sábado, 27 de junio de 2009

Me he convertido en un monstruo,
por soñar con los ojos abiertos y reclamar mi sitio en el mundo.
La piel se me vuelve escamas
y la voz chillona y fastidiosa.

Repto por la ciudad haciendo daño a los que amo,
pensando que hago el bien y soy feliz,
porque llevo un espejo que no me deja ver la realidad.

Pero la verdad es que ya no me escuchan, ni me ven.
Quieren irse lejos pero están atrapados,
como en una red interminable... lejana.

Sólo el piano de siempre toca el requiem del monstruo,
los cazadores se acercan y he decidido entregarme.
Ya no quiero vivir entre los bosques, confundida,
tratando de encontrar el momento de mi conversión.

Ya no más sufrir por las escamas que me pican,
el escozor de mi garganta y la tristeza.
Mejor dormir.



JO

1 comentario:

Altais dijo...

Hay que cambiar de piel...