarán a nada.
Para tí: te quiero, lo sabes y eso es suficiente por el momento. Si sigues alimentando mi cerebro las cosas no podrán sino mejorar. Gracias por regalarme sin querer este nuevo universo y haberme limpiado las gafas de tantas cenizas inútiles. Eso es lo que hace un verdadero amigo. Y sí, quiero seguir.
Jo

martes, 31 de agosto de 2010

Libertad, una posición de afortunados.

Simplemente no puedo dormir. Pero no es el insomnio común, porque tengo la tensión alta y cara de ponqué de cumpleaños gracias a las ironías de la vida.

Esta entrada es inconexa, porque más o menos así ando yo. He dicho más de una vez cosas de las cuales ahora me arrepiento. Tal vez soy menos conservadora de lo que yo misma me imaginé. Miren no más:

1. tengo un corte nuevo de cabello que jamás me imaginé,
2. estoy haciendo cosas que dije que no haría,
3. estoy dictando una materia en la que expongo temas que dije que jamás enseñaría,
4. escucho música que juré jamás escuchar,
5. digo cosas que nunca pensé decir y
6. tengo un revuelto cerebral, porque mi corazón no siente nada por personas que dijo que jamás olvidaría... mira vos.

Dicen que la demencia es pensar que las cosas van a cambiar así uno haga lo mismo siempre. Pues bueno, no estoy demente, no más. Estoy haciendo todo al revés a ver si esta vez funciona mejor. Por el momento, estoy feliz... estúpidamente feliz por algo que aún no me explico y que me encanta no poder explicar. Qué carajos, no tengo que explicarle a nadie igual.

Para los que piensan que debo explicaciones, un dato "casual": tengo 29 años, estoy soltera, soy hermosa y estoy trabajando en un sitio que amo y en donde no tengo un jefe directo. ¿Capicce? Así que me importa menos de un bledo lo que opinen sobre mis decisiones, hago lo que se me da la gana por que por fin soy absolutamente libre de correr riesgos estúpidos y lo quiero hacer. Este tipo de adrenalina todo lo vale y, entre más lo pienso y más lo conozco, él también (y como ya sé que lees, sí, es para tí).

Como dice mi gran amigo Camilo "Pregúntenme cuánto me importa".




JO

martes, 24 de agosto de 2010

Extreme Makeover - Soul Edition

Me siento renovada. Finalmente he hecho las pases con mi pasado central, he aprendido las lecciones que considero necesarias y esto, automáticamente, ha llevado a nuevas cosas.

Me siento ligera, deseosa y tranquila. Recibiré mis 30 años feliz y desapegada de temas enfermizos en los que otros giran. Ya no giro como un satélite en las vidas ajenas, ni tomo las cosas del lado hueco. No busco la aprobación de nadie y ahora me concentro en lo que me gusta hacer y lo estoy haciendo con el alma.

Alguien me preguntaba hace unos días qué quería hacer ahora. La respuesta es: de todo. Quiero descansar de temas que sólo han sido un desgaste y un desperdicio de tiempo: no tengo que escuchar o leer bobadas, en lo absoluto. Ahora quiero elegir, aprender màs de lo que ya he aprendido y divertirme como lo he hecho con mis alumnitos, con las personas que estàn en mi corazón, con las consecuencias de mis decisiones y las que otros tomaron por mí. Hablando de decisiones ajenas, quiero agradecer a aquellos que han decidido irse. Ya era hora, pero yo no lo sabía porque era terca. Ya no me siento terca y entiendo claramente el por qué de su partida.

Ahora, sobre las bienvenidas. Estos maravillosos cambios dentro de mí han atraido personas maravillosas y nuevas para mí, que me han enseñado mucho en muy poco tiempo. He aprendido sobre la generosidad, sobre el amor, sobre un mundo sin ira, ni rabia, ni drama. Paz, por fin.

Naty y Mafe tienen razón: lo que quería era un cambio de vida, y voy por muy buen camino. Por eso cada día es una aventura nueva, una felicidad nueva y una palabra más en mi historia personal. También Juan Da me lo dijo, a su modo: con los ojos en la meta se hace divertido correr, y ya tengo la meta más cerca. Al menos sé claramente qué no quiero en mi vida y lo he alejado de a pocos.

Todo esto se concreta en cambios puntuales: más comodidad en mi vida, menos peso, menos pelo y gafas lindas; muchas posibilidades, más puertas que se abren e información relevante llegando a mis oidos.

Para que algo nuevo aparezca debe morir algo; ha muerto mucho en mí en muy poco tiempo y eso ha ayudado a que con la misma velocidad nazca un nuevo mundo, el que ahora se vé con mis nuevas ventanas y que me invita a arriba, allá donde los sueños son posibles.

Y ahora, una canción muy pertinente


una canción muy pertinente.




Jo

miércoles, 18 de agosto de 2010

Conversación

Dos universos se encontraron una tarde concertadamente.
Uno frío y nublado, el otro lleno de primavera en sus ojos.
Cada uno una historia y un suspiro.

Él, un concierto en Sí mayor. Ella va por el Mí sostenido.
Ella encuentra su refugio en el hoy. Él en el mañana.
Un café los separa de la mesa, pero su historia converge en el pasado.

El tiene frío mientras ella fuma.
Ella tiende a mirar a los lados para revisar que sigue en el mismo punto
allí donde ella es fuerte y fría.
El viento no para de mover su cabello.

Mientras pasa esta conversación, sus bocas hablan, pero sus oidos están cansados.
El padre tiempo corre como loco por los pasillos preguntando por el responsable
de que estos dos universos fugados se encontraran en un presente,
cuando son recuerdos añejos que no deben hablar.

Pero el daño está hecho.
El, la Primavera, ha entregado a la Lluvia un poco de música,
esa que a cada uno enamoró en un tiempo diferente.
La lluvia no quiere volver a ser un universo solitario,
y ahora tiene a la música de ese pasado ya tan presente, para iluminar su futuro.


Jo - Les

miércoles, 28 de julio de 2010

La importancia de tener 20

Estos días he pensado mucho en el número 20. Me persigue de muchas maneras, pero sobre todo en la edad. Alguna vez tuve 20 años y me gustó. Ya casi se cumplen 10 años de eso y quiero recordar un poco, ponerme a tono con ello. Quiero recibir nuevamente los 20 años y sentirlos, para poder entender este universo paralelo en el que me he metido sin querer queriendo.

A mí los 20 años me cogieron fuera de lugar, sin una idea clara de nada, pero queriendo todo. Era el año 2000 y meses antes había visto desde mi finca cómo celebraban el milenio desde Sidney hasta Colombia.

Los 19 fueron un año caótico: divorcio de mis padres, aprender que la muerte existe, cómo volverme de piedra, cómo perderle el respeto a mis principios. Era inocente y divertida (hasta donde recuerdo): una niña jugando a ser adulta. A los 20 traté de enfocarme, me volví más fría que nunca, ya tenía mi espectro de amigos definido y sólo ellos llenaban mis días. No me preocupaba mucho el futuro, porque lo tenía muy claro (mucho más claro que a los 19) y me preparaba duro para ello.

¿Qué me queda de los 20? Escribir como loca, los mismos amigos, la larga lengua, el anhelo por la belleza del mundo, la vehemencia.

¿Qué quisiera que volviera de los 20? La inocencia, la rigidez de mi corazón, mi ser cerebral en toda su expresión. Saber claramente qué me depara el futuro.

Hoy camino las mismas cuadras que a los 20, por irónico que parezca, y ahora deseo de todo corazón rendirles un homenaje. Por algo Camila tiene 20.

Gracias "20 años" por el brillo de mis ojos y enseñarme el valor de una buena siesta a medio día llena de sueños.

________

Hace unos días, su servidora se levantó en un universo diferente, en el que no hay agendas, ni motivos, ni dramas, ni promesas, ni canciones que no se sabe quién dedicó a quién. Es una experiencia sumamente alentadora cambiar de universo de vez en cuando. Lo recomiendo totalmente.

Y gracias (si lo lees) al que me cambió de universo. Indirectamente has conseguido lo que muchos no lograron en años. Todo sin querer, todo en medio de risas y excelente música. Aún me pellizco y me río, porque esto es de no creer XD.


Jo

viernes, 16 de julio de 2010

Mismo Amor, Misma Lluvia

Jorge y Susana vieron la luz una noche,
se convirtieron en sombras del otro, en formas contínuas.
Las historias de èl fueron a parar a los sueños de ella.
Era el comienzo de una carrera a contraluz.

Susana era firme y soñadora,
Jorge, un desubicado genio,
demostraron que lo peor de un sueño
era verlo convertido en realidad, no en metáfora.

Siempre el mismo amor, intacto,
la misma lluvia mojando sus cuerpos juntos o separados.
Me siento un poco como Jorge
y tal vez tu seràs Susana.

¿Puede el agua correr dos veces?
¿Pueden reconocerse luego de tanto dos seres?
El uno por ciento optimista en mí me hace soñarlo.
Tus pruebas no ayudan a que no lo crea.

La lluvia ahora juega en mi ventana
y acompaña tus días.
Llueve fuerte, cielo que nos has visto pasar.
Alimenta mis sonrisas y mis sueños.

Tal vez lo que sucede es que no quiero dejar de soñar, como Jorge.
Tal vez lo que sucede es que Susana suma un noventa y nueve a mi porcentaje.



Jo

jueves, 15 de julio de 2010

Carta sin remitente

No, no es necesario.
Ni las citas a ciegas, ni suntuosos regalos, ni conversaciones de tres de la mañana.
Sólo necesito a mis ojos verdes, no cafés.

No, no es necesario.
Ni el perdón, ni el olvido, ni la cercanía, ni la lejanía.
Sólo necesito su voz en mis mañanas.

No, no es necesario.
La búsqueda, las preguntas, las lágrimas y complicar algo que ya no existe.
Sólo necesito el futuro y las oportunidades que se vienen por oleadas.

Cuando te encuentras tan lejos del abismo, flotando en las nubes,
realmente es poco lo que puedes meter en una maleta. Tampoco la quiero.

No, no es necesario que estés ahí.
Fue un intento ingénuo de serenidad que se vino a pique.
Una quimera que quisimos construir.
La llave a una puerta sellada.

Sólo necesito esta sensación perfecta de plenitud,
el viento frío en mi cabello,
y la sensación de historia que comienza.
Lo anterior sólo trae dolor y realidad.
Prefiero la certeza de que todo es parte de un sueño, para nunca despertar.

sábado, 10 de julio de 2010

Dos Mojitos

Sentados tu y yo, como en un juego de naipes.
Cada uno escondiendo sus quimeras.
Empezamos como si nada, recogiendo pedazos de la vida
sin pensarlo mucho.

Luego se fue trenzando la noche sobre nosotros
y el claro de luna se fue a pocas gotas
frío, luego calor, luego frío
y se abrieron las almas.

Hemos creado un lazo indestructible,
como esos que nacen cuando crece la verdad.
Eres mi compañero de batallas
y ahora uno de los seres del mundo de mi alma.

Todos los trozos de esta noche están coronados por un sí,
absoluto y tranquilo,
un sí de brazos abiertos, lleno de gratitud.
Gracias no es suficiente.

¿Viste? Todo encaja, luego del tiempo,
lo importante es ser felices
y que podamos sumar dos por muchos años
sonriendo como la primera vez.


Jo

miércoles, 30 de junio de 2010

Entre los grandes



Soy una sentimental. No puedo evitarlo.

Ha ocurrido un acontecimiento en mi vida que me ha dado tanta alegría que no he podido ni dormir de la felicidad. Se ha cumplido un sueño que vengo cocinando en mi mente desde un hermoso día de enero de 1998.

Ese día estaba petrificada del miedo y tal vez con la misma ansiedad que ahora me embarga. Alistaba la misma maleta del colegio; quería tener en el hombro algo familiar, porque todo iba a ser nuevo: cuadernos, fotocopias, conocidos, instalaciones y hasta parte de la ciudad. Absolutamente todo iba a cambiar a partir de ese día. Y entonces, me bajé del carro de mi mamá y me fui caminando sola y con aprehensión, tenía revuelto el estómago, las manos me sudaban, pero se supone que no debía notarse.

La primera visión que tengo de ese lugar aquel día es el vaho saliendo de mi boca y una imponente estructura llena de escaleras y de flores. No sabía que 12 años más tarde ver eso me haría dar ganas de llorar de alegría. Subí las escaleras, me encontré con un aviso que decía dónde debía estar, fui allí, me dieron una carpeta amarilla chillón y me fui a un baño a esconderme. Sí, lo admito.

Salí del baño porque era el colmo que estuviera allí y me encontré con otro muchacho con una carpeta igualita, que me preguntó mi nombre y me lo cambió para siempre: "Dejémoslo en Johanna", me dice. Ahora, que es un político, me explico por qué decidió presentarme a un montón de niños tan perdidos como nosotros. Ahí empecé a sentirme cómoda.

Y luego pasó la primera semana de clases y ya tenía un amigo, que ahora lo sigue siendo y sigue arrastrando sus pies, pero con cara de profesor; y conocí muy por encima a personas que luego de una década dejarían marcas en mi corazón, bonitas y feas. De todos los que conocí esa semana he aprendido algo. Lo aseguro.

Por seis largos y hermosos años ese lugar fue mi casa. Cada rincón lo conocí y lo ví cambiar. Al principio había una biblioteca de nada donde uno podía sacarle fotocopias a su nariz si quería, ahora hay una llena de sillones mullidos y con pinta de biblioteca europea. Gigante y subterranea. Antes sólo existían 20 computadores por los que se peleaban los estudiantes, que tenían que reservar con una o dos horas de anticipación para revisar hotmail o latinmail, ahora hay Wi-Fi, Bloomberg y laboratorios con todo tipo de juguetes informáticos para que los alumnos usen sus portátiles. Es magnífico.

En esos seis años no hice amigos, hice hermanos. Conocí vidas impresionantes, reí, lloré, jugué, canté, hice teatro y hablé latín con el profesor Orbes. Era mi lugar seguro, mi hogar cuando no tenía. Sé que lo que voy a decir es ñoñísimo, pero entendí Harry Potter porque sentí que de alguna manera me pasaba lo mismo con este lugar maravilloso, aunque no tan mágico. Cada muro de ese lugar y cada flor representan un pedazo de lo que soy ahora. Hasta el olor a madera de las banquitas del E.

Siempre veía a los profesores con cariño, porque sé que no les pagan muy bien, pero lo entregan todo, con gusto y dedicación. Tuve muchos en esa etapa, pero algunos me marcaron enormemente: Vela con el recorrido que nos hizo por 5.000 años de historia política, Montaño que me hacía sentir una pulga con sus preguntas, Blanco y calva, Olimpo con sus maravillosas charlas de historia, Vidal que me amó a pesar de que odié su materia, Cecilia que fue mi primer mentor y su café con canela y las charlas jugando con sus gatos; también estuvo Echandía con la microeconomía del matrimonio y Jorge Cardona, con su mirada voraz y sus exámenes venenosos, que me enseñó cantidades y murió pronto. Marie Eve que me picó la curiosidad sobre Alsacia-Lorena, Carvajal que me hizo llorar por primera vez luego de una exposición, pero luego me hizo invencible. Todos y cada uno de ellos merecen todo mi respeto.

Terminado todo, quise volver. Desde la primera clase quise ser profesora, saber muchas cosas y dar algo a las nuevas mentes. Quería caminar por la U y que me persiguieran mis alumnos con preguntas y charlas, invitarlos a un café en grupo para ahondar en las cuestiones vanales del mundo. Era mi sueño.

Han pasado 12 años y medio desde ese momento y ha sucedido algo increible y maravilloso. Fui a la primera de muchas reuniones y allí estaban "Los Grandes", cada uno con millones de historias en su rostro, profesores de grandes ligas y con enormes cerebros, gente amable y sencilla, algunos muy jóvenes aún para parecer eminencias. Todos estaban ahí y yo estaba invitada.

No iba como estudiante, a escucharlos. No, ahora todos me daban la bienvenida, porque soy uno de ellos, claramente no tan brillante y con absoluta cero experiencia, pero estoy sentada entre los grandes y he vuelto, para sentir el vaho salir de mi boca, caminando hacia mi primera clase, rodeada de flores y lista para ser profesora.

Me tiemblan las manos, se me revuelve el estómago, pero he vuelto a mi hogar, a mi lugar seguro, al sitio donde todo comenzó y donde yo me reconstruyo una y otra vez.


Gracias, Juan Pablo, infinitas gracias por ser mi ángel, por regalarme este sueño.


Jo

martes, 15 de junio de 2010

LA LUZ EN TU CASA

Es bien sabido que eres parte de mi vida.
Tengo en mis manos esta historia que me ha inspirado tanto
no puedo parar de pensar en esto.

Y es la una de la mañana, y te quedas en mi sonrisa,
como todas las noches antes de acostarme.

Desde mi ventana veo la luz de tu casa
que tan de lleno llegó a mis ojos hace unas horas
cuando nos veíamos de frente en esta noche lluviosa.

Qué bueno que te quedas siempre, luego de la tormenta,
para llenar mi vida de mariposas,
sin recriminaciones, ni dramas, sólo tú.

Para el niño de las nubes siempre fuí cárcel,
no lo culpo, para mí también lo fue.
Ahora quiero volar hacia tu montaña
como siempre sucedía antes de las ocho.

Eres la culminación de un largo trayecto
lleno de gafas y palabras medio dichas
Gracias porque siempre has sido la verdad,
el agua que moja, un hombre y no un niño.
Me cansé de criar.

Ya quiero que sea mañana,
cuando podré acercarme sin miedos
y reirme como nunca
para quererte como siempre.

Hagamos una hoguera de nuestras vidas
como en el amanecer de esta historia.
Me has dicho que no puedes esperar...
Yo ya he esperado demasiado.

Duerme, dulce demonio,
mientras observo la luz de tu casa,
queriendo estar ahí
en medio de la noche lluviosa.


Jo - AKA Granger