martes, 3 de agosto de 2010

Pongámonos serios

Este es uno de esos días que inician y no sabes cómo terminan. Un buen día, sin duda alguna. Un día para ponerse serios.

Escuché mucho a Mozart, con todo y que no me gusta, sólo para aclarar la mente e intentar organizar la casa interna. Tengo tanto por limpiar en este ático mío...

Ya tengo lista y acomodada mi oficina: un sitio de permanente reflexión con la ciudad, un espacio libre de perturbaciones en general. Al menos el espacio físico de mis días está organizado y tengo claro qué quiero en cada lugar: esta foto aquí, este recuerdo acá. Sólo hacía falta la cajita que le prometí a Juan David, pero hasta eso lo encontré y lo tengo listo. Así empezó el día.

Luego pude salir a caminar. Hacía días que quería hacerlo pero por cuestiones gripales y sociales no había podido. Hoy salí, caminé y me fui para el café de los lectores solitarios, un espacio en la mitad de Rosales que acoge a todos los que no quieren conversaciones profundas o vanales y sólo quieren un capuccino y leer o escribir. Leí un rato y me dejé llevar por Mozart, otra vez, buscando el camino a la perfección matemática de la música. Por ahí lo encontré y luego se perdió para siempre cuando me abordaron para hablarme... justo cuando no quería.

Hablé lo necesario, me fui a caminar y fumar un rato pensando. Pensé en todo lo que ha ocurrido, las vueltas de la vida, el ir y venir hacia el mismo punto. Me siento como un carro en neutro. No sé cómo màs describirlo.

No puedo quejarme, de hecho. He tenido días muy felices y sorpresas lindas, buenas personas cerca y hasta opciones de cumplir mis sueños. Hoy se abrió otro sueño, para no ir más lejos... o bueno, para ir muy lejos XD. Eso también me tiene pensando: ¿en serio quiero perderte? Ya no lo sé. Hace 2 semanas la respuesta habría sido un no rotundo, hace una semana un sí absoluto. Hoy ya no sé.

Ya ni siquiera sé en qué país estaré, ni con quién, ni cómo. Sólo sé que estoy haciendo un sueño con las uñas, que es hermoso, que me hace feliz a pesar del frío de la mañana. Eso es lo único claro, mi momento de luz.

El resto ni siquiera es oscuro. Grises miles rodeándome. Mi parte más oscura, lo que controlo, me está haciendo huelga. Ya no sé cuáles son las reglas y ni siquiera quiero conocerlas. Es mejor así, creo, ver la oscuridad cómo se llena de luz un rato.

La única buena noticia es que tengo más pesadillas que nunca, lo cual quiere decir que mi cerebro está feliz (cuando tengo sueños felices estoy realmente mal, cuando tengo pesadillas es porque mi cerebro quiere compensar mi felicidad externa... super raro). Y es que realmente estoy más equilibrada que nunca, tal vez porque ya no tengo expectativas y simplemente me dejo llevar lejos, o cerca, o a tu casa, como siempre.

¿Sabes por qué te dije que no? Porque creí que esto era un asunto concertado, porque creí que tenía opciones. Claramente, demonio asqueroso, nuevamente me ganaste y no me queda sino decir que sí. Mil véces sí.


Jo

1 comentario:

Altais dijo...

¡¡¡¡ Oouch !!!!