miércoles, 10 de diciembre de 2008

BAJO LA LLUVIA

Fueron tal vez 15 segundos. Algunos más, pero ella quisiera pensar que fueron mucho menos. La vida se cruzó en sus caminos como una ráfaga fulminante y dejó caer su peso sobre los protagonistas de esta historia.

Ella brincaba entre los charcos viendo a lo lejos un lugar de refugio. Él simplemente la observaba y esperaba fervientemente no delatarse.

Habían pasado algunas noches desde que ambos se vieron una última vez y el resultado había sido poco alentador. Un silencio mudo y culpable los había cubierto, como cubre la niebla las calles de la ciudad. Sólo quedaba la certeza de la ausencia que ambos buscaban por diferentes carreteras. Él en los zapatos ajenos, ella en su soledad.

Saltaba los bancos de agua con presteza, casi con habilidad, como si fuera un oficio recurrente. Pensaba en llegar a un punto seco y llamar un taxi desde allí. Se había dado por vencida ante la lluvia y encontraba la salida más decorosa a su mojada humanidad. Quería ir a casa, descansar un poco y pasar una buena tarde de tranquilidad.

Él había salido pronto de la última de sus reuniones, cansado pero tranquilo, observaba despreocupado las calles y aquellos que, como ella, saltaban charcos mientras el cielo se coloreaba de un azul-gris imposible. Luego, todo ocurrió rápidamente: ella estaba ahí, caminando a lo lejos, dando pequeños saltos para no mojar los zapatos que él mismo había quitado de sus pies hace ocho lunas. Ahora estaban mojados y él no quería que lo viera, pero sabía que lo haría.

Fueron tal vez 15 segundos. Él caminó hacia ella y ella vio que no podía esquivar un saludo cordial; él no respondió, sólo la abrazó como siempre lo pidió ella y se quedó ahí, entre la lluvia, sintiendo el calor de otros días y saboreando uno a uno los pensamientos de ella. No la soltaría jamás.




JO

3 comentarios:

Altais dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Altais dijo...

Intrigante encuentro, me gusta esta pequeñas historia, sobretodo por que me permite llenar los vacios con imaginación.

caselo dijo...

Increíble lo que puede suceder en 15 segundos después de 8 lunas. Muy bien narrado te texto. Una pregunta: ¿A sumercé no le gusta comentar otros blog? La espero en mi casita. Un abrazo

Carlos Eduardo