lunes, 4 de septiembre de 2006

Y bueno, cómo se comienza un blog personal? Básicamente explicando el porqué de la decisión de armar uno. La idea surgió en una conversación en la que le comenté a algunos compañeros de camino mis desventuras; ellos, que son expertos en blogs y desventuras, me instaron a crear uno en el que pudiera desfogar mis frustraciones, esperanzas y demás.

Francamente no sé si alguien se tomará la molestia de leer las cosas que diga aquí, pero es una buena experiencia catártica tanto para mí, como para los lectores ávidos de historias divertidas o sórdidas. Como de acuerdo a algún sino trágico mi vida está signada por la Ley de Murphy, pues creo que podremos comenzar a relatar un material muy profundo y personal, sólo para quienes tienen un agudo y oscuro sentido del humor. Y aquí, aprovecho para hacer una advertencia: SI USTED SE CONSIDERA UNA PERSONA SENSIBLE Y ODIA LAS PALABROTAS, BIEN PUEDE CERRAR ESTA VENTANA!! No pretendo reprimir mi vocabulario en sentido alguno y si las historias vienen con escenas de sexo y violencia, serán relatadas en su totalidad y sin censura jajaja.

Creo que iniciaré el relato de mis aventuras (o chocoaventuras, como las llama Hyro) con una breve descripción de mi vida en este momento:

Me encuentro sentada en el filo de un acantilado, con un cigarrillo como único compañero estable jajaja. Tengo 25 años, 10 meses y 8 días en este mundo (sin contar la gestación), un empleo que no es un empleo, sino un karma y el estigma de una profesión que nadie sabe definir.

Lo del acantilado es un recurso literario, porque mi vida se encuentra en punto de quiebre. Atrás, la estabilidad que siempre busqué (no con mucho éxito, en realidad) y, Adelante, un sinnúmero de posibilidades (tortuosas, la mayoría) que me han producido vértigo, cansancio y la sensación de estar dejando atrás una mentira que me dije hace mucho tiempo sobre la belleza del mundo.

He sido muchas personas en este mundo: de pequeña, niña mimada y cerebrito, un poco más grande fui adolescente geek rechazada por muchos pero muy apreciada por quienes aún me acompañan en múltiples aquelarres. Luego llegó uno de estos “puntos de quiebre” y me convertí en lo que siempre temí: una porrista popular llena de novios. Gracias a Dios y a Marx conocí de nuevo la “senda de la luz” y entré a trabajar con algunos miembros de la Juventud Comunista (un grupo no muy recomendable en esa época, pero bueno) y llené mis oidos de cuentos, poesía y otro tipo de literatura para suspirar, al mismo tiempo que llenaba mi boca de discursos aquí y allá, y muuuucho vodka jejeje.

Pero, como cosa rara, mi vida giró y entré a una universidad que me enseñó que el valor del dinero es algo bien relativo. Al principio, odié a todo el mundo porque pertenecían a la clase privilegiada de este país, pero finalmente se convirtieron en mi campo de experimentación. Aprendí muchos de los comportamientos que hasta hoy practico, me llené la cabeza con todo tipo de filosofías, encontré compañeros de viaje invaluables que, si bien no hacen aquelarres conmigo, me invitan a soñar con nuevos escenarios cada vez que se da un encuentro. Nunca llegaré a aburrirme de ellos, porque son mi esperanza de volar, literal o figuradamente. Jamás he llegado a tener una conversación tan interesante como aquellas que teníamos hace algunos años en la Cocina de David (o en su terraza) con vino, baguette y jamoncito ahhh y cigarros, muchos cigarros.

Sin embargo, estos compañeros no fueron los únicos. Durante esa época viví la muerte desde distintos puntos de vista. Primero la vi desde sus consecuencias y luego desde sus causas. Desde sus consecuencias, aprendí que el dolor puede llevarme a la dureza extrema y desde sus causas aprendí la sensación que precede a la muerte. Ahora creo que estoy preparada para verla a los ojos, y por eso algunos me dicen que soy su esposa jajaja.

Y bien, con eso no quiero que se entienda que tengo intenciones de bajarme de este mundo, porque francamente es todo lo contrario. La inmortalidad para mí es mucho más fascinante que la idea de morir. De allí que experimente un gusto muy personal por los vampiros y otros seres que tienen la posibilidad de medir su vida en centurias o milenios.

La magia también es otro de mis motores y ello se remonta a tres generaciones atrás. Mi familia tiene en su haber una magnífica serie de historias macabras de aparecidos, hechizos, brujas, duendes y cuanta leyenda se puedan imaginar. De allí que experimente una atracción impulsiva por estos temas, de los cuales sé mucho pero practico poco, porque la experiencia me ha enseñado que hay que tener mucho respeto por cosas que parecen traídas de los cabellos hasta que te las encuentras de frente y sólo te queda decir: MIERDAAA.

Por eso, me voy por lo seguro y leo mucho del tema. Tanto lo comercial, como estudios serios al respecto. Asimismo me pasa con la historia, que me encanta al punto del fanatismo… la historia de cual lugar?? Entre más recóndita la era y el lugar, mejor. A los 16 años, cuanto tuve que elegir carrera, la paleontología, la historia y la Ingeniería Espacial estaban en el ramillete. Que por qué me decidí por el gobierno? Por “una serie de eventos desafortunados” como todo en mi vida.

Creo que esto fue una buena introducción de momento. Aún hacen falta muchos retazos de esta colcha, pero con el tiempo y la inspiración todo puede arreglarse.

Un último dato… carpe diem, es mi consigna, porque me he dado cuenta que si no vivo el presente tal y como viene, la vida se llena de arrepentimientos.


JO

2 comentarios:

Hyro Greyback dijo...

.... esto es dificil

Hyro Greyback dijo...

... ups se fue, bueno el caso, hacer un comentario sobre esto es difici, aun cuando se te ve tan feliz en cada momento...