jueves, 7 de julio de 2011
Las cosas simples que definen el mundo
jueves, 10 de marzo de 2011
Tejiendo sin rueca
sábado, 11 de diciembre de 2010
Navidad
Carta en 2010, para mi hermosa sobrinita en su primera Navidad:viernes, 1 de octubre de 2010
Como Hamlet
Sí, ya, iba a tomar la decisión práctica de no sentir. De dejarme llevar por el momento, por la novedad, por todo este huracán maravilloso de momentos. Es maravilloso, lo sigue siendo 6 horas después del declive, pero mi cabeza es un despelote.
Ya lo había asumido, se lo he dicho a todos y lo acepté. Todo muy bien, hasta que Murphy intervino.
Para quienes han leido mi libro (casi todos los que leen este blog), pues bueno, ya saben quién es el protagonista. Es un recuerdo escapado del cerebro de la protagonista, y ya saben quién es para mí. Bien, mi recuerdo es más jodido que el de Daniela. Creo que no podría imaginarme un capítulo como el que viví hace un rato.
¿Es que a la vida no le gusta verme contenta???? ¿Por qué me pone enfrente la posibilidad, la esperanza, la ilusión taaaan añeja... y por qué la hace tener semejante memoria? Se supone que la que recordaba todo era YO no TU. No máaaas, o bueno, mejor no hablo tan duro.
La última vez que te escribí te dije que mi corazón era tuyo. Pues bien, es verdad. Lo acepto y lo sabes. Lo desempolvé por si alguien viene con ganas de hacerlo reir, pero sigue en su cajita fuerte, esperando un milagro como fuiste tú. Ahora la parte mala: para lograr que se mantenga bonito y medianamente servible necesito que no lo toques. ¿Entendido? No te doy permiso, menos cuando te comportas como la maravilla que eres. Está prohibido hacerlo latir, porque si lo tocas aplica la vieja ley de "El que lo rompe lo paga" y tu aún me quedaste debiendo plata de la última vez que lo rompiste.
Ahora mi habitación huele literalmente a rosas. ¿Te conté que las que me diste las tuve por 10 años envejecidas y expedían un olor espectacular? Fueron casi 30 rosas meticulosamente preservadas, hasta que en un ataque de ira las boté. Cada vez que veo rosas pienso en las tuyas y el olor delicioso que dejaron en mi habitación.. en todas las habitaciones que tuve en esa década. Y hoy esta huele a rosas...
Ser o no ser, esa es la cuestión. En mi caso sería sentir o no sentir. La vida cuando poco sientes es mucho más llevadera y hermosa, hay tantas ventajas. Sentir lleva siempre al desengaño y a la idealización. No quiero eso, ya lo tuve y rayé en la locura. Bien me lo dijo Camilo cuando recién apareciste: "huye" fue su único consejo, y no le hice caso.
A ver si la magia de octubre y la expectación de mis segundos quinces ayuda en algo a mitigar esta sensación de vacío que no me ha dejado dormir.
Jo
martes, 28 de septiembre de 2010
El amor en la era del Grunge
En algún momento fue 1998 y yo andaba con boina, chaleco, camiseta y gabardina por la vida. Ahora las niñas de mi U se visten con zapaticos tiernos de colores y tacón bajito, con jean entubado, pelo muyyy hacia un lado, blusas que muestran los hombros y chaquetas de cuero. Yo me veía bieeeeen diferente: camisas a cuadros y camiseta debajo o camisetas negras, botas industriales o zapatos siempre negros con plataformas duras y altas, jeans rotos y desmanchados, manillas de todos los colores, el pelo por la mitad y planchado hacia abajo, pocos colgandejos, nada de maquillaje, gabardinas y un paraguas gigantesco que no me desamparaba ni de noche ni de día. Días maravillosos del grunge.
Sí, yo sé, el grunge es de 1990 no de 1998, pero verán, a nosotros eso muy poco nos importaba. Recuerdo tardes enteras oyendo Yield de Pearl Jam con Robert, o los Stone Temple Pilots, o Nirvana hasta que el alma se nos fuera por un caño. No niego que oí a Briney Spears y a N'Sync, pero bueno, había de todo jajaja. Yo empecé con otro curso no con el de los que serían mis amigos, uno de gente querida, pero que no me hacía feliz. Pero desde el primer día conocí a uno de mis grandes amigos, mientras nos tomaban la foto de un carnet.
Cuando lo conocí, pensé que era el tipo más raro en la historia, pero luego pude ver que me había equivocado: era mucho más raro al conocerlo a fondo. Me lo empecé a encontrar en todo lado y lo ayudaba a prácticamente todo, porque tengo voluntad de regalada y porque el tipo me intrigaba... era TAN raro. Y él me fue presentando a los demás de a pocos: primero fue a un par de ibaguereñas queridas pero cada una con etiquetas bien demarcadas: la primera, intelectual, amable pero independiente; la otra, una diva superconsentida que hablaba como niña chiquita.
La diva me presentó a otra, una calentana muy poco prudente que no tenía claro que en Bogotá hacía frío y siempre andaba medio empelota y casi sin medias jajajaj. Ellas me decían "La Buena Gente" porque, sinceramente, no se sabían mi nombre. Igual, era lógico porque yo poco me la pasaba con ellas.
Pasó primer semestre -que era una verdadera carnicería peor que cualquier reality y que acaba con el espíritu de cualquiera- y llegó el final de Introducción a la Economía (una materia que yo claramente odiaba pero en la que de milagro me iba muy bien). Yo quería estudiar con el niño raro porque sabía que era genio para eso (de hecho, años después dictó esa materia), pero me dijo que ya tenía compañía.... ni modo, estudiaría sola. Seguí caminando y como que lo pensó mejor y me dijo que listo, que fuéramos a mi casa a estudiar; ahí arrancó todo... tres pasos más adelante nos encontramos con un muchacho que era de su curso que andaba en una depresión tremenda porque se le habían perdido los apuntes de esa materia justo ese día y nos lo cargamos también, por física lástima. Jamás imaginé que ese par de bichos raros serían mis más grandes amigos de la vida.
Una cosa llevó a la otra y yo terminé cambiando todas mis materias para verlas con ellos: la diva, el depresivo, el raro, la intelectual y la calentana. Dos semestres más tarde se agregaría el cantante bohemio para completar el combo. No, según Rob (el depre) no éramos un combo porque no éramos amigos, sólo compañeros de estudio, pero ahora que nos amamos locamente creo que no discutírá que somos un combo y que somos amigos.
Los demás medio nos odiaban, medio nos envidiaban porque, sin temor a la falsa modestia, éramos el combo ñoño y a todos nos iba muy bien, con especialidades: Raro y Calentana = economía y matemáticas, Diva = tomando apuntes y en política exterior, Buena Gente = relaciones internacionales, historia y estudios de área, Intelectual = prácticamente todo, pero bueno, política era el fuerte, Depresivo = Absolutamente todo de una forma muy fastidiosa (menos en diplomacia), aunque en los idiomas era peor de ñoño; Cantante = finanzas (jamás en Japonés). Así, creamos una comunidad ñoña indestructible que permanece hasta hoy.
Por su amor/envidia se crearon muchos chismes, entre ellos que nosotros teníamos sexo grupal y demás cosas divertidas que lamentablemente jamás pasaron. Nos divertíamos con taaaan poco: música, pan, jamón, queso, vino barato, Reto-5 y Bar 23 con vodka. Lo que ellos veían era un grupo que no era un grupo paseándose la U con maletas gigantes llenas de libros: el Combo Tortuga. Odiamos el nombre, pero ahora no nos podemos llamar de otro modo.
Los 5 años pasaron volando, vivimos todo tipo de momentos de esos que generan lazos y nunca nos prometimos seguir pendientes el uno del otro, simplemente lo hemos hecho hasta hoy, 12 años luego de esos días de grunge y placeres simples. Ahora la diva, que ya no es tan diva y es mi Champi, a quien adoro, se va a seguir un sueño, como ya lo hicieron la el Depre (que ya no lo es, sino que es un Ciudadano del Mundo), el Raro (que ahora es un reconocido intelectual) y la Intelectual (que es una extraordinaria mujer becada). Aquí nos quedamos el Cantante que ahora llena las arcas y tiene el mejor lugar para rumbear, la Calentana que ya aprendió del frío y es una mujer admirable y una mamá increible, y yo, la que llamaban Buena Gente y de la cual se burlaban por su inocencia. Ya no soy tan inocente, ¿no es verdad?
Amigos: los amo. Gracias por enseñarme sin querer que no se necesita compartir ni tiempo ni espacio para estar en la mente de los demás y por que, sin querer, hemos creado un lazo indestructible. Son mis amores de los tiempos de Grunge y hoy brindo por ustedes, porque quiero que sigamos creciendo juntos y seguir llenando de retazos esta colcha que parece una camisa de cuadros.
Jo
miércoles, 18 de agosto de 2010
Conversación
Uno frío y nublado, el otro lleno de primavera en sus ojos.
Cada uno una historia y un suspiro.
Él, un concierto en Sí mayor. Ella va por el Mí sostenido.
Ella encuentra su refugio en el hoy. Él en el mañana.
Un café los separa de la mesa, pero su historia converge en el pasado.
El tiene frío mientras ella fuma.
Ella tiende a mirar a los lados para revisar que sigue en el mismo punto
allí donde ella es fuerte y fría.
El viento no para de mover su cabello.
Mientras pasa esta conversación, sus bocas hablan, pero sus oidos están cansados.
El padre tiempo corre como loco por los pasillos preguntando por el responsable
de que estos dos universos fugados se encontraran en un presente,
cuando son recuerdos añejos que no deben hablar.
Pero el daño está hecho.
El, la Primavera, ha entregado a la Lluvia un poco de música,
esa que a cada uno enamoró en un tiempo diferente.
La lluvia no quiere volver a ser un universo solitario,
y ahora tiene a la música de ese pasado ya tan presente, para iluminar su futuro.
Jo - Les
viernes, 6 de agosto de 2010
Oda al primer amor
Estoy escuchando Buena Vista Social Club y me encontré de frente con tu cara. Es extraño ver que tanta agua ha pasado bajo nuestro puente y yo, con ira ciega, rompí todas tus fotos, y ahora la tecnología trae tu rostro de vuelta sólo con un click. La ironía de la vida.
Debería estar trabajando, lo sé, pero veo tus ojos miel y no puedo sino volverme nostálgica a morir. Más cuando tus cartas están ahí, tan cerca. Esas jamás pude romperlas, simplemente no puedo. Hace unos días hablaba del duelo y los ciclos con alguien que es como mi sombra, y noté que hemos hablado mucho tu y yo, pero ese ciclo es más bien una línea recta, con un abismo de 8 años en el medio.
Cuando todo comenzó, yo era una niña y tu un pequeñín tan ingénuo como yo. Los dos creíamos en el romance, las cartas a puño y letra, dedicar canciones, gritarse cosas bonitas, dar chocolates, flores, suspirar en el teléfono interminablemente y ponerse rojo sólo por pensar en esa otra persona que pensaba en uno. En ese momento no escribía poesía, ni se me ocurría otra forma de amar que ser yo y ya, sin pretender, ni proteger nada. Recuerdo que nos casamos y usamos rosquitas de maíz como anillos. Ni a eso le tuve miedo contigo.
Y, por alguna razón, todo cambió. Se acabó y fui tan transparente que casi desaparezco. De ahí salió mi aversión al chocolate, a los peluches, al color rosado, al vallenato, al matrimonio y al amor directo. Me volví poeta porque me dio miedo de volver a mostrar el alma así no más. Tú me hiciste lo que soy, qué le hacemos (bueno, y yo también jeje).
Luego un día escuché tu voz por teléfono y casi me muero... huí 8 años. Nunca más volví al norte y no fui a Santa Fé sino hasta que pude verte sin llorar. Cuando te encontré eras otro, o eso pensé a primera vista. Pero ahora nuevamente la llave da la vuelta en el cerrojo y veo tantas cosas. Todos mis prejuicios hacia tí han caido lentamente.
Ahora no como chocolate, pero ya no me da mareo verlo; tengo a Pericles mirándome fijamente en este momento, me pongo rosado, escucho vallenato y pienso en tí cuando es bueno, pensé en casarme y no me da miedo escribirte estas líneas. Esos son pasos inmensos en mi vida.
Pero más allá de todo, estoy tan orgullosa de la persona en que te has convertido. Siempre lo supe, a pesar de lo que dijeran; siempre supe que ibas a ser la hermosa persona que eres, el profesional que le habla a muchos para crear cosas hermosas, el amigo con el que hoy hablo y me cuenta con la misma emoción historias del país que más amo y que la recorrió igualmente maravillado. Hoy te veo y guardas el mismo impulso que a los 15 años, la misma ternura, la sonrisa y esas pestañas divinas tuyas. Eres lo que siempre soñé que serías y soy la persona más feliz de saber que eres todo eso.
También me hace feliz hasta las sorpresas que me has dado. Nunca pensé que fueras tan romántico aún y que guardaras esa bolsada de cartas que leímos. Las tienes todas, lo retienes todo y lo recuerdas con profundo cariño. Qué lindo, me haces sentir culpable. Yo lo quise destruir todo, quemé, rompí y lloré cada pedacito. Gracias a Dios se quedaron algunas partes de este rompecabezas y sobrevivieron a años de desamores, desencantos, dolor y olvido.
Ahí están, para que los puedas ver y me ayudes a recordar a la que te amó tanto; esa que siempre llegaba del colegio a ver en nuestro árbol si había otra carta para brincar feliz. La misma que soñó contigo hasta bien entrados los 20 y se decía que para tí yo no era nadie. Qué equivocada estaba y qué feliz soy de haberme equivocado. Hasta eso recuerdo: contigo no me daba miedo ser falible, tu jamàs esperaste nada de mí diferente a que te amara como tu lo hacías. Sólo te burlabas de mis tonterías, pero a mí no me daba miedo hacerlas. Yo era así y ya.
Ahora vendrá algún día para volvernos a ver, pero ya no para recordar, sino para pensar en el futuro, en todo lo que esta vida tiene para alguien tan bonito como tú. Llegará el momento en que, tras 16 años de ires, venires y abismos, finalmente pueda verte a los ojos y mostrar nuevamente mi corazón completo al mundo, porque tú lo tuviste todo para tí primero que nadie.
Leslye
miércoles, 30 de junio de 2010
Soy una sentimental. No puedo evitarlo.
Ha ocurrido un acontecimiento en mi vida que me ha dado tanta alegría que no he podido ni dormir de la felicidad. Se ha cumplido un sueño que vengo cocinando en mi mente desde un hermoso día de enero de 1998.
Ese día estaba petrificada del miedo y tal vez con la misma ansiedad que ahora me embarga. Alistaba la misma maleta del colegio; quería tener en el hombro algo familiar, porque todo iba a ser nuevo: cuadernos, fotocopias, conocidos, instalaciones y hasta parte de la ciudad. Absolutamente todo iba a cambiar a partir de ese día. Y entonces, me bajé del carro de mi mamá y me fui caminando sola y con aprehensión, tenía revuelto el estómago, las manos me sudaban, pero se supone que no debía notarse.
La primera visión que tengo de ese lugar aquel día es el vaho saliendo de mi boca y una imponente estructura llena de escaleras y de flores. No sabía que 12 años más tarde ver eso me haría dar ganas de llorar de alegría. Subí las escaleras, me encontré con un aviso que decía dónde debía estar, fui allí, me dieron una carpeta amarilla chillón y me fui a un baño a esconderme. Sí, lo admito.
Salí del baño porque era el colmo que estuviera allí y me encontré con otro muchacho con una carpeta igualita, que me preguntó mi nombre y me lo cambió para siempre: "Dejémoslo en Johanna", me dice. Ahora, que es un político, me explico por qué decidió presentarme a un montón de niños tan perdidos como nosotros. Ahí empecé a sentirme cómoda.
Y luego pasó la primera semana de clases y ya tenía un amigo, que ahora lo sigue siendo y sigue arrastrando sus pies, pero con cara de profesor; y conocí muy por encima a personas que luego de una década dejarían marcas en mi corazón, bonitas y feas. De todos los que conocí esa semana he aprendido algo. Lo aseguro.
Por seis largos y hermosos años ese lugar fue mi casa. Cada rincón lo conocí y lo ví cambiar. Al principio había una biblioteca de nada donde uno podía sacarle fotocopias a su nariz si quería, ahora hay una llena de sillones mullidos y con pinta de biblioteca europea. Gigante y subterranea. Antes sólo existían 20 computadores por los que se peleaban los estudiantes, que tenían que reservar con una o dos horas de anticipación para revisar hotmail o latinmail, ahora hay Wi-Fi, Bloomberg y laboratorios con todo tipo de juguetes informáticos para que los alumnos usen sus portátiles. Es magnífico.
En esos seis años no hice amigos, hice hermanos. Conocí vidas impresionantes, reí, lloré, jugué, canté, hice teatro y hablé latín con el profesor Orbes. Era mi lugar seguro, mi hogar cuando no tenía. Sé que lo que voy a decir es ñoñísimo, pero entendí Harry Potter porque sentí que de alguna manera me pasaba lo mismo con este lugar maravilloso, aunque no tan mágico. Cada muro de ese lugar y cada flor representan un pedazo de lo que soy ahora. Hasta el olor a madera de las banquitas del E.
Siempre veía a los profesores con cariño, porque sé que no les pagan muy bien, pero lo entregan todo, con gusto y dedicación. Tuve muchos en esa etapa, pero algunos me marcaron enormemente: Vela con el recorrido que nos hizo por 5.000 años de historia política, Montaño que me hacía sentir una pulga con sus preguntas, Blanco y calva, Olimpo con sus maravillosas charlas de historia, Vidal que me amó a pesar de que odié su materia, Cecilia que fue mi primer mentor y su café con canela y las charlas jugando con sus gatos; también estuvo Echandía con la microeconomía del matrimonio y Jorge Cardona, con su mirada voraz y sus exámenes venenosos, que me enseñó cantidades y murió pronto. Marie Eve que me picó la curiosidad sobre Alsacia-Lorena, Carvajal que me hizo llorar por primera vez luego de una exposición, pero luego me hizo invencible. Todos y cada uno de ellos merecen todo mi respeto.
Terminado todo, quise volver. Desde la primera clase quise ser profesora, saber muchas cosas y dar algo a las nuevas mentes. Quería caminar por la U y que me persiguieran mis alumnos con preguntas y charlas, invitarlos a un café en grupo para ahondar en las cuestiones vanales del mundo. Era mi sueño.
Han pasado 12 años y medio desde ese momento y ha sucedido algo increible y maravilloso. Fui a la primera de muchas reuniones y allí estaban "Los Grandes", cada uno con millones de historias en su rostro, profesores de grandes ligas y con enormes cerebros, gente amable y sencilla, algunos muy jóvenes aún para parecer eminencias. Todos estaban ahí y yo estaba invitada.
No iba como estudiante, a escucharlos. No, ahora todos me daban la bienvenida, porque soy uno de ellos, claramente no tan brillante y con absoluta cero experiencia, pero estoy sentada entre los grandes y he vuelto, para sentir el vaho salir de mi boca, caminando hacia mi primera clase, rodeada de flores y lista para ser profesora.
Me tiemblan las manos, se me revuelve el estómago, pero he vuelto a mi hogar, a mi lugar seguro, al sitio donde todo comenzó y donde yo me reconstruyo una y otra vez.
Gracias, Juan Pablo, infinitas gracias por ser mi ángel, por regalarme este sueño.
Jo
domingo, 20 de junio de 2010

martes, 1 de junio de 2010
La verdad es algo efímero e involuntario, que naturalmente se convierte en rectificación.
Muchas fueron las veces que dijimos verdades y las rectificamos, profundos y sonrientes,
pero tal vez hay una verdad jamás dicha.
Mi corazón ha sido refrescado con agua fría en el sereno de la noche,
y eso me llevó a varias verdades
tu voz, por ejemplo.
Tu voz es la voz de mil voces, pausada y feliz,
tu voz dice lo que los ojos callan, muy al contrario de la media.
Tu voz aparece por descuido y me roba sonrisas.
La fantasía de tu voz se da por silvidos. Días antes la presiento, como un terremoto,
pero la verdad más grande está en lo que la produce.
Tu boca tiene cuchillos afilados dispuestos a besar cruelmente.
Su profundidad sólo la dan tus palabras fuertes y reales.
No hay mayor espacio entre los dos que cuando hay silencio.
Esas son mis verdades que hoy me dio el agua fría que recibí
y te las digo ya sin miedo, conciente de que vienen llenas de polvo y hojas,
como todo en mí.
Me han cerrado una puerta que no quería cerrar, porque sabía que abriría la de las verdades,
esa que nos lleva al silencio y a los anteojos.
Sí ves? Cada vez la vida me lleva a parecerme más a tí
para hacer que mi voz sea verdad transmitida desde mi boca
así no quiera hablar y tú tampoco,
así nos hayan callado hace tanto.
Jo
martes, 5 de enero de 2010
Este es el tiempo de los balances y, what the hell, me uniré a la masa.
Ganancias: 2009 me deja trabajando en un lugar genial, sin jefe asqueroso, con más amigos, más tranquila y, en general, más feliz. Mi amore me ama y yo locamente a él, la vida sigue un curso genial, salí de deudas -así que esto viene con ganancia económica-, gané un wii, ropa nueva, muchos libros, una beca maravillosa, el Master, 3 centímetros de uñas más y como 5 kgs hehe, bueno, unas por otras.
Pérdidas: perdí el miedo, eso fue lo más importante. Algunos amigos se fueron a otras tierras, pero no lo cuento como pérdida porque sé que están para mí y yo para ellos, en cualquier parte del planeta. Hmm, tal vez perdí un par de gafas muy feo y ahora tengo mis azulitas hermosas.
Lo que se quedó: se quedaron las sonrisas, mi amore, mi familia y mis amigos. Todo lo que necesito para seguir creciendo. También el demonio, pero ese entra en todas las anteriores categorías de alguna manera... siempre lo hace.
Aprendizajes: aprendí lo que es vivir tranquilamente, a ser más egoista en el buen sentido -si existe alguno-, aprendí a leer fotocopias otra vez, a reirme en mi trabajo y de mi trabajo, a manejar mi dinero, a caminar todo el tiempo, a jugar Guitarr Hero, a querer a mis límites y sobrepasarlos, a amar locamente.
Retos: se viene el viaje más importante de mi vida, lo que por años esperé está a la vuelta de la esquina y eso genera miniretos geniales. También están los demás retos, los secretos placeres de vencer.
Personas: este año me ha mostrado un abanico incesante de nuevas personas cuya compañía ahora disfruto: mis compañeritos de la office, a mis colegas historiadores paisas Pablito y Lina, que son una maravilla, mi prima que volvió del olvido para mi, mi Kath que volvió de España y me llenó de alegría y nostalgias, y todos los que siempre están: mi combito tortuga, mis amigas del cole, mis bebés -ahora adolescentes- y mi abuela, la luz de mis ojos.
Lugares: estoy en el mejor lugar, qué puedo decir... y... ta ta ta taaaaan... ya viene un nuevo lugar para vivir. Lo huelo.
Conciertos: Kiss y Depeche Mode... ¿oyeron? DEPECHE MODE.... sí, lloré y todo.
Sensaciones: Felicidad, calma, presión por el triunfo y una ambición arrasadora. Este año es mio!!
Fotos: el día de mi renuncia, el viaje con mis hermanitos, mis uñas largas, caminar con mi amore de la mano y la pelea que terminó en balance para casarnos, hacer las vueltas para la maestría, mis primeros días en mi office, reir hasta morir con JuanMi, Zayra, con Remus, Felipe y con Matt, el estreno de la malísima 6ta peli de Potter, ver la Estafa Maestra, mi cumpleaños disfrazada de Emo y los abrazos de saludo a mis amigos, los que volvieron y tanto esperé. Luv U Guys.
Esto es todo un año en pocas palabras. Casi no se acaba y la verdad no quería que terminara... fue taaaan maravilloso.
Adios 2009, te extrañaré y recordaré. Sin embargo, jamás hay que olvidar que las grandes, ENORMES cosas suceden en los años terminados en cero.
J010
lunes, 28 de diciembre de 2009
Desde la cabeza del mundo te miro, alma mia.
Cargada de tantos pesares a cuestas, pero con esa vista lejana, llena de sueños.
No sueñes más, alma de mi alma,
lo que quieres que te vea no lo hará más.
Oteo para encontrar a otros
que pueden vivir sin alma, como yo desde que se apagó la noche,
pero veo que también pierden la piel a pedazos
y me parece grotesco.
¿Estamos condenadas al finito, mi alma?
Ya no encuentro las palabras para abrirme paso en la eternidad,
quiero volver a pisar con mis zapatos de tacón alto
el cielo donde camina la noche,
pero la pesada luna no me deja.
Tal vez en tu maleta están mis zapatos,
desde el día que perdí mi mejor recuerdo.
Ese que me despierta en las noches
y se va en las mañanas.
Quieta, alma mía, no camines más,
no vale la pena perseguirme, ya me he ido,
y desde la cima del mundo te observo,
mientras te caes al barranco de mis nostalgias
y te llevas los zapatos que me pedirá la noche para recorrerla.
Perséfone
con el alma marchita y en un intento imposible de evadir la tristeza añeja.
jueves, 21 de mayo de 2009
Va y viene, alma ausente, mientras las olas lo llevan.
Permanece, fenece, me estremece.
Dos palabras parecen coros que cantan
Un adiós, y la realidad desaparece.
De nada sirven los lamentos al infinito
Porque traen para sí ecos del abismo,
Hay un muro silente entre los mundos en que nacimos
Y se construye con cada lamento y cada grito.
La tristeza tampoco es suficiente
Desperdicia nuestros propios apetitos
Forzándolos a huir
En la escalera que quemamos hace tiempo.
Se va la vida, como la espuma de mis manos,
Es corto el trayecto que se vive y largo el que se olvida,
Quedan las estaciones en donde caminé divagando
En medio de los delirios que nos hacían reír.
La otra que soy se levantó esta mañana recordando,
Sin súplicas, ni lamentos que no llenan su ser,
Algún suspiro errante la despertó de madrugada
Y el color del cielo la hizo sonreír.
No me quites tu sonrisa, alma ausente.
Esta que soy y no seré la necesita.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Fueron tal vez 15 segundos. Algunos más, pero ella quisiera pensar que fueron mucho menos. La vida se cruzó en sus caminos como una ráfaga fulminante y dejó caer su peso sobre los protagonistas de esta historia.
Ella brincaba entre los charcos viendo a lo lejos un lugar de refugio. Él simplemente la observaba y esperaba fervientemente no delatarse.
Habían pasado algunas noches desde que ambos se vieron una última vez y el resultado había sido poco alentador. Un silencio mudo y culpable los había cubierto, como cubre la niebla las calles de la ciudad. Sólo quedaba la certeza de la ausencia que ambos buscaban por diferentes carreteras. Él en los zapatos ajenos, ella en su soledad.
Saltaba los bancos de agua con presteza, casi con habilidad, como si fuera un oficio recurrente. Pensaba en llegar a un punto seco y llamar un taxi desde allí. Se había dado por vencida ante la lluvia y encontraba la salida más decorosa a su mojada humanidad. Quería ir a casa, descansar un poco y pasar una buena tarde de tranquilidad.
Él había salido pronto de la última de sus reuniones, cansado pero tranquilo, observaba despreocupado las calles y aquellos que, como ella, saltaban charcos mientras el cielo se coloreaba de un azul-gris imposible. Luego, todo ocurrió rápidamente: ella estaba ahí, caminando a lo lejos, dando pequeños saltos para no mojar los zapatos que él mismo había quitado de sus pies hace ocho lunas. Ahora estaban mojados y él no quería que lo viera, pero sabía que lo haría.
Fueron tal vez 15 segundos. Él caminó hacia ella y ella vio que no podía esquivar un saludo cordial; él no respondió, sólo la abrazó como siempre lo pidió ella y se quedó ahí, entre la lluvia, sintiendo el calor de otros días y saboreando uno a uno los pensamientos de ella. No la soltaría jamás.
JO
martes, 7 de octubre de 2008
Hace rato que me siento cansada de muchas cosas, porque como dice Paul soy una histórica y me quedo dando vueltas en lo que no quiero que pase, pero igual pasa, o en lo que quiero que se repita y haga o no haga cosas, igual no se repite. Ahora quiero unirme a la armada de aquellos que no recuerdan, porque esta batalla mental entre los recuerdos y el futuro me está desesperando y acabando mi tranquilidad.
Hoy alguien me decía que necesitaba que yo lo apoyara, y sí, es válido que lo espere, pero no por eso se garantiza. Yo quiero mi independencia mental, estoy cansada de que en el pasado yo obedecía por no pelear y las personas en general (pasadas, presentes y sé que futuras) me piden una y otra vez que lo haga.... como soy taaaan débil.
No, lo siento, no más gastar mi tranquilidad espiritual. Alguien me enseñó que las cosas pueden hacerse a su manera pero más rápido, sin drama y con los principios intactos y tiene toda la razón. La mayor enseñanza de ese recuerdo en específico es que uno hace de su vida lo que quiere y arrastra a otros si quiere y, por lo tanto, uno es completo responsable de la vida que tiene y la que merece... por eso ese alguien ahora es feliz y yo pretendo lo mismo. El Arte de la Guerra es una biblia, ahora lo entiendo... pasó mucho tiempo, pero hoy quedó diáfano en mi cabeza... tenías razón y la tienes. Gracias.
Si cada recuerdo en mi cabeza fuera un foco de luz, mi cabeza sería más que iluminada por un eterno resplandor. Hoy se han agolpado todas las nostalgias, todas las palabras dichas y por decir. No dije mucho, no hice mucho y no me arrepiento... sólo no volveré a hacer lo mismo. Aprendí la lección y me alegra que las personas que deseo lo sepan ahora lo tienen claro. Los maestros que tuve han tenido éxito, mi espíritu no se vende nunca más. Sé lo que quiero y todo lo que no vaya para allá no me sirve. Fuera ángeles y demonios inservibles... bienvenidos ángeles y demonios que sirven.
Me siento diferente. Mis recuerdos estarían orgullosos. De hecho, sé que lo están. No sé qué ha pasado en mi cabeza, pero me reprogramé y no me reconozco. Quiero paz, quiero felicidad, quiero seleccionar entre mis recuerdos y quedarme con ellos: los amigos que sirvieron, el amor que tuve y tengo, los pasos bien tomados o los malos que me sirven, las personas que movieron este corazón de espuma directa o indirectamente. Todo eso se queda... lo otro se va.
Nunca más pisotearme, nunca más dolor por manipulación. Todo a mis términos, ya no me vendo por menos de lo que merezco. Si aquellos a quienes dañé me quieren como lo hacen todo es posible. Quiero amor por todo lado, no soportaré nada distinto y me desprenderé cuando lo detecte. Volver a la felicidad infinita... a la sensualidad de cada suspiro, a tocar con emoción y a arder por los poros. No quiero felicidad parca y pastosa.... no, una mujer como yo no merece menos que lo que ya he vivido y me ha hecho feliz. Lo busco, lo deseo, lo tendré.
JO
Ad portas de la entrada del paraiso,
postrada ante mi propia risa, busco, repto,
los aromas nuevos aparecen para reconfortarme,
en una lluvia serpenteante de culpa y alegría.
No, el pasado importa, se queda, ronda, timbra y llama,
aunque no, aunque sí,
¿será mi teléfono el que suena o yo quien marco?
Los traspiés me dan fuerza para seguir el camino del cuevo,
nuevamente...
Es un clamor de la máquina lijada de verde,
un grito ahogado por el cerebro de esta poetiza que ha aprendido a aburrir y aburrirse,
me pierdo, me encuentro, te encuentro, huyo.
Si corro más, llegaré a la puerta del Cuervo,
no puedo huir, no más, no de las palabras y de las imágenes que me has regalado
busco los pasos más certeros, la paz,
pero son palomas que vuelan para tu casa.
Una voz me toca y me moldea,
yo rehuyo del escalofrío que produce el hielo.
Me debato entre pedirte para mi y salir corriendo.
Corre... corro... vuelves... no vuelvo.
Mi alma vuelve a la primavera, pero ansía el invierno,
mi debate de siempre, mi lugar común.
Ahora la niña tiene metas grandes, sus ojos se abren y la abarcan,
pero tengo un saldo a favor que quiero cobrarme...
o no... o son sólo mis sueños que me traicionan y traen de vuelta
los aromas que antes eran angustia y hoy regocijo
y que sólo yo entiendo, porque parecen nuevos,
pero los dos sabemos que no son nuevos.
Tengo ante mí las puertas del paraiso,
pero duele tocarlas,
podría devolverme en el camino, pero el infierno queda demasiado cerca.
Toma mi mano, llena mi mente, pero no toques mi presente.
Ya nada puede darme la reversa, ni el paraiso, ni tú.
JO
sábado, 4 de octubre de 2008
Volviendo al colegio, se me ha pedido publicar un poema viejo y raido... ahí va:
Tengo nostalgia de tus zapatos,
instalados debajo de mis sueños,
caminando por entre mis letras.
Todo tú eres una maraña de sílabas sin decir,
y mi piel pide el polvo de tus pasos, pintado con el verde de tus ojos.
Vuelve a recorrer los parajes de mi risa desvordada,
corrige este mundo para mí, mientras me tientas a desarmarlo.
Extraño el cobijo de tu rostro nacarado,
recordatorio de sonrisas a escondidas,
y de motivos que conocemos cuando no somos nosotros,
sino la continuación de un deseo original.
Pero te avecinas,
vuelves por la esquina del vacío feliz,
vuelves para no pertenecer a mis labios,
sino para tomarlos por derecho.
Te quedas porque la tormenta te lo pide,
me quedo para liberarme de la nostalgia
que tus zapatos dejaron
al momento de acostumbrarme a tí.
JO de Bergerac
lunes, 29 de septiembre de 2008
Esta vez no enviaré vainazos, ni cartas de amor... o bueno, tal vez lo último sí, pero esta vez es para otro tipo de amor... ese que se da entre amigas que no se olvidan a pesar del polvo, de las polillas, de los baules escondidos.
Hoy descubrí algo hermoso: yo tenía un ángel negro que me cuidaba, me mimaba y me enseñaba cosas... luego voló-volamos y pensé que ya no había ángel negro. Pero hoy, un día como todos, mi ángel negro me enseñó sus alas de nuevo y la magia de la amistad que nos cobijó hace centurias volvió más fuerte, pues tiene los ecos de más tiempo y de más vida.
La lealtad entre amigas es algo que se construye. Yo pensaba que se daba con el tiempo, es decir, que si pasaba demasiado tiempo sin hablar, sin saber del otro, la amistad simplemente se decoloraba hasta hacerse transparente, y convivía con ese pensamiento tranquilamente, pues los más cercanos son mis amigos y listo. Pero no. Hoy supe que tengo una amiga a la que mucho tiempo de ausencia no la ha decolorado, que sigue siendo leal a su amiga que ya no conoce como niña sino como grande y que nada cambia, al menos no lo bueno.
Me siento tan afortunada... tan increiblemente correspondida y feliz!
Le decía mi "Angel Negro" en los tiempos de la lujuria de las palabras y las faldas de cuadros rojos y azules; ahora sigue siendo mi ángel, así viva a cientos de miles de millas. Mi amiga a quien debo mi lealtad... uno de los más bonitos y subvalorados principios humanos. Ese es para tí, amiga. Me has hecho feliz más allá de las palabras.
Larga vida y Carpe Diem!!!
JO
sábado, 13 de septiembre de 2008
Pues bien, otro 11 de septiembre ha pasado y, pues, normalmente no hago cuestionamientos políticos (lo que es bastante raro para una persona que estudió Gobierno) así que sea el momento para hacerlo.
Ya es 15 de septiembre, ya lo sé, pero bueno, haré de cuenta que no e iniciaré.
¿Dónde estaba yo el 11 de septiembre de 2001 a las 9 de la mañana?
Coincidencialmente, en clase de Estados Unidos y Canadá, metidos en una pelea sobre los demócratas y los republicanos (cualquier parecido con el presente, es pura coincidencia). Todos nos pusimos felices por hacer parte de algo histórico, por sentir el vértigo de los acontecimientos, pero luego recibí la mayor lección de historia de mi vida: ver la gente que sufría me hizo pensar en las víctimas no como números, ni como muñequitos que se ponen y se quitan en un análisis. Me hizo pensar que eran humanos, que podrían ser familiares míos teniendo un golpe tremendo físico y psicológico. Al principio habían personas que disertaban o vitoreaban... luego todo fue silencio y tristeza.
Aprendí que la historia la hace la sangre y el sudor de muchos... que este tipo de situaciones límite afectan a todos de diferentes maneras y que ninguna persona ejecutora de actos como este conoce realmente cuáles serán las consecuencias directas e indirectas de sus actos.
Ese es un trozo irreversible de la historia y muchas personas que no tuvieron nada qué ver en esto ahora sufren cosas peores que ver cómo se les cae encima un edificio. Aún no han terminado las consecuencias de este acto y 7 años han pasado ya. Mi vida en 7 años sí ha cambiado, pero nunca olvidaré haber estado con mis grandes amigos viendo por televisión cómo se caían las Torres Gemelas.
JO
jueves, 6 de marzo de 2008
He tratado de calmar las vibraciones del cerebro antes de hacer esta entrada, si bien ella ha estado cobrando vida propia desde hace un tiempo en mi interior.
Lo último que se supo de mí era un momento de confusión creado por un detonante externo a mí. Pues bien, otro detonante externo me des-confundió.
La pasada semana estuvo llamada a hacerme recordar quién era. Me puse nostálgica, revisé papeles, cuadernos, sueños y relaciones; hice un inventario completo de lo que fui y seré, pero han habido otra serie de "presentes" que se han dado que me han dejado limpia por dentro, por decirlo de alguna manera.
Primero, la epifanía llegó con el tequila. Me he dado cuenta que la parrandera que fui se fue lejos y no creo que quiera volver. Realmente el tequila ya no me gusta y sus efectos secundarios me parecen sumamente patéticos; eso de perderse en la inconciencia y jugar a ser otra persona ya no es para mí. Estoy más que contenta con lo que soy ahora y reniego de quién fui, o al menos de la opción de volver a serlo.
Segundo, esta epifanía generó reflexiones sobre mi Averno personal y me llegó como regalado por los demás dioses la confirmación de que el Demonio se ha enfriado y ahora "está confundido". Preguntó: cómo carajos se confunde un demonio?? No es acaso derecho exclusivo de los demonios tenerlo todo claro tanto para hacer mal, como para no hacerlo?? Qué caso tiene volver al Averno buscando frío cuando llegas y encuentras a los demonios en plena primavera?? Escuchar las palabras de confusión, de duda y debilidad de la única persona que creí conocer por la claridad en su pensamiento fue un choque de 10.000 voltios. Ya puedo decir con toda sinceridad que absolutamente todo es posible en este mundo.
Me siento...mmmm, cómo decirlo.... sí, decepcionada. Es una decepción buena, creo yo, pero finalmente decepción. Creo que sentir esa debilidad, tan anhelada otrora, ahora es como un jarabe feo e intenso. Ya no quiero compensar mi vida de esa forma, porque pude ver que todo fue una pantomima y una escenita de 8 actos en donde la única crédula fui yo. A quién cree que puede engañar ahora este ángel caído cuando se lamenta de sus actos y llora por el vacío? No se supone que el vacío te alimentaba, tonto? Y ahora quieres lamentarte? Ay, Dios de los mentirosos, condena a este por mentirse a sí mismo ya sea antes o sea ahora.
Y me pide consejos, cuando siempre dijo que estaba loca. Ya no hay tiempo, ni deseo, ni opciones para que yo vaya al Averno que elegiste. Quédatelo, te lo regalo con todo y sus trozos de fidelidad y las mentiras de lo que quiera que sientas. Pobres de aquellos que dices querer y realmente no te importan... porque ellos sí sabrán la verdad de lo que sientes, mientras tú aún te vendes el sofisma de ser invencible. Da lástima verte así.
Simplemente ya no satisfaces mi curiosidad. Tengo tantas cosas por aprender en este mundo que me he confeccionado que lo que tengas para ofrecerme ni me interesa (porque no me interesaba desde hace rato), ni me causa inquietud. Sólo desidia y un poco de risa, realmente. Es la primera vez que un contacto directo con el Averno me hizo dar sueño y pereza... te has vuelto ahora tan terrenal y predecible... Qué fastidio.
Y bueno, causaste un buen comienzo, porque fuiste uno de los catalizadores para mi desconfusión. Los otros fueron charlas con personas que sí valen la pena y caminatas interminables en la lluvia, pero todas necesitaron de esta desagradable experiencia para llevarme nuevamente al camino del amor absoluto y de la concentración también absoluta en mi felicidad y mi equilibrio. Basta de dejarme arrastrar por nadie... caminaré con mis propios pies; ya no te necesito de muleta.
JO